Érase una vez una chica que descubrió que el deporte era la mejor herramienta para controlar su ansiedad. Cuando esa chica se veía abrumada, las endorfinas que segregamos al hacer ejercicio físico conseguían calmarla, y esa rutina de ejercitarse le permitía mantenerse a flote en los peores momentos.
Este año, esa chica vivió una ruptura de pareja que la rompió por dentro y una crisis existencial al cumplir los 40. Unos meses más tarde, un problema físico le impidió moverse. Lleva dos meses y medio en que no puede ir al gimnasio que le ayudaba a mantener a raya su ansiedad. Sí, esa amiga soy yo y he tenido que buscar a la desesperada algo que me ayudara con la ansiedad que tras la separación, se ha disparado. Solo he necesitado un cuaderno con hojas en blanco y un par de rotuladores para convertir mi ansiedad en un dibujo.
Arteterapia para la ansiedad
Aunque yo lo llame dibujar la ansiedad, son ejercicios basados en el arte terapéutico, el mindfulness y la meditación activa creativa. Lo que hacemos es garabatear en un cuaderno con el propósito de entrar en un estado de calma y enfoque similar al de la meditación para reducir los síntomas de la ansiedad. No necesitas saber dibujar ni nada, solo tener una hoja en blanco, un boli y dejarte llevar.
Lo más sencillo es hacer figuras geométricas, repetir patrones y crear unas figuras dentro de otras. Por ejemplo, puedes hacer unas líneas, dibujar unos puntos en esas líneas y luego unir dichos puntos con nuevas líneas.
También puedes dibujar unos círculos, redondear las líneas interiores y luego hacer rayas dentro. El nivel de detalle y de precisión dependerá de ti, pero aquí lo que menos importan son los trazos, los bolis que uses, las figuras que hagas o cómo te queden las líneas. Lo importante es que mientras dibujas te enfoques en dos cosas: tu respiración y tu mano.
Es posible que al principio los trazos sean temblorosos, pero céntrate en respirar y en ir poco a poco. Puedes hacer trazos grandes o pequeñas figuras. Mira cómo se mueve el bolígrafo sobre la hoja. Céntrate en esa sensación.
Como en los "Dumbing Down Doodles", cuyo objetivo es que el dibujo y el garabato (doodling) sean tan sencillos que resulten imposibles de arruinar, lo importante aquí no es el resultado, así que deja de preocuparte por él. El objetivo de los dibujos no es que queden tan bonitos que los puedan enmarcar. Es que que se lleven esa ansiedad que te come y que dejes de dar vueltas y más vueltas sobre lo mismo. Que quede bonito o no, da exactamente igual, lo que importa es que baje tus pulsaciones, reduzca tus respiraciones y te ayude a enfocarte en lo que estás haciendo en ese momento para evitar que la rumiación mental te lleve por delante.
No hay un tiempo mínimo ni máximo para dibujar. Yo lo hago hasta que siento que me he calmado y he regulado mis emociones, lo que a veces me lleva 15 minutos y otras, una hora. Cuando noto que los síntomas de la ansiedad se reducen, paro. Y no hace falta que el dibujo esté acabado, puedo terminarlo en otro momento. Podría dedicar otro día a colorearlo, a rellenar huecos, a sombrear o simplemente dejarlo tal cual está, aunque esté aparentemente incompleto, porque ha cumplido con su objetivo que era calmarme.
Aunque este tipo de ejercicios pueden reducir temporalmente síntomas de ansiedad y estrés, como podría ocurrir con colorear mandalas, los ejercicios para dibujar la ansiedad no tratan un trastorno de ansiedad para el que necesitaríamos ayuda psicológica y médica. En mi caso me sirven para dejar de pensar en lo que está mal en mi vida, para romper con la rumiación o en esos días en los que entro en un bucle de pensamientos negativos y me cuesta salir. Si físicamente estuviera bien lo que haría es irme al gimnasio pero como ahora mismo no es factible, y no sé cuánto tiempo me queda así, estoy encontrando en un pequeño cuaderno una vía de escape a mi ansiedad que me ha sorprendido para bien.
Fotos | Anabel Palomares
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