Los resultados de la educación elemental en la Argentina atraviesan un escenario de contrastes. Mientras que los saberes en Lengua alcanzaron su mejor desempeño en diez años con una retracción de la desigualdad social, Matemática continúa sin poder recuperar los indicadores previos al año 2016 y pone de manifiesto un problema estructural que afecta a todo el sistema educativo.

Las conclusiones se desprenden del cuarto Informe del Indicador de Desigualdad de Aprendizajes, elaborado por la Escuela de Educación de la Universidad Austral a partir de los datos de las últimas ediciones del Operativo Aprender en 6° grado de primaria. La herramienta, diseñada por las especialistas Cecilia Adrogué y Eugenia Orlicki, mide la brecha de saberes entre el 20% de los alumnos de menor nivel socioeconómico y el 20% de mayor bienestar económico dentro de cada jurisdicción.

El área de Lengua presenta el panorama más alentador de la serie temporal analizada. En 2025, el 67% de los estudiantes del quintil más vulnerable logró alcanzar los aprendizajes mínimos, un salto considerable frente al 55% registrado en 2016. Por su parte, entre los alumnos de contextos más favorables, la proporción se elevó del 84% al 89%.

Esta evolución positiva repercutió directamente en el indicador de desigualdad, que descendió de 1,5 en 2016 a 1,3 en 2025, marcando el valor más bajo de la última década (una reducción del 13%). Esto implica que, por cada alumno de sectores vulnerables que alcanza los mínimos esperados, lo hacen 1,3 estudiantes del grupo de mayores recursos.

“En Lengua observamos una evolución favorable: mejoraron los aprendizajes y, al mismo tiempo, se reduizó la desigualdad entre los estudiantes más y menos vulnerables”, señaló Cecilia Adrogué, doctora en Economía, profesora de la Universidad Austral e investigadora del CONICET.

En la vereda opuesta se ubica Matemática. Aunque se observa una mejora respecto al piso crítico alcanzado en 2023, los niveles generales se mantienen por debajo de los registros de 2016. Entre los escolares más vulnerables, los saberes mínimos pasaron del 48% al 43%, mientras que en el sector de menor vulnerabilidad cayeron del 79% al 73%.

En consecuencia, el indicador de desigualdad en esta materia se ubicó en 1,7 en 2025 (lejos del 1,6 de 2016, aunque mejor que el pico de 1,8 de 2023 y el máximo histórico de 2,1 registrado en 2021 durante la postpandemia). Para Adrogué, la baja generalizada en ambos grupos demuestra que el problema excede la equidad: "El desafío no es solamente de equidad, sino también de calidad educativa para el conjunto del sistema".

El mapa federal expone disparidades profundas. En provincias como Chaco, Tucumán y San Juan, apenas el 34% de los alumnos más vulnerables alcanza los mínimos en matemática. El informe remarca que esta materia representa un reto crítico en todo el país sin excepciones, registrando Santa Fe la mayor brecha interna (un indicador de 2, donde los no vulnerables duplican el desempeño mínimo de los sectores postergados). En el extremo favorable, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y Córdoba lideran tanto en niveles de aprendizaje como en menor polarización social.

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