
El Gobierno de Panamá inició gestiones ante cinco organismos financieros internacionales para obtener recursos destinados a enfrentar las consecuencias del terremoto que sacudió el país este viernes 9 de octubre.
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, anunció que contactó personalmente a las instituciones multilaterales con las que mantiene relaciones la República, con el propósito de conseguir respaldo económico para atender a los damnificados y cubrir las necesidades más urgentes.
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En un mensaje dirigido a la población, Chapman expresó su solidaridad con las familias afectadas y aseguró que el Ministerio de Economía y Finanzas ya trabaja en la respuesta a la emergencia. “Panameñas y panameños, espero que estén bien.
Sus familiares, sus seres queridos, hogares afectados, no están solos”, manifestó el funcionario, quien también confirmó que ya había mantenido comunicación con el presidente José Raúl Mulino para coordinar las acciones gubernamentales frente a la situación.
El ministro detalló que estableció contactos con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), CAF —Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe— y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
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También incluyó en las gestiones al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional (FMI), entidades con las que Panamá mantiene vínculos financieros. Chapman explicó que el objetivo es conseguir los recursos necesarios para afrontar la crisis, ayudar a los afectados y atender las necesidades más apremiantes de la población.
El anuncio constituye el primer acercamiento del Gobierno a sus principales socios multilaterales para financiar la respuesta económica al desastre. Chapman no precisó los montos que Panamá solicitará, las modalidades de financiamiento ni los plazos en que podrían estar disponibles los fondos.
La búsqueda de recursos se produce después de que el terremoto causara daños en edificios públicos, centros educativos, instalaciones sanitarias, iglesias y carreteras, particularmente en las provincias centrales.
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El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá estimó inicialmente una magnitud de 7.2, mientras el Servicio Geológico de Estados Unidos la situó en 7.7. Las autoridades también reportaron interrupciones eléctricas, dificultades en el abastecimiento de agua potable y numerosas réplicas, factores que complican las labores de inspección y atención de las comunidades afectadas.
La respuesta internacional comenzó a tomar forma con el anuncio del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien confirmó la movilización de recursos y personal para asistir a Panamá. El funcionario explicó que la medida se produce a solicitud del Gobierno panameño y aseguró que Washington sigue de cerca los informes sobre el terremoto.
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Además, el Departamento de Estado mantiene disponibles sus líneas de asistencia consular las 24 horas para ciudadanos estadounidenses afectados, mediante los números +1-202-501-4444 desde el extranjero y +1-888-407-4747 desde Estados Unidos y Canadá.
Otros países de la región también manifestaron su disposición a colaborar. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ofreció la asistencia que Panamá considere necesaria, mientras el mandatario guatemalteco, Bernardo Arévalo, conversó con Mulino para transmitirle su respaldo y poner a disposición apoyos de emergencia.

México expresó su solidaridad mediante la Secretaría de Relaciones Exteriores, y Chile ofreció capacidades operativas para contribuir a la atención de la crisis. A estos pronunciamientos se sumó la representación diplomática de Türkiye, aunque no todos los ofrecimientos implican el envío inmediato de equipos o suministros.
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El movimiento provocó daños en la Catedral de Santiago, el edificio municipal de esa ciudad y construcciones históricas de Penonomé, además de afectaciones en carreteras de Veraguas y la península de Azuero. Las autoridades mantienen las inspecciones en las zonas más afectadas, mientras las réplicas continúan y todavía no se conoce el alcance definitivo de las pérdidas materiales.