
El boom de Vaca Muerta dejó de ser solo un fenómeno productivo para convertirse en un factor determinante de las cuentas externas del país. A la par de los récords de extracción que viene marcando la formación neuquina, el sector energético empezó a consolidarse como uno de los principales generadores de dólares de la economía argentina, con un saldo comercial que crece a un ritmo cada vez más acelerado.
En ese marco, un informe de BBVA Research proyectó que el superávit energético del país podría escalar a USD 13.600 millones en 2026, luego de haber cerrado 2025 en 7.900 millones de dólares. De cumplirse esa estimación, el crecimiento interanual sería de 72%, en un contexto de mayor producción, más exportaciones y una fuerte sustitución de importaciones.
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El documento, titulado “Situación Petróleo y Gas”, destaca que el complejo petróleo y gas representa actualmente 12,5% de las exportaciones argentinas, con una tendencia creciente que se atribuye tanto a mayores volúmenes exportados como a la caída de las compras externas de energía.
El punto de partida de ese proceso es la producción. Según el informe, en 2025 la extracción de petróleo alcanzó los 46,4 millones de m³, equivalentes a un promedio de 860.000 barriles diarios, con un crecimiento de 13,1% interanual. Se trata del nivel más alto registrado en la historia del país.
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El pronóstico de BBVA Research sobre el superávit energético se sustenta en gran medida en lo ocurrido en la primera mitad del año a nivel productivo. En el acumulado a junio de 2026, la producción nacional de crudo creció 17,2% interanual, con Neuquén alcanzando un nuevo máximo histórico de 648.114 barriles diarios.

Detrás de esos números aparece un mismo factor: el avance del shale oil. De acuerdo con el estudio, el petróleo no convencional ya representa el 70% de la producción total de crudo en el país, lo que evidencia una transformación estructural del sector energético. En paralelo, el desarrollo de Vaca Muerta también impulsó la recuperación del gas natural, con una producción estimada en crecimiento de 5,5% para este año, sostenida por el aporte del shale gas.
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De esta manera, el banco internacional sostiene que “Argentina dejó atrás su condición de producción estancada para ingresar en una etapa de expansión sostenida, en la que el crecimiento del petróleo no convencional redefine el perfil productivo del país”.
Las cifras oficiales acompañan esa lectura. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos, la balanza comercial de combustibles y energía acumuló en el primer semestre de 2026 un superávit de USD 5.076 millones, un salto de 61,7% frente a los USD 3.139 millones del mismo período de 2025. Las exportaciones del sector totalizaron USD 6.594 millones, con un alza de 42,5% interanual, mientras que las importaciones se mantuvieron en 1.518 millones de dólares.
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Ahora bien, el análisis del banco advierte que el principal desafío ya no es productivo, sino de infraestructura. “El crecimiento del petróleo requiere ampliar la capacidad de transporte, almacenamiento y exportación para evitar cuellos de botella y capitalizar plenamente el nuevo nivel de producción alcanzado”, indica el análisis.
Hoy, el país cuenta con una red de más de 16.000 kilómetros de gasoductos troncales, pero el desarrollo de Vaca Muerta exige, según el informe, nuevas inversiones en oleoductos, terminales portuarias y proyectos de exportación de energía. En ese sentido, BBVA Research estimó que serán necesarias inversiones adicionales de entre USD 15.000 millones y USD 20.000 millones para acompañar la expansión del sector.
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Uno de los proyectos que apunta a destrabar ese cuello de botella es el oleoducto VMOS, que conectará la cuenca neuquina con la costa de Río Negro, desde Allen hasta Punta Colorada, a lo largo de casi 600 kilómetros, y prevé su puesta en marcha para fines de este año. La obra, aprobada en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en marzo de 2025, generaría una evacuación adicional de 190.000 barriles diarios, con capacidad para llegar a 550.000 barriles diarios.

Un factor determinante para el crecimiento de las exportaciones energéticas tiene que ver con el marco legal. La Secretaría de Energía aprobó un nuevo procedimiento para la exportación de hidrocarburos líquidos y sus derivados, a través de la Resolución 166/2026. La medida eliminó la oferta previa obligatoria en el mercado interno que regía desde 2017 y reemplazó tres resoluciones dispersas, algunas con más de tres décadas de vigencia, por un único marco normativo.
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Por otra parte, el análisis del banco internacional remarcó que el escenario global continúa siendo relevante para el sector. “La volatilidad geopolítica en regiones clave como Medio Oriente refuerza, según el informe, la importancia de productores alternativos con capacidad de expansión, como Argentina”, remarca el estudio.
Esa coyuntura ayudó a sostener los precios internacionales durante buena parte del año. Aun así, BBVA Research espera una normalización gradual de las cotizaciones hacia el segundo semestre de 2026, aunque aclaró que la persistencia de riesgos geopolíticos sostiene un entorno favorable para países con crecimiento productivo como el argentino.
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El sector proyecta, además, inversiones por casi USD 13.000 millones para este año, con un pico previsto para 2027 que superaría los USD 21.000 millones, en línea con la magnitud de las obras de infraestructura que el propio informe identifica como el próximo desafío del ciclo expansivo que atraviesa la industria petrolera argentina.