PlayStation anunció que pondría fin al formato físico en enero de 2028 y a consecuencia provocó una enorme reacción negativa entre los jugadores, merecidamente. Pero no hay que pensar que la división de videojuegos de Sony es la única interesada en este movimiento, y salta a la vista que, por lo menos públicamente, no ha sido criticada por ninguna competidora en el sector. ¿El motivo? Que se trata de algo que la industria lleva buscando más de una década.

El fin del formato físico empezó con el mercado de venta de segunda mano

Ha sido el periodista Jason Schreier el que ha compartido la historia de cómo PlayStation y Xbox llevan más de una década pensando en el fin del formato físico de los videojuegos. El relato va de la siguiente forma:

  • Schreier explica que el plan para acabar con el formato físico lleva gestándose desde que GameStop introdujo el mercado de venta de segunda mano, algo que ocurrió a principios de los años 2000 y que sobre todo tomó fuerza durante los primeros años de la década de 2010.
  • El mercado de segunda mano se convirtió en un negocio extraordinariamente rentable para GameStop. A finales de la década de los 2000, los productos usados generaban cerca del 43% de su beneficio bruto, con casi 1.000 millones de dólares obtenidos en un solo ejercicio.
  • Pero a consecuencia de ello, las compañías third-party empezaron a estar muy molestas con la falta de ingresos derivada del mercado de segunda mano. De ese punto en adelante las grandes plataformas y editoras empezaron a estudiar mecanismos para controlar o limitar un mercado del que no obtenían ingresos; dicho esto, inicialmente PlayStation puso el freno... pero Xbox fue con todo mediante medidas como el DRM.
PlayStation es la punta de lanza del fin del formato físico ahora, pero el interés parece ser común

Schreier añade que dado que ahora los datos de venta de videojuegos muestran una preferencia por el mercado digital, incluso si el formato físico sigue teniendo claramente un mercado de millones de usuarios, lo han entendido como el momento óptimo para llevar a cabo la transición. Pero la realidad es que es algo que se quería hacer por completo desde la generación de PlayStation 4 y Xbox One.

Es una cuestión puramente de beneficios económicos

En caso de que hubiera cualquier mínima duda, Schreier sentencia: la principal razón por la que se está trabajando en esta transición es de beneficios económicos. Ya se ha explicado en múltiples ocasiones, pero con la eliminación del formato físico se eliminan costes de producción y, efectivamente, desaparece la opción de un mercado de segunda mano.

Las compañías de videojuegos nunca quisieron que terceros comieran de su pastel

Esto supone que toda venta que se realice en la industria de los videojuegos pasará directamente por las compañías implicadas: no importa si será Bandai Namco, Sega, Capcom o directamente PlayStation y Xbox; no se pierde valor alguno porque no hay intermediario que pueda quedarse con parte de los beneficios del negocio.

Y en cierto punto hasta se puede entender: ¿por qué iba a querer perder dinero una compañía de videojuegos por el mero hecho de que una tienda los vendiera cuando eso es algo que pueden hacer desde sus propias plataformas? Pero ahí está el problema clave: la decisión de PlayStation le quita a los jugadores un derecho que han tenido siempre en este punto. Y no precisamente por motivos que un usuario pagando 80 euros por un juego vaya a entender.


En definitiva, es triste ver que el hecho de que el consumidor siempre haya tenido opciones sobre cómo gestionar sus compras y sus ventas lleva muchos años molestando a las compañías de videojuegos. Y eso pone de manifiesto una realidad: el futuro hacia el que nos movemos no tiene intención de promover un escenario en el que los derechos del consumidor vayan por delante de los de las compañías.