Trece años, varias aventuras y un cambio notable en su forma de ser... al menos por ahora. Eso es todo lo que ha pasado desde que José Mourinho se marchó del Real Madrid allá por 2013 hasta su regreso. El técnico portugués ha iniciado su nueva aventura madridista con una pretemporada con un aire renovado de puertas para afuera y dejando atrás sus polémicas actitudes que marcaron su primera etapa blanca.

"¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Vengo a saludar solamente. ¿No tenéis agua? ¿Queréis agua?". Esas fueron las palabras de Mourinho dirigidas a los periodistas nada más salir al Alfredo Di Stéfano en el primer partido de pretemporada del Real Madrid, con victoria por 4-1 contra el Leganés.

Nadie podría imaginar ese detalle del luso con los medios de comunicación años atrás, en aquella época en la que Mourinho tenía enganchones con la prensa día sí y día también.

A esa frase del agua le acompañaron un aspecto mucho más calmado, unas manos mentidas en los bolsillos y un paso lento. Prácticamente no salió del banquillo, mostrando un perfil bajo muy diferente al que nos tenía acostumbrados en su anterior etapa.

Por ahora no ha caído en ninguna de sus típicas polémicas (principalmente con la prensa), pero su llegada a este Real Madrid es muy similar a la de 2010, cuando su tarea también era remodelar un equipo incapaz de hacer frente al FC Barcelona a pesar de inversiones millonarias como Cristiano Ronaldo.

Aquel verano fue el inicio de su etapa más polémica. Cargó a menudo contra el Barça -le metió el dedo en el ojo al entonces ayudante de Guardiola, Tito Vilanova-, LaLiga e incluso contra el entonces seleccionador español, Vicente del Bosque, además de haber tenido desacuerdos con sus propios jugadores, como Sergio Ramos.

Incluso llegó a dividir a la afición madridista y al propio equipo, se 'cargó' a Iker Casillas, inmovible de la portería blanca hasta entonces, apostó por Diego López, una decisión por la que muchos le criticaron... y otros le alabaron. Había debate y dos bandos claros: o estabas a favor de Mourinho o en contra, pero en el centro... pocos.

Eso sí, paralelamente consiguió su objetivo, aunque solo a nivel nacional. Creó una identidad que, aunque gustó más a unos que otros por su carácter, dejó en las vitrinas una Copa del Rey, una Supercopa y la histórica Liga de los 100 puntos, sacándole nueve al Barcelona.

Para muchos, José Mourinho fue quien plantó las bases para los éxitos del Real Madrid en los años posteriores a su salida. Eso es lo que quiere conseguir ahora con su llegada Florentino Pérez. El presidente madridista incluyó al portugués en su campaña electoral y tras proclamarse ganador confirmó el fichaje del luso.

Mourinho no lo tiene fácil para reconducir esa situación. El problema de este Real Madrid no reside solo en la ausencia de títulos, también en los continuos desencuentros del vestuario. Malestar por las vacaciones de Mbappé en plena recuperación de su lesión, varios jugadores con continuas salidas nocturnas, pelea entre Tchoauméni y Valverde con el uruguayo terminando en el hospital... Un sinfín de enfrentamientos que necesitan mano dura y muchos egos juntos (Vinícius, Mbappé, Bellingham...).

Esta pretemporada ya ha dejado algunos cambios. 'The Number One' ha empezado a instaurar una disciplina de trabajo en su plantilla basada en la exigencia máxima y la atención al mínimo detalle. Y todo ello desde el consenso y la unión, ejemplificada, por ejemplo, en la rutina diaria de comer todos los futbolistas en Valdebebas para hacer grupo.

"Crear una cultura de trabajo, de responsabilidad, de ambición y de algo que yo conozco bien, que es la responsabilidad y el honor de trabajar para el Real Madrid. A mí me gusta mucho este concepto. No es trabajar en el Real Madrid, es trabajar para el Real Madrid. Y es con este espíritu de misión por lo que estoy aquí", comentó Mourinho precisamente a su llegada a los canales oficiales del club.

Una pretemporada de menos a más

Con Mourinho a la cabeza, el Real Madrid ha cuajado una buena temporada que ha ido de menos a más. Arrancó con un tímido empate ante la Fiorentina en un partido de entrenamiento en Valdebebas que dejó muchas dudas, pero acabó goleando al Schalke 04. 

Tras ganar 1-2 al Ferencváros y 0-1 al Deportivo La Coruña, el conjunto blanco acabó su fase de preparación el pasado domingo con un 0-3 ante el Schalke 04 en el primer partido en el que Mourinho contó con todos sus pesos gordos. ¿Seguirá en el inicio de liga esta buena dinámica?