Un equipo de arqueólogos ha sacado a la luz frente a la isla croata de Mljet uno de los hallazgos más importantes de la arqueología bizantina de las últimas décadas. En el pecio de un barco hundido entre finales del siglo VII y comienzos del VIII, han aparecido objetos de lujo sin precedentes en el Mediterráneo.

El yacimiento está siendo investigado desde 2015 por el Instituto Croata de Conservación, aunque las campañas arqueológicas realizadas durante los últimos años han permitido conocer ahora la verdadera magnitud del cargamento. Los investigadores consideran que se trata de uno de los descubrimientos más relevantes que permiten comprender mejor el comercio, la diplomacia y las élites del Imperio bizantino durante la Alta Edad Media.

El tesoro hundido

“El hallazgo más importante consiste en cuatro conjuntos de cinturones de oro, hebillas de oro y hebillas decoradas con esmeraldas, rubíes y perlas, que no se habían encontrado antes en el fondo marino del Mediterráneo”, comparte el Instituto Croata de Conservación en un comunicado. Estos cinturones eran más que simples complementos, pues servían como símbolos de rango reservados a altos funcionarios y mandos militares.

Algunas de las joyas encontradas en el barco.

Otro de los hallazgos más destacados es un anillo de oro con la representación de un emperador de la dinastía de Heraclio, que gobernó el Imperio bizantino entre los siglos VII y VIII. Según los arqueólogos, un sello de estas características solo podía pertenecer a una persona de la cúspide de la administración o del ejército, autorizada para sellar documentos oficiales del emperador.

Los investigadores plantean que pudo tratarse de un regalo o incluso de un objeto personal, lo que sugiere que entre los pasajeros viajaba alguien importante. Además, el barco también transportaba monedas de oro acuñadas por cuatro emperadores de la misma dinastía, lo que ha permitido ubicar en el tiempo el momento en el que se produjo el naufragio del barco.

Trabajos de arqueología en el fondo del mar para analizar el barco.

Más allá de este tesoro cargado de objetos de lujo, los arqueólogos han recuperado ánforas, balanzas comerciales, fichas de marfil y abundante cerámica, como cuencos, jarras y platos, lo que indica que la embarcación que acabó en el fondo del mar Adriático también transportaba mercancías destinadas al comercio.

El hundimiento

La isla de Mljet, donde se localizó el pecio hundido, se encuentra en una de las principales rutas marítimas que durante siglos comunicó el Mediterráneo oriental con el occidental. Los investigadores creen que el barco naufragó cuando intentaba refugiarse de un temporal en la bahía de Polače, utilizada desde la Antigüedad tardía como puerto seguro gracias a su posición.