“Como una segunda Bahía” describen los moradores y comerciantes al sector de la 38 y Portete, en el suroeste de Guayaquil, donde la actividad comercial se extiende hasta entrada la noche con vendedores que ofrecen desde zapatos y ropa hasta alimentos como carnes y pescado, y medicamentos.
Este es uno de los sectores de la ciudad que fueron considerados por muchos años como peligrosos. Sin embargo, al recorrer sus calles actualmente se evidencia cómo el comercio mantiene viva la zona incluso después de las 21:00.
El movimiento comercial comienza desde las 16:30 y alcanza uno de sus momentos de mayor actividad cerca de las 19:30.
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El bullicio de los vendedores que preparan pescado frito y chuzos se mezcla con las voces de los comerciantes que llaman a los clientes para ofrecerles prendas de vestir, zapatos y otros artículos, en un ambiente que recuerda a la Bahía, en el centro de la urbe.
Algunos vendedores llevan más de cinco años trabajando en estas calles y aseguran que la actividad se mantiene pese a la percepción de inseguridad que existe sobre el sector.
Afirman que, según su experiencia, la zona es segura y que la extorsión no ha afectado a sus negocios, lo que les permite mantener sus puertas abiertas hasta altas horas de la noche.
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Uno de ellos es el propietario de una picantería que lleva más de 30 años funcionando en el lugar. Sostiene que el movimiento no se ha detenido desde antes de la pandemia e invita a los ciudadanos a recorrer las calles y realizar sus compras.
“Nosotros somos un sector comercial desde antes de la pandemia. El comercio está activo acá todo el día. Vengan nomás que por aquí es tranquilo, se puede transitar y comprar. Como en todo lugar, se deben tener precauciones, pero más allá de eso, no pasa nada”, manifiesta.
Una mujer que vende zapatos y ropa, y que lleva cinco años trabajando en la zona, coincide en que la percepción de inseguridad influye en las ventas. Según contó, hace cinco años el movimiento era mayor y actualmente algunos clientes prefieren no salir a comprar por temor a lo que pueda ocurrir, “ellos no saben que acá es tranquilo”.
La comerciante explica que buena parte de sus clientes son habitantes de los alrededores que encuentran allí una alternativa para comprar sin tener que desplazarse hasta el centro de Guayaquil. La variedad de negocios les permite adquirir ropa, zapatos, alimentos preparados y bebidas en un mismo lugar.
En cuanto a la seguridad, la vendedora descarta que en ese tramo existan los denominados vacunadores o que los propietarios de negocios deban pagar cuotas periódicas a grupos delictivos. “Aquí nunca nos ha llegado nada de eso”, indica.
Lo que sí admiten moradores y comerciantes es que pueden ocurrir robos de pertenencias cometidos por arranchadores, por lo que recomiendan mantener precauciones, especialmente con los teléfonos celulares y otros objetos de valor.
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Pero sostienen que estas situaciones no les han impedido continuar con sus actividades.
Unas calles más abajo, en dirección al sector de la 17 y Portete, otro punto comercial reúne negocios que permanecen abiertos hasta la noche.
Un trabajador de una farmacia, quien lleva cuatro años en ese establecimiento, asegura a que no ha escuchado de casos de extorsión ni robos en el tramo donde labora.
El empleado señala que su jornada incluso se extiende hasta la medianoche y que, aunque permanece atento a su entorno y toma precauciones, considera que el sector es calmado. “Quizás es por la percepción de inseguridad que la gente no viene”, sostiene él, y agrega que espera que poco a poco esto vaya cambiando.
La calle Cayetano Tarruel suma nuevos negocios
En la calle Cayetano Tarruel, en el sur de Guayaquil, donde coexisten locales comerciales y vendedores informales, las opiniones sobre la seguridad son variadas: algunos comerciantes reconocen haber escuchado sobre cobros extorsivos en la zona, mientras que otros aseguran que pueden trabajar con tranquilidad.
Una mujer que vende hot dogs en una esquina cuenta que lleva dos años en el negocio y que durante ese tiempo no ha tenido inconvenientes.
Por otro lado, un comerciante de una tienda de artículos variados también describe el sector de manera similar y destaca la apertura de nuevos negocios, entre ellos locales de asados.
Según explica, el costo de los alquileres y el movimiento que ha ganado la zona han motivado a otros emprendedores a instalar sus establecimientos.
“Aquí hay incluso personas que han puesto locales nuevos de asados, porque es más barato el alquiler, pero también porque este sector se mueve más ahora”, comenta.
A diferencia de la calle 38 y Portete, a las 20:30 el movimiento comercial en la calle Cayetano Tarruel todavía era moderado, pues los vendedores de comida rápida indicaron que los clientes suelen llegar más tarde, alrededor de las 21:00, y que las carretas y otros establecimientos permanecen abiertos hasta las 21:30 y las 22:00.
Moradores del Guasmo central perciben cambios en la seguridad
En la avenida Juan Péndola, también en el sur de Guayaquil, moradores destacan asimismo una reactivación de la actividad comercial y una mayor seguridad en comparación con años anteriores.
Un habitante del Guasmo central recordó que hace dos años salir en determinados horarios era complicado por la inseguridad.
A su criterio, la captura de varios cabecillas que operaban en la zona habría debilitado a las estructuras delictivas que, según su percepción, estarían fragmentadas y con menos recursos.
Aunque reconoce que todavía ocurren delitos comunes, como robos, sostiene que ya no observa con la misma frecuencia hechos que antes preocupaban a los habitantes, como el microtráfico y los asesinatos.
“En la Juan Péndola había vacuna, pero ya desde hace dos años ya no molestan a nadie”, manifestó.
Las cifras como espejo
Los distritos recorridos por EL UNIVERSO, Portete, Sur y Esteros, forman parte de la Zona 8, que comprende Guayaquil, Durán y Samborondón.
En un documento de indicadores sobre delitos de la Policía Nacional, estos tres sectores registran resultados positivos en varios indicadores de seguridad, con una disminución de las muertes violentas y de los robos en comparación con el mismo periodo de 2025.
Según el cuadro de estadísticas, entre el 1 de enero y el 7 de octubre de este año, el distrito Portete contabilizó 209 muertes violentas, frente a las 252 registradas en el mismo periodo de 2025. Esto representa una disminución del 17 %.
En el distrito Sur, en cambio, se reportaron 171 homicidios intencionales durante ese lapso, mientras que en igual periodo de 2025 la cifra llegó a 220, lo que equivale a una reducción del 22 %.
Las estadísticas policiales también reflejan una disminución en delitos comunes, como robos a personas, motocicletas, vehículos y domicilios. Estos indicadores registran una baja del 28 % en el distrito Portete, del 48 % en el distrito Sur y del 32 % en el distrito Esteros. (I)