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La idea estuvo guardada bajo llave durante mucho tiempo. Santiago Schamberger la pensó, la anotó, la descartó y volvió a ella en reiteradas ocasiones. Le parecía ambiciosa, difícil de ejecutar y demasiado grande para encararla solo. Pero cuando finalmente decidió apostar por ese proyecto, nunca imaginó que terminaría convirtiéndose en una aplicación capaz de reunir a casi un millón de usuarios en tan solo pocos meses.
Hoy es el fundador de Pasito, una plataforma que premia a las personas por caminar y que, en apenas tres meses, logró alcanzar cerca de 890.000 usuarios, sumar más de 1150 comercios adheridos y expandirse a Uruguay, donde ya reúne más de 150.000 usuarios y llegó a convertirse en la aplicación más descargada del país.

Pero antes de convertirse en un fenómeno viral, Pasito surgió a raíz de una pregunta que el emprendedor se hacía con frecuencia: “¿cómo lograr que las personas vuelvan a salir de sus casas?”
La historia empezó mucho antes del lanzamiento oficial de Pasito. Schamberger estudió Administración de Empresas y marketing en la UADE. Mientras cursaba la carrera descubrió que guardaba una pasión por la tecnología. Fue entonces que optó por aprender programación de forma autodidacta y comenzó a desarrollar sitios web para clientes del exterior.
“Siempre me gustó emprender. Nunca trabajé en relación de dependencia; desde que terminé la universidad trabajé por mi cuenta”, cuenta. Con la llegada de la pandemia, la demanda de desarrollo web explotó. Empresas de distintos sectores necesitaban digitalizarse y su agencia creció rápidamente.
Sin embargo, cuando la emergencia sanitaria quedó atrás, el mercado comenzó a desacelerarse.

La historia de Pasito
Fue entonces cuando lanzó otro proyecto: MiPropiedad.ar, un marketplace inmobiliario enfocado inicialmente en Olavarría, su ciudad natal. En poco tiempo, la plataforma logró ubicarse como uno de los portales inmobiliarios más utilizados de la zona y abrió la puerta a una expansión regional.
Pero el joven emprendedor quería ir más allá. La idea de Pasito rondaba su cabeza desde hacía más de un año. Le parecía atractiva y con mucho potencial, por lo que decidió convocar a su hermano Lisandro y a su novia Renata para no hacerlo solo. Cada uno aportó una pieza clave. Santiago se enfocó en el producto y la tecnología. Renata asumió la construcción de marca y la estrategia de marketing. Lisandro, influencer gastronómico, aprovechó su relación con cientos de comercios para desarrollar la red de alianzas que terminaría impulsando el proyecto.
Juntos invirtieron alrededor de u$s 10.000 de capital propio para desarrollar la aplicación. El siguiente paso era comprobar si la idea realmente funcionaba.

Cómo convenció a más de 1000 comercios
Los fundadores salieron a recorrer comercios, puerta por puerta. La premisa era simple. Por cada 1000 pasos caminados, los usuarios acumulan puntos dentro de Pasito. Luego pueden canjearlos por premios reales y gratuitos ofrecidos por los comercios adheridos.
“No somos una cuponera. Los premios son completos y gratuitos”, remarcan desde la startup.

La propuesta encontraba una necesidad concreta del otro lado del mostrador. Muchos comerciantes invertían dinero en publicidad digital con resultados cada vez más inciertos. Pasito, en cambio, les ofrecía recibir potenciales clientes directamente dentro del negocio.
El modelo terminó generando un círculo virtuoso. Los usuarios caminaban más para obtener recompensas. Los comercios conseguían tráfico físico. Y la plataforma construía una comunidad cada vez más activa.
Cuando el equipo entendió que los dueños de los locales no solo comprendían la propuesta, sino que además querían participar, supieron que estaban frente a una oportunidad mayor.
El lanzamiento oficial fue el 3 de mayo de este año. Lo que vino después sorprendió incluso a sus creadores. En apenas tres días, la aplicación consiguió 50.000 usuarios. El tráfico comenzó a crecer a un ritmo cercano a los 10.000 nuevos registros diarios sin invertir dinero en publicidad. “La verdad es que todavía intentamos entender por qué pasó”, admite el fundador.

Parte de la explicación está en la comunidad que construyeron antes incluso de lanzar el producto. Y es que durante meses mostraron el detrás de escena del emprendimiento en redes sociales, compartieron avances y errores, y permitieron que los usuarios siguieran el proceso casi en tiempo real.
Al día de hoy, la plataforma cuenta con cerca de 890.000 usuarios y más de 1150 comercios adheridos.
Cómo gana dinero y cuál es su próximo objetivo
Una de las preguntas más repetidas desde que la aplicación se volvió viral fue ¿cómo monetiza la empresa?
Durante sus primeros meses, la prioridad estuvo puesta en crecer. Sin embargo, a partir de este mes, la startup comenzó a desplegar un modelo comercial más estructurado. Los comercios pueden participar gratuitamente siempre que ofrezcan premios canjeables dentro de la plataforma.
En paralelo, lanzaron distintos planes mensuales para quienes buscan mayor visibilidad. Actualmente hay tres modalidades: una gratuita y dos opciones premium que van desde los $ 69.000 hasta los $ 190.000 mensuales. De los más de 1150 comercios adheridos, alrededor de 40 ya utilizan versiones pagas.
A eso se suman acuerdos con marcas, contenidos patrocinados, desafíos sponsoreados y espacios publicitarios dentro de la aplicación.
El equipo sigue siendo reducido y mantiene una estructura de costos liviana. No invierte en publicidad y continúa operando con recursos relativamente limitados para la escala alcanzada.
Pasito en Uruguay
Apenas semanas después del lanzamiento en Argentina, Pasito desembarcó en Uruguay impulsado por una emprendedora local que vio potencial en el modelo. “La apuesta funcionó incluso mejor de lo esperado”, cuenta Schamberger.
Desde su llegada al país vecino, la app acumuló más de 150.000 usuarios y más de 100 comercios adheridos, manteniéndose entre las aplicaciones más descargadas.
Con casi un millón de usuarios entre ambos mercados, la próxima meta está claramente definida: alcanzar el millón de registros, fortalecer su presencia en todo el territorio argentino y preparar la expansión hacia Chile y Perú.
Por ahora, los fundadores de Pasito descartan levantar inversión externa. Cree que todavía pueden seguir creciendo de manera orgánica. “No queremos un inversor que aporte solo fondos. Queremos alguien que ya haya recorrido este camino y pueda ayudarnos a escalar en Latinoamérica”.