
El ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, anticipó que el próximo gobierno de Colombia tendrá como prioridad un recorte del gasto público de al menos 1% del PIB, es decir, $20 billones, una medida que busca enviar un mensaje de compromiso fiscal a los mercados. “La primera, evidentemente, el recorte del gasto público, que va a ser una proporción muy grande”, afirmó a Caracol Radio antes de asumir la cartera el 7 de agosto. Según el funcionario, este ajuste será anunciado en los primeros días de la administración entrante.
Con anterioridad, durante el en el evento Proyecto Colombia, afirmó que el déficit fiscal real del país alcanza el 7,8% del Producto Interno Bruto (PIB), cifra superior a la reportada de manera oficial. Explicó que el porcentaje surge al sumar todas las obligaciones financieras que permanecían ocultas, lo que, según él, convierte a Colombia en el segundo país con el déficit fiscal más alto del mundo.
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De acuerdo con Gómez, el Gobierno colombiano prepara el recorte de gasto más importante en la historia republicana del país. Además, sostuvo que la magnitud del ajuste fiscal será necesaria para enfrentar la situación y estabilizar las cuentas públicas.
“Y se los voy a decir con toda tranquilidad. El déficit real de Colombia es 7,8% del PIB. No es lo que nos han dicho. La cifra es 7,8%”, señaló el ministro, que manifestó la urgencia de exponer la realidad fiscal y adoptar medidas contundentes para corregir el rumbo económico.

La segunda prioridad será atender la crisis del sector eléctrico, con el objetivo de garantizar liquidez y evitar un apagón nacional.
“Tenemos que entregarle liquidez al sector eléctrico para que podamos prender al máximo las plantas térmicas y tratar de evitar, en la medida de lo posible, el apagón que nos amenaza”, sostuvo el funcionario entrante. Gómez Martínez subrayó la urgencia de robustecer el sistema eléctrico para asegurar la continuidad del servicio en todo el país.
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En materia de salud, el futuro ministro señaló que el sistema requiere nuevos recursos para evitar un colapso y para recuperar gradualmente los niveles de atención. “Necesitamos que la deuda que tiene el sistema de salud pueda irse resolviendo lentamente para que el sistema, primero, no colapse y, segundo, podamos ir gradualmente recuperando los niveles de atención que hemos perdido”, expresó el funcionario en entrevista.
Consultado sobre cómo planea el gobierno equilibrar el recorte de gastos con la necesidad de financiar salud y energía, Gómez Martínez enfatizó la importancia de estimular el crecimiento económico a través de la inversión y la confianza empresarial. “La única manera de resolver en el mediano plazo el problema fiscal que tenemos, que es muy grave, es con un mayor crecimiento económico”, concluyó el designado ministro de Hacienda.
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Anteriorimente, durante la presentación que hizo en el vento, expuso sus críticas a la estructura fiscal vigente. Describió como “increíble” la existencia de ciertos gravámenes y resaltó que en el país se aplican 16 impuestos a nivel central, muchos de los cuales, a su juicio, carecen de sentido en la actualidad. “Algunos de ellos, uno como que realmente no, no entiende cómo existen, ¿no?”, señaló.
Reveló que recibió numerosas solicitudes para compartir el borrador de la reforma tributaria. “¿No me prestas el borrador de la reforma tributaria?”, comentó, para luego agregar entre risas: “No se lo he prestado a mi señora”. El economista manifestó que recibe comentarios de diversos sectores, pero observa que la mayoría de las propuestas coinciden en aspectos clave: “Uno ve que hay un tronco de propuestas en las que todo el mundo dice: ‘Hay que moverse en esta dirección’”.
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Hizo énfasis en el impuesto de timbre, al que calificó como un “vestigio colonial”. “¿Cómo puede existir un impuesto de timbre, por ejemplo? Es un impuesto de la Colonia. Eso era con la alcabala”, cuestionó. Añadió que este tributo se basa en prácticas históricas y resulta anacrónico para la economía actual.

Gómez Martínez cuestionó la lógica detrás del pago anticipado del impuesto de timbre en contratos de largo plazo. “Hacemos que las compañías paguen el impuesto de timbre de un contrato a veinte años, que lo paguen por anticipado. ¿En qué país del mundo se le ocurre uno decir: ‘Bueno, y si el contrato dura veinte años y lo rompo en el año ocho’? ‘Ah, no, ya pagaste el impuesto’”, expresó.
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Dichas declaraciones reflejan su preocupación por la falta de adecuación de la normativa fiscal a la realidad de las operaciones comerciales.
Apuntó en su intervención que el sistema tributario requiere una revisión profunda para alinearse con las necesidades actuales. Insistió en la importancia de recoger las inquietudes provenientes de distintos sectores y sugirió que el debate debe centrarse en la racionalización de los impuestos vigentes y en la eliminación de aquellos que considera obsoletos.