0:000:00

El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial

En un mundo en el que la gente ya no habla sino que se graba constantemente como si produjera su propia película; en el que el valor de los objetos se mide por lo virales que son en redes sociales, más que en su precio y confección, un pequeño negocio ha dado un golpe sobre la mesa para decir basta. Four Winds Craft Guild es un tienda de antigüedades que está situada en Nantucket, una isla de Massachusets con una población de aproximadamente 14.000 habitantes, y que este verano ha decidido colgar un cartel para ahuyentar a los influencers, es decir, aquellos que solo buscan explotar su imagen y hacerse la foto de rigor en su establecimiento. 

El dueño de este negocio familiar se llama John Sylvia y ha explicado en una entrevista para The Cut que colgó en agosto el cartel 'No influencers' a modo de “broma irónica” pero que sobre todo iba dirigido a aquellas personas que “no se preocupan por la historia” de los objetos que vende  -como sus joyas o las cestas hechas a mano por artesanos de la isla- y que simplemente acuden al establecimiento para crear contenido.

“Mucha gente está cansada de sentir que son figurantes en el vídeo de otra persona. Joder, habla conmigo. Habla con cualquiera que esté en mi tienda”, dice Sylvia en la misma entrevista y añade: “No quiero sonar negativo, pero a veces si entra un grupo grande (de creadores de contenido) pueden abarrotar la tienda. No es un espacio muy grande”, lamenta el empresario.

La isla es conocida por haber sido en el pasado refugio vacacional de los Kennedy y por ser el escenario de la serie de Netflix La pareja perfecta, protagonizada por Nicole Kidman y Liev Schreiber. Sin embargo, más allá de estas dos curiosidades, el lugar había conseguido mantener el turismo masificado a raya hasta ahora. 

La influencer y fundadora de Dairy Boy, Paige Lorenze, ha abierto este verano una tienda en la misma avenida que el Four Winds Craft Guild y no ha tardado en llevar a la palestra a Sylvia, tachándolo de machista . “Si te defines como feminista, pero colocas orgullosamente un cartel de 'No influencers', vale la pena preguntarse a quién estás intentando deslegitimar y por qué”, comentó Lorenze en una foto del cartel publicada en Instagram que posteriormente fue eliminada. 

A ella se sumaron las voces de otras influencers como Meredith Hayden, que calificó el cartel de “desagradable” o el tik toker Levi Coralynn, que en sus redes se aventuró a decir que “odiar a los influencers se ha convertido en una forma socialmente aceptada de odiar a las mujeres”.

La polémica, como es habitual en estos casos, se ha trasladado a los muros de Instagram, X y Tik tok, donde los usuarios disparan contra unos y otros indistintamente. Por un lado los internautas abogan por la libertad de expresión y plantean el conflicto con las influencers como un problema de discriminación a las mujeres y, por otro, la población defiende que volver a vivir en la realidad y respetar las tiendas como lo que son, comercios y no escaparates bonitos para genera “likes”.