En el Partido Republicano buscan que el gobierno del Presidente José Antonio Kast inicie una nueva batalla: la privatización de la Corporación Nacional del Cobre (Codelco), que actualmente es 100% estatal.
Esto, en medio de la delicada situación financiera que atraviesa la cuprífera. De acuerdo a lo que dijo la semana pasada el presidente del directorio, Bernardo Fontaine, la deuda de Codelco (que se calcula en torno a US$ 25.000 millones) es cuatro veces lo que tiene cualquier otra gran empresa del rubro.
En esa línea, para justificar la pausa del plan de inversiones de la empresa estatal, Fontaine añadió que “los costos y gastos de Codelco crecieron 43% durante los últimos cuatro años, y por tonelada, hasta 80%. Entonces, obviamente es una compañía que tiene resultados muy lejos de lo que debería tener y requiere entonces un cambio estructural”.
En este escenario, y con la megarrefoma económica casi lista para ser promulgada, el presidente del Partido Republicano, el senador Arturo Squella, indicó a este medio que “lo que debiera venir ahora es la privatización de Codelco o al menos de parte de su propiedad para que le entre oxígeno privado a esa empresa”.
En esa línea, justificó que “luego de aprobado el proyecto que reactiva la economía, se debe contar con recursos suficientes para que la menor recaudación transitoria no afecte la implementación del programa de gobierno, además, porque cada día que pasa bajo el mismo esquema, la empresa pierde su valor y con eso pierden todos los chilenos”.
Con la megarreforma aprobada, en La Moneda saben que tienen que comenzar a instalar otra agenda rápidamente. Hasta ahora, los focos están puestos en seguridad y una serie de iniciativas pro empleo para hacer frente al desempleo, que, de acuerdo a las últimas cifras, alcanzó un 9,4%.
En Palacio aunque el asunto ha sido conversado, por el momento, han evitado avanzar en la idea de privatizar la estatal. “Hagamos que a la empresa le vaya bien y después abrir el debate”, dijo el Presidente Kast, el 31 de mayo pasado. El titular de Hacienda, Jorge Quiroz, en tanto, también ha tomado distancia de la idea.
Fontaine, por su parte, la semana pasada reforzó que “Codelco seguirá siendo 100% estatal”.
Squella, sin embargo, argumentó su postura. A su juicio, “se debe buscar la forma de contar con recursos suficientes para que la menor recaudación transitoria, no afecte la implementación del programa de gobierno. Es fundamental que el orden en las finanzas que está haciendo el gobierno, no sea a costa de postergar las iniciativas sociales y de desarrollo que estaban en carpeta antes de la inesperada alza del petróleo, por lo mismo, creo que es tiempo de evaluar en serio, la decisión de impulsar la venta de empresas públicas que no producen como debieran o que en manos del Estado están impedidas de ser competitivas. Si parte de la propiedad de Codelco tuviera estándar privado, los resultados y proyección serían sin duda más convenientes”.
Sobre qué porcentaje de Codelco debería privatizarse, Squella sostuvo que “hoy se podría vender parte de la propiedad de Codelco o de alguna de sus filiales o divisiones, sin perder el control. Se puede buscar un esquema en donde el porcentaje de venta, permita el ingreso de algunos directores que no respondan a los gobiernos de turno y que velen por la eficiencia y rentabilidad de la empresa como lo hace cada cual con lo que es suyo, no es descubrir la rueda afirmar que alguien que está tomando decisiones que repercuten en su patrimonio, tienen mayores incentivos que los que se tienen cuando la propiedad es de todos y de nadie a la vez”.
Y añadió: “A estas alturas, pasa a ser fundamental que le entre oxígeno privado a esa empresa, y haya quienes más allá de lo que dura un gobierno, estén preocupados de sacarle trote, con un estímulo real para frenar el despilfarro. Creo que la experiencia del presidente actual de la empresa, sería la ideal para conducir un proceso como este”.
Consultado sobre la merma en la recaudación que generaría para el fisco el privatizar la empresa, Squella añadió que “no es necesario desprenderse del control, pero un número significativo de directores que tenga incidencia en las grandes decisiones y que a su vez cumpla con poner el foco 100% en la rentabilidad, puede mejorar sustantivamente el rendimiento. En el mediano plazo se puede estar recibiendo las mismas utilidades o incluso más, aunque tu participación en la propiedad haya disminuido y de paso lograste recaudar lo suficiente para mejorarle la vida a miles de personas”.
En esa línea, agregó que “se puede diseñar una fórmula que haga participar de la propiedad a sus trabajadores. Cuando administras lo que en parte es propio, los incentivos se corrigen, verdaderamente hay celo para cuidar el resultado, eso vale para trabajadores y también, como dijimos, para directores que representan a quienes son parte de la propiedad”.
Sobre la postura que ha mostrado Fontaine y el Ejecutivo sobre este punto, el timonel republicano indicó: “Uno de los ejes del gobierno es hacer todos los cambios que permitan dotar de mayor eficiencia al Estado, esto vale también para las empresas de su propiedad”.
Así, recalcó que “no tengo dudas que si el gobierno lo empuja, estará el apoyo de todos. Si se abriera el debate, perfectamente podríamos, por ejemplo, pensar en utilizar parte de esa propiedad en incentivos al retiro de funcionarios públicos, con el evidente efecto positivo para las arcas fiscales proyectadas en el tiempo”.
La idea, en términos generales, es compartido por partidos del sector, sobre todo en la UDI. Sin embargo, en el gremialismo advierten dos puntos: el primero que la medida no es popular, ya que creen que está instalado que el “cobre es de todos los chilenos”, por lo que consideran que podría repercutir en la evaluación del Ejecutivo. Y, en segundo lugar, sostienen que, en estos momentos, hay otras prioridades como la agenda de seguridad.
Para algunos en el sector empujar la privatización de la empresa estatal es un anhelo y forma parte de la denominada batalla cultural e idelógica que quieren dar bajo la administración de Kast.