Si bien el Banco Central alcanzó el nivel más alto de reservas brutas de los últimos siete años al acumular USD 49.642 millones, las más elevadas históricamente fueron los USD 52.000 millones de 2012 que, a valores de hoy, equivalen a 72.000 millones de dólares. Durante la presidencia de Carlos Menem, se registró un récord de USD 34.100 millones que, actualizados, se transforman en 70.000 millones de dólares.
El verdadero récord está en la acumulación de reservas de libre disponibilidad. Al inicio de la gestión de Javier Milei, estas reservas registraban un saldo negativo de 12.000 millones de dólares. Actualmente, el saldo es positivo en 11.985 millones de dólares. Si se descuenta el BOPREAL a un año (USD 1.444 millones) y los depósitos del Tesoro en el Banco Central (USD 3.606 millones), el total se reduce a 6.935 millones de dólares.
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Con estas fichas está jugando el ministro de Economìa, Luis Caputo, contra el mercado. Cabe recordar que el actual funcionario presentó su renuncia al Banco Central durante la presidencia de Mauricio Macri, luego de que sus recomendaciones no fueran aceptadas: había advertido que no debía tomarse el préstamo del FMI si no se permitía la venta de esos dólares (unos USD 42.000 millones). Macri no aceptó el consejo y Caputo renunció.
Esa movida pudo haber cambiado la gestión y no se hubieran perdido reservas. ¿Quién se atrevería a enfrentar a un jugador con USD 42.000 millones para vender? El riesgo de perder es grande porque con esas fichas puede lograr que el dólar cada día valga menos.
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Caputo hoy está jugando su juego preferido: con fichas en la mano, apuesta fuerte. El mercado lo sabe y es por eso que cualquier amague de superar los $1.500 por dólar mayorista terminan frustrándose. El esfuerzo para mantener el tipo de cambio en ese nivel es mínimo y se observa en el nivel de coberturas por una probable devaluación.
La consultora F2 que dirige Andrés Reschini señaló que “en materia de cobertura se registraron operaciones en futuros por 1.100.009 contratos, que es levemente superior al millón previo. Las dos primeras posiciones terminaron con ajustes tímidamente positivos y, por otra parte, estas fueron las únicas en las que las implícitas se elevaron mientras que en el resto de la curva los ajustes fueron negativos y las implícitas se corrieron a la baja. El interés abierto dejó un agregado neto de 55 millones con una caída de 71 millones en fin de agosto. En soberanos dollar linked en BYMA (t+1) el volumen de operaciones se elevó a USD 306 millones (VN) siendo el más alto desde el fixing de la D31L6 del 28 de julio”.
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Esto no quiere decir que no hubo coberturas. Para Rosario Finanzas “el dólar oficial mayorista se mantiene por debajo de los $1.500 gracias a intervenciones del Gobierno y a un aumento de USD 5.000 millones en la cobertura cambiaria ofrecida por el Tesoro y el BCRA en julio, impulsada por dollar linked”.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 513 millones de los cuales el Banco Central compró 28 millones de dólares. En la plaza financiera el MEP tuvo una leve caída de $7 (-0,5) a $1.521 y el contado con liquidación (CCL) subió $3 (0,2%) a 1.584 pesos. El “blue” cedió $10 (-0,70%) a 1.545 pesos.
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A pesar de la baja del rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos a 4,62% y de la caída del dólar en el mundo, los títulos soberanos argentinos cedieron y el riesgo país aumentó 10 unidades (+2,4%) a 421 puntos básicos.
Por otra parte, el Merval de las acciones líderes se derrumbó 2,6% en pesos y 2,8% en dólares. La baja de los bancos y de las acciones de empresas de energía por el retroceso del petróleo, fueron los responsables del movimiento. A la vez, las tasas de interés continuaron en baja y rinden menos de 2% efectivo mensual hasta agosto de 2027.
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En paralelo, el petróleo sigue en baja. Según Matías Togni analista de la consultora petrolera NextBarrel, el barril de Brent “cerró por debajo de los 80 después de las clásicas declaraciones para bajarle el tono a la guerra”.
“Esta vez fue nuestro conocido Scott Bessent que afirmó que un acuerdo es inminente para abrir el Estrecho de Ormuz. El mercado ya toma cada declaración como anecdótica, pero sí sucedieron dos cosas que explican la caída de los últimos días. Primero un desapalancamiento de posiciones compradas en futuros y segundo y tal vez más importante, es que el mercado ya no está contando barcos sino los misiles, y el pensamiento que domina es que ambas partes se van a quedar sin balas antes de que el mercado se quede sin barriles”, sumó.
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Y concluyó: “En consecuencia, cada vez más operadores se animan a mandar los barcos por el estrecho. Una pausa en los ataques de Ucrania a las refinerías rusas también le trajo alivio al gasoil, con la esperanza de que el próximo mes Rusia vuelva a exportar productos refinados. En el plano local, se siguen batiendo récords de producción, alcanzando los 910.000 barriles diarios. El problema es que no somos los únicos; Brasil alcanzó los 4,5 millones el mes pasado y esa es nuestra competencia directa. Los diferenciales FOB para Medanito (nuestro crudo de exportación) siguen en el terreno negativo”.
Anoche, en el overnite, el crudo cotizaba a 0,50% abajo a 79,14 dólares. También caían el oro y el dólar. Los tres principales indicadores de las Bolsas de Nueva York no definían tendencia. Tanta quietud parece esconder novedades. Los inversores siguen descreídos de este alto el fuego.
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