Con un sencillo gesto, el pequeño Miguel García Yorio le dio una lección tan inesperada como iluminadora a su padre, Charly García. A sus cortos cinco años, “Migue” estaba escuchando música en el tocadiscos cuando el músico entró al cuarto. Lo que sonaba era una de las canciones de Serú Girán, la banda que por entonces daba sus últimos estertores. A Charly le llamó la atención que, de repente, el muchacho levantaba el brazo del tocadiscos y volvía a ubicar la aguja al inicio de la canción, justo cuando venía un cambio de ritmo, acaso el sello del rock progresivo. ¿Por qué no la escuchás entera?, le preguntó Charly, y Miguel le respondió: “Para mí los temas tienen que tener una sola parte”. La respuesta marcó el rumbo de la carrera solista de Charly, con temas más simples y directos. ...