(BUENOS AIRES).- “Sí, ganar el Mundial ayuda, pero no garantiza el Balón de Oro. Para ganarlo, hay que haber sido el mejor jugador de la temporada, no solo en el Mundial”, recordó la página oficial del Balón de Oro el martes 21 de julio, el mismo día en que comenzó la votación. El mensaje mantiene en carrera a Lionel Messi a pesar de que Argentina perdió 1 a 0 la final ante España.
La consagración española puso a varias de sus figuras en la conversación. Rodri, elegido mejor jugador del torneo, manejó el mediocampo con la misma jerarquía que en la Eurocopa 2024, aunque con el Manchester City solo levantó una copa local. Lamine Yamal se convirtió en campeón mundial con 19 años, pero su rendimiento en Estados Unidos quedó lejos de lo esperado: un gol y ninguna asistencia en ocho partidos. Fabián Ruiz, en cambio, completó el doblete de Mundial y Liga de Campeones con el PSG, un hito que apenas doce futbolistas lograron antes.
Kylian Mbappé llega con números individuales contundentes. El capitán francés fue el máximo goleador de la Copa del Mundo con diez tantos —el primero en alcanzar esa cifra en una sola edición desde 1970— y se convirtió en el goleador histórico del certamen con 22 gritos. También terminó como máximo anotador de la Champions League y de la Liga de España, pero su selección quedó cuarta y el Real Madrid atravesó uno de sus peores años en dos décadas.
Messi, a los 39 años, embocó ocho goles y repartió cuatro asistencias en el Mundial, aunque su floja actuación en la final y el hecho de jugar en la MLS para el Inter Miami CF le juegan en contra. La propia organización del Balón de Oro publicó una nota de Théo Troude titulada “¿Puedes ganar el Balón de Oro sin ganar la Copa del Mundo?” con el rosarino como imagen principal, que subrayó que cuatro de los últimos siete ganadores en año mundialista no levantaron el trofeo: el mismo Messi en 2010, Cristiano Ronaldo en 2014 y Luka Modric en 2018.
El inglés Harry Kane asoma como el favorito de las casas de apuestas, con un 26,5 % de probabilidades estimadas antes del Mundial. Con el Bayern Múnich firmó una temporada descomunal: 64 goles en 51 partidos, más de un tanto por encuentro, y conquistó la Bundesliga y la Copa de Alemania, aunque su equipo quedó a las puertas de la final de la Champions y del Mundial. Su producción individual lo sostiene pese a que Inglaterra apenas arañó el tercer puesto, su mejor resultado desde 1966.
El actual ganador, Ousmane Dembélé, revalidó la Champions con el PSG y anotó 20 goles en la temporada, pero arrancó lesionado y en la selección francesa vivió a la sombra de Mbappé. Su compañero Khvicha Kvaratskhelia, elegido mejor jugador de la Champions, deslumbró con diez tantos y seis asistencias, aunque Georgia no clasificó al Mundial. Erling Haaland, con 38 goles en el Manchester City y una Noruega que llegó a cuartos de final, y Jude Bellingham, motor de Inglaterra con siete conquistas, pugnan por meterse en el podio.
La votación quedó en manos de cien periodistas de los primeros países del ranking FIFA, que priorizan el desempeño individual, los logros colectivos y el juego limpio, en ese orden. El ganador del Balón de Oro se conocerá en octubre, en una edición que, sin un favorito excluyente, se presenta como una de las más impredecibles de los últimos años.