
La recta final de MasterChef Celebrity Legends está cada vez más cerca y los errores comienzan a tener consecuencias definitivas. La séptima entrega del programa volvió a poner a prueba las habilidades culinarias de los famosos con tres desafíos en los que hubo tensión, cambios inesperados y alguna que otra sorpresa. La noche terminó con Anabel Alonso como séptima expulsada, después de no convencer al jurado con su propuesta de sushi fusión.
Pero la despedida de la actriz no fue el único momento destacado de la emisión. Marina Rivers protagonizó una de sus mejores noches desde su llegada al concurso, recibió el pin de la inmunidad infiel y se impuso en la primera prueba, además de conseguir los 4.000 euros que donará a una organización humanitaria. Las visitas de Eduardo Casanova, Carlo Costanzia y Lorena Castell completaron una entrega en la que tampoco faltaron las rivalidades.
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La primera prueba comenzó con un juego para descubrir cuánto conocían los concursantes las habilidades culinarias de sus compañeros. Edu Soto y David Bustamante fueron los que mejor resolvieron el desafío y obtuvieron el privilegio de elegir los diez ingredientes con los que cocinaría el resto. Eduardo Casanova, invitado de la noche, les ayudó a seleccionar los productos.
El reto consistía en elaborar un plato libre en el que el marinado tuviera un papel protagonista. Antes de las valoraciones, Marina Rivers decidió utilizar su pin de la inmunidad infiel para desafiar a Paz Vega e intentar arrebatárselo. La creadora de contenido presentó un bacalao marinado con melaza, sake y sriracha, acompañado de piña caramelizada, puerro confitado, alcaparras crujientes y chips de cebolla.
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La propia Marina se mostró encantada con el resultado. “Estoy subiendo en el ascensor social de MasterChef Celebrity Legends, estoy ya en la clase media”, bromeó. Pepe Rodríguez valoró positivamente su elaboración: “Es un gran plato”, le dijo, destacando el sentido de la combinación de ingredientes.
Paz se adelantó a la decisión del jurado y colocó el pin a Marina, convencida de que merecía conservarlo. La apuesta salió bien: Rivers fue la mejor de la prueba y consiguió también los 4.000 euros para donar a la causa que eligiera. La influencer decidió destinarlos a UNRWA, en referencia a la situación en Palestina y la Franja de Gaza. “Creo que no podemos mirar para otro lado con lo que está pasando”, explicó.
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La competición se trasladó después al Parque Lineal del Manzanares, en Madrid, donde los aspirantes tuvieron que preparar un menú diseñado por el chef Manu Franco para 70 comensales. Marina y Juan Betancourt, los mejores de la primera prueba, asumieron la capitanía y formaron sus respectivos equipos.
La influencer eligió a Paz Vega, Anabel Alonso, María Escoté y Edu Soto, mientras que el modelo se quedó con Florentino Fernández, David Bustamante y Santiago Segura. Sin embargo, cuando el cocinado ya estaba en marcha, Jordi Cruz anunció un giro inesperado: los capitanes debían intercambiarse los equipos.
Marina se adaptó mejor a la situación y terminó liderando al equipo azul hasta la victoria. Juan, en cambio, reconoció que le había costado sentirse cómodo con sus nuevos compañeros. “He estado mejor con los chicos”, explicó después, insistiendo en que, pese a las dificultades, no había dejado de trabajar.
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La victoria permitió a Marina y al resto del equipo azul subir a la galería. La creadora de contenido celebró el resultado con entusiasmo: “Estoy súper orgullosa de vosotros, lo habéis dado todo, os merecéis estar en la galería”.

En la última prueba de la noche, los delantales negros tuvieron que combinar las gastronomías de dos países en un plato de sushi fusión. El desafío incluía también la preparación de un cóctel sin alcohol, para lo que recibieron los consejos de Gabriel Ramón, campeón de España de coctelería. El chef Hideki Matsuhisa y Lorena Castell, ganadora de MasterChef Celebrity 7, también acudieron para orientar a los concursantes.
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Florentino Fernández, como mejor aspirante del equipo ganador, tuvo la oportunidad de salvar a uno de sus compañeros y eligió a Paz Vega. No obstante, la actriz terminó recibiendo un delantal negro después de que Jordi Cruz la sorprendiera ayudando a sus compañeros desde la galería.
En las valoraciones, María Escoté destacó por su sushi, elaborado con atún, y consiguió convertirse en la mejor de la prueba. Edu Soto también logró salvarse, por lo que la decisión final quedó entre Anabel Alonso y Juan Betancourt.

Los errores de la actriz resultaron determinantes: el cacahuete estaba quemado, faltaba alga nori para envolver correctamente el arroz y la propuesta no reflejaba de forma convincente la cocina tailandesa que debía fusionar. Finalmente, Pepe Rodríguez anunció el veredicto: “El aspirante que no continúa en las cocinas es Anabel”.
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La expulsión emocionó tanto a Anabel como a varios de sus compañeros. La actriz se despidió con tristeza, aunque destacó lo mucho que había disfrutado de la experiencia. “Descubres a mucha gente especial”, resumió sobre su paso por el concurso. También tuvo palabras de reconocimiento para quienes siguen en la competición. Preguntada por sus favoritas, señaló a María Escoté y Marina Rivers: “María tiene un punch especial y Marina me da mil vueltas y emplata increíble”.