Octavi Pujades pertenece a esa generación de actores capaces de transitar con naturalidad entre la televisión, el teatro y el cine sin perder una identidad propia. Médico de formación y actor por vocación, ha construido una trayectoria marcada por la versatilidad, la constancia y una presencia escénica reconocible. Más allá de los platós y los escenarios, se confiesa práctico a la hora de conducir y peliculero a la hora de soñar. Por eso quizás cultiva una relación que admite pasional con las motos y con el género de la ciencia ficción, aficiones que revelan una faceta más personal y que sirven también como punto de partida para hablar de su oficio.

En esta conversación recuerda aventuras por Suiza, una tormenta en moto que terminó con un rayo cayendo a pocos metros, un grave accidente en la Diagonal en el que sus conocimientos médicos evitaron que un motorista se desangrara y una lista de máquinas soñadas que va de la Hayabusa al Ferrari de Magnum, pasando por el DeLorean, el Ecto-1 y, por encima de todos, el Interceptor de Mad Max.

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La primera pregunta es obligada: ¿te gusta conducir? ¿Por qué prefieres la moto antes que el coche?

Conducir no me disgusta pero tampoco es algo que haga por placer. Para mí, normalmente, el objetivo de conducir es ir del punto A al punto B; es, sobre todo, un medio de desplazamiento.

Y entre el coche y la moto prefiero la moto porque me parece mucho más práctica. Ahora voy en un maxiscooter Zontes. Vivo en las afueras de Barcelona y, a pesar de las incomodidades que pueda tener, con ella me ahorro bastantes atascos y puedo aparcar prácticamente en cualquier sitio. Cuando tengo que ir en coche, en cambio, el tráfico acaba sacándome de quicio.

¿Después de tanto viaje profesional todavía te sientes cómodo en la carretera o eres de los que ya vive los viajes como una obligación?

Si el viaje es por trabajo me tomo conducir más bien como un mal menor: la forma de llegar adonde tienes que ir. Pero viajar por placer, descubrir lugares desconocidos o conducir por un paisaje bonito que merece la pena eso sí es siempre un placer. En ambos casos siempre prefiero ponerme al volante. No es por nada especial, sino porque tengo bastante tendencia a marearme cuando voy de pasajero en coche. Si conduzco, en cambio, no me mareo.

Octavi Pujades conduce actualmente un maxiscooter de la marca Zontes 

Octavi Pujades conduce actualmente un maxiscooter de la marca Zontes Cedida

¿Recuerdas algún viaje en coche o moto de un modo especial?

Uno de los viajes que recuerdo especialmente fue hace un par de veranos, cuando fuimos a Suiza mi mujer y yo. Íbamos tarde, nos perdimos por las montañas, por la zona ya en la frontera con Italia y estábamos casi sin gasolina. Fue un viaje complicado pero al mismo tiempo precioso. Era agosto y acabamos llegando a zonas de cumbres nevadas donde no había nadie. Lo recuerdo precisamente por esa sensación de aventura; el creer que lo tienes todo controlado y descubrir de repente que no es así pero saber que, para bien o para mal, eres tú quien lleva las riendas de lo que suceda.

¿Qué música se escucha en tu coche y qué llevas siempre en tu guantera?

Pongo poca música porque soy más de radio y podcasts. Por ejemplo, escucho mucho el podcast de La Competència. Me encanta porque me distrae y me río mucho con ellos. La música puede acabar agobiándome o aturullándome un poco. Y en un viaje largo tampoco soy de llevar demasiadas cosas; evidentemente, la documentación y normalmente algo para comer. Antes llevaba mapas, pero ahora, con los GPS, eso ya ha desaparecido prácticamente. ¡Pensándolo bien, es verdad que hay dos cosas que siempre llevo: un cepillo de dientes, no sé muy bien por qué, y unas gafas de sol, por si acaso.

Hay dos cosas que siempre llevo en la guantera: un cepillo de dientes, no sé muy bien por qué, y unas gafas de sol, por si acaso

Octavi Pujades

Actor

Como actor te supongo supersticioso... ¿tienes alguna manía antes de salir al escenario y a la carretera?

¡Te equivocas, no soy nada supersticioso! No tengo manías ni supersticiones, ni cuando conduzco ni cuando subo a un escenario. Lo que sí hago siempre es comprobar varias veces que llevo todo lo necesario y revisar previamente el camino. Creo que una buena preparación es fundamental tanto antes de subirse a un escenario como antes de emprender un viaje. Me gusta tenerlo todo bien controlado y huyo de las supersticiones.

La ciencia ficción es una de tus grandes pasiones. Elige: el DeLorean de Regreso al futuro, un Speeder de Star Wars u otro... ¿qué vehículo del género te llevarías para ti?

Tengo algunas fijaciones muy claras: El coche fantástico, por supuesto. La moto de El Halcón Callejero, que me volvía loco. También me encanta el Ecto-1 de Los Cazafantasmas. Pero si tuviera que elegir uno que realmente me gustaría tener, mi sueño sería el Interceptor de Mad Max.

Y la lista podría continuar: el DeLorean, las motos de El retorno del Jedi, el Halcón Milenario... Hay vehículos de ficción que son maravillosos. Otro coche por el que sentía auténtica adoración de pequeño era el Ferrari de Magnum. Me encantaba la serie y aquel Ferrari era para mí uno de esos coches absolutamente míticos.

Octavi Pujades interpreta al personaje de Sergey en la producción 'Memorial'

Octavi Pujades interpreta al personaje de Sergey en la producción 'Memorial'Cedida

Tu eres licenciado en medicina y en cierta ocasión tus conocimientos salvaron una una vida en un accidente de tráfico...

Fue durante un día de la Mercè, creo que hace un par de años. Sucedió en plena Diagonal de Barcelona justo cuando yo iba andando al gimnasio. Una furgoneta tipo autocaravana se saltó un semáforo y arrolló a un motorista que circulaba correctamente por el carril lateral. Chocó y, con la cabeza, rompió la ventanilla y el retrovisor. Creo que con el soporte del retrovisor se hizo un corte muy profundo en el cuello que le afectó a la carótida. Se estaba desangrando. Allí había también otra mujer que era médico y, entre los dos, nos fuimos turnando para comprimir la herida y evitar que perdiera más sangre hasta que llegó la ambulancia.

No tardó demasiado, quizá unos ocho minutos, pero a nosotros se nos hicieron eternos. Después, ese chico contactó conmigo a través de las redes sociales. Nos conocimos y, desde entonces, de vez en cuando seguimos hablando y celebrando lo que él considera su segundo nacimiento.

Me cogió un diluvio en un trayecto en moto desde L'Hospitalet de l'Infant; había unos diez centímetros de agua en  la carretera y me cayó un rayo a 20 metros de distancia

Octavi Pujades

Actor

¿Y alguna otra anécdota que te haya ocurrido en la carretera?

Tuve otra experiencia angustiosa que también recuerdo perfectamente. Fue en la segunda quincena de un mes de agosto y regresaba en moto desde L'Hospitalet de l'Infant -Tarragona-. Había empezado a diluviar y, aprovechando un momento en que paró, cogí la moto. Al poco de salir, volvió a caer una cantidad de agua tremenda. Había fácilmente unos diez centímetros de agua sobre la carretera y la moto patinaba al frenar. Todo estaba colapsado y pensé que podía encontrarme en aquella situación hasta llegar a Barcelona, todavía a unos 80 kilómetros.

Entonces cayó un rayo a unos veinte metros de donde estaba. Vi prácticamente un enorme trazo de luz delante de mí y me asusté muchísimo. Me fui por el arcén hasta un lugar donde detenerme con seguridad. Allí había una furgoneta camper en la que viajaban una madre y una hija, que estaban recorriendo el sur de Europa. Les pedí que, por favor, me dejaran entrar. Me acogieron, me dieron una toalla y pude esperar allí hasta que llegó mi pareja con ropa seca. Después pude continuar el viaje. En aquel momento, desde luego, me las vi bastante negras.

Hablemos un poco de tu trabajo y de cómo lo vives. Eres uno de los rostros más populares de nuestro cine y tv. Has hecho de galán, de malvado... ¿en que rol y género te lo pasas mejor?

Siempre en el papel que se aleje más de lo que soy yo. Por eso me encanta hacer de malo malísimo. Hice un malo en Herederos que era un pijo violador, un tipo amoral y repugnante al que, sin embargo, tengo mucho cariño precisamente por eso, por ser lo que yo jamás querría ser. Y también me pasa con Carlos Rangel, el locutor de Citas, porque aunque era muy miserable y egoísta, era muy humano desde su imperfección. Y de género, te diría que hacer comedia es lo que más me gusta también. Es que incluso el ambiente en los rodajes es diferente y ya te predispone. De hecho, el día 23 de octubre se estrena en cines Me entiendes o te lo explico, que es una comedia basada en la función que fue un éxito en Barcelona y Madrid y ambientada en el mágico año 92.

Octavi Pujades, durante una sesió de fotos 

Octavi Pujades, durante una sesió de fotos Cedida

¿Cómo se vive el momento en que uno deja de ser “joven galán” y empieza a recibir papeles de padre, jefe, médico o señor que tiene una hipoteca?

Pues yo no se cómo lo viven otros compañeros pero para mí es bonito porque te libera de determinadas presiones que muchas veces te has puesto tú mismo y al final interpretar es hacer mil cosas distintas. Hay que aceptar que el tiempo pasa, que la vida es así y que ya das otros perfiles y aprender a disfrutarlos como actor. Cuando creas un personaje siempre, siempre acaban saliendo cosas tuyas porque lo construyes a partir tus vivencias.

¿Qué prefieres: un personaje maravilloso en una producción pequeña o un personaje mediocre en una serie que ve medio planeta?

Difícil pregunta. No creo que tengan que ser excluyentes. Si pillas un papel, aunque sea flojito, en una serie internacional de esas que emiten las plataformas, económicamente te puede solucionar la vida y te da mucha seguridad, que es algo que no abunda en este oficio. Pero como actor te diría que un papel bonito es insustituible. Si preguntas a muchos actores —y yo me incluyo—, todos te dirán que el teatro es lo que más les llena. Te ven cuatro gatos en comparación con una plataforma, pero coger ese texto, darle vueltas, descubrirle matices... ¡Eso es la esencia de la interpretación!

En esta profesión, cada vez que terminas un proyecto, empiezas de cero; entonces, el mayor miedo es no tener trabajo

Octavi Pujades

Actor

¿Cuándo fue la última vez que viste algo tuyo antiguo y pensaste: “Dios mío, qué hacía yo ahí”?

Me veo muy poco porque no me gusta nada verme, pero hay un personaje que hice para La que se avecina -un entrenador obsesionado con la vida sana pero llevado a la máxima exageración- que cuando me veo siempre lo encuentro excesivo. Pero, claro, el código de la serie es el exceso. Me pasa una cosa muy tonta cuando me veo, revivo el rodaje, y siempre pienso que me voy a equivocar.

¿Qué te da más miedo actualmente: olvidar un texto, que te cancelen una serie o que el algoritmo de Instagram deje de quererte?

A estas alturas, el miedo a olvidar un texto lo relativizas porque sabes que puede pasar. Que te cancelen una serie da mucha rabia, pero no depende de ti y, si el algoritmo quiere dejar de quererte, pues dejará de quererte. En esta profesión, cada vez que terminas un proyecto, empiezas de cero; entonces, el mayor miedo es no tener trabajo.

Octavi Pujades junto a Anna Senan y su perrita Spezi

Octavi Pujades junto a Anna Senan y su perrita SpeziAnna Senan

Siempre haces gala de un gran sentido del humor. ¿La capacidad de reírse de uno mismo viene con la edad o contigo ya venía de de fábrica?

Creo que la capacidad de reírse de uno mismo es innata; el humor viene de serie, pero se cultiva y crece con la edad. Cuando ya te van dejando de importar ciertas cosas y estás mucho menos pendiente de quedar bien, te permites reírte de ti mismo y relativizarlo todo un poquito. Al final, que todo te acabe importando bastante menos de lo que te importaba antes es liberador.

Para terminar: si mañana te dijeran que no puedes volver a actuar, ¿qué profesión escogerías? Y no vale decir “director”.

Si me dijeran que no puedo seguir trabajando de actor, no se me caerían los anillos en trabajar en cualquier cosa con lo que pudiera asegurar unos ingresos estables. A pesar de que soy muy introvertido, me gusta trabajar cara al público, y también los trabajos creativos solitarios. Guionista sería una opción porque me gusta contar historias de muchas formas. De hecho, es un poquito lo que hago en redes sociales.