Mujeres migrantes que permanecen en el asentamiento habilitado en el campo de fútbol del colegio Reina Sofía, en el barrio del Príncipe de Ceuta, han pedido al Gobierno que busque una solución a su situación, después de llevar más de tres semanas al aire libre tras la entrada masiva del 30 y 31 de julio, y han asegurado que han llegado a España en busca de un futuro mejor y que "no vienen a hacer nada malo ni quieren causar problemas".

Durante una visita al asentamiento, la agencia Efe ha hablado con varias mujeres que han relatado las dificultades que atraviesan. Una de ellas, Fátima, procedente de Castillejos (Marruecos) y que cruzó ilegalmente a España durante la entrada masiva, ha explicado que están "agotadas" y "muy cansadas".

Las lluvias empeoran las condiciones del asentamiento

El colegio dispone de un patio en el que pasan el día y duermen centenares de mujeres y niñas, algunas de ellas madres e hijas, que aseguran sentirse seguras en el recinto, aunque las lluvias de los últimos días han empeorado las condiciones del asentamiento.

La ropa permanece tendida en improvisados espacios y parte del material donado por las mezquitas de la zona se ha mojado, incluidas las alfombras que utilizan para dormir. "Ya no podemos dormir ni de noche ni de día. Ya no aguantamos más esta situación", ha afirmado Fátima, que ha reclamado a las autoridades españolas que "busquen una solución y que vayan a ver cómo están".

"La ropa tendida en el suelo, porque de noche no tenemos dónde dormir. Los colchones que nos dio la gente de la asociación no son suficientes. ¿Por qué tenemos que dormir así?", ha lamentado.

Mujeres con estudios que reclaman oportunidades

Fátima ha explicado que muchas de las jóvenes que han llegado a Ceuta tienen estudios y diplomas en profesiones como costura y repostería y que algunas han viajado con sus hijos porque, según ha relatado, en Marruecos no encuentran oportunidades para estudiar y trabajar y necesitan ingresos para mantener a sus familias.

La mujer, que ha agradecido la ayuda de los voluntarios de Cruz Roja, ha insistido en que no quieren "causar problemas ni hacer nada malo en España", sino progresar y tener un futuro mejor.

"Hay mujeres capaces de trabajar en cualquier cosa: en la agricultura, en cualquier trabajo. Nosotras somos capaces de trabajar y de ayudar, pero nuestro país no nos da la oportunidad", ha señalado.

Habiba llegó con sus tres hijos y no quiere volver a Marruecos

Otra de las migrantes, Habiba, llegó a España junto a su marido y sus tres hijos desde Castillejos después de que su padre le avisara de que muchas personas estaban "entrando a Ceuta".

La mujer ha recordado las dificultades económicas que atravesaba en Marruecos, donde llegó a ser expulsada de la vivienda que tenía alquilada 15 días antes de llegar a la ciudad autónoma al no poder hacer frente al pago de la renta.

"Siempre dormía desesperada, porque se me acabó el plazo del alquiler", ha relatado Habiba, que asegura que no quiere regresar a Marruecos y que ahora pide al presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, que busque una "solución" para las personas que permanecen en el asentamiento.

Vecinos del Príncipe vigilan el asentamiento

Un voluntario que participa en la vigilancia del recinto ha explicado a la agencia Efe que las mujeres y niñas están "desesperadas y cansadas porque llevan al aire libre 21 días" y ha señalado que muchas reclaman un espacio donde puedan ser acogidas.

"El Gobierno debería darles un sitio donde puedan dormir como una persona normal", ha defendido Isaías Mohamed, un joven del barrio de El Príncipe que, junto a otros vecinos, participa en la vigilancia del asentamiento durante las 24 horas para evitar que las mujeres y niñas sufran algún incidente.

Mohamed ha asegurado que son los propios jóvenes del barrio quienes realizan esta vigilancia, ya que, según ha explicado, "no hay policías ni militares" destinados específicamente a custodiar el recinto.