La relación de Marcela Ruiz con la naturaleza comenzó en la infancia. Creció en Valdivia, una ciudad rodeada de ríos, bosques y una enorme riqueza natural, donde aprendió a observar el mundo con curiosidad. “Desde niña siempre quise entender cómo funcionaban las cosas. Tenía ese bichito científico, como de exploradora”, recuerda. Esa forma de mirar la llevó a dedicar su vida a uno de los territorios más desconocidos del planeta: el océano. Aunque cubre gran parte de la Tierra, mucho de lo que ocurre bajo sus aguas sigue siendo un misterio. Es justamente esa inmensidad por descubrir la que ha guiado su trayectoria.
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