Una investigación europea desarrollada con participación de la Universidad Tecnológica de Graz plantea una vía inesperada para reducir las emisiones de CO₂ de los edificios: disminuir alrededor de 2 m² la superficie residencial por persona. El estudio, basado en miles de tipologías inmobiliarias, sostiene que aprovechar mejor el espacio disponible puede tener un efecto climático superior al de algunas soluciones tecnológicas aplicadas de forma aislada.

El análisis parte de una realidad relevante para los objetivos ambientales de la Unión Europea, como es la de que los edificios están relacionados con cerca del 40% de las emisiones de CO₂. Su impacto no se limita a la electricidad, la calefacción o la refrigeración, ya que también incluye la extracción de materias primas, la fabricación de cemento y acero, la construcción, las reformas y la posterior demolición.

Por este motivo, colocar placas solares, instalar aerotermia o mejorar el aislamiento continúa siendo necesario, pero no resuelve por sí solo toda la huella del parque inmobiliario. Cada nuevo metro cuadrado requiere materiales, transporte, suelo e infraestructuras, además de energía para mantenerlo durante décadas. La superficie construida se convierte así en una variable decisiva para la descarbonización.

Un modelo con 15.000 edificios

Los investigadores desarrollaron PULSE-EU, una herramienta que permite proyectar la evolución de las emisiones del sector hasta 2050. El modelo reúne aproximadamente 15.000 tipologías de edificios, clasificadas según su antigüedad, los materiales empleados, los sistemas constructivos y sus estándares energéticos. Después, las distribuye virtualmente entre los Estados miembros según las características reales de cada parque inmobiliario.

Esta metodología permite representar las diferencias existentes entre una vivienda antigua del norte de Europa y un bloque reciente situado en el Mediterráneo. También incorpora variables como el ritmo de rehabilitación, la demanda energética, la presencia de inmuebles vacíos, la penetración de energías renovables y los cambios en los hábitos residenciales. De esta forma, puede comparar qué medidas ofrecen una mayor reducción de emisiones.

Las simulaciones muestran que el escenario más ambicioso, donde se combinan regulación, eficiencia, renovables y un uso más racional de las viviendas, podría rebajar alrededor de un 90% las emisiones para 2050. Las trayectorias apoyadas principalmente en mejoras tecnológicas alcanzarían reducciones de entre el 84% y el 86%, mientras que mantener las políticas actuales limitaría el descenso a cerca del 66%.

Menos metros, mejor aprovechados

La medida con mayor impacto dentro de los escenarios estudiados consiste en reducir unos 2 m² de vivienda por habitante. El planteamiento no implica necesariamente construir hogares diminutos, sino utilizar de manera más eficiente los edificios existentes. Viviendas infrautilizadas, segundas residencias, inmuebles vacíos y oficinas con poca ocupación representan una superficie ya construida que podría adaptarse a nuevas necesidades.

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Foto: Adiós a las casas prefabricadas (Fuente: Caslua)

Una vivienda más compacta requiere menos cemento, acero, vidrio, madera y materiales aislantes, además de menos energía para calefacción y refrigeración. La rehabilitación de edificios, la división de inmuebles demasiado grandes y la transformación de oficinas pueden reducir la necesidad de nuevas construcciones. Así, renunciar a una pequeña cantidad de espacio privado podría convertirse en una de las estrategias más eficaces para recortar la huella climática del sector inmobiliario europeo.

Una investigación europea desarrollada con participación de la Universidad Tecnológica de Graz plantea una vía inesperada para reducir las emisiones de CO₂ de los edificios: disminuir alrededor de 2 m² la superficie residencial por persona. El estudio, basado en miles de tipologías inmobiliarias, sostiene que aprovechar mejor el espacio disponible puede tener un efecto climático superior al de algunas soluciones tecnológicas aplicadas de forma aislada.