Las crisis económicas y las caídas de los mercados no perdonan a nadie. Cuando la bolsa se hunde, las grandes fortunas pueden llegar a perder millones en cuestión de semanas. Por ejemplo, el 1% más rico de Estados Unidos vio caer su riqueza alrededor de un 9% durante el primer trimestre de 2020, según la Reserva Federal.

Sin embargo, la cosa cambia cuando pasa el tiempo y aparece una diferencia importante. Tras la crisis de 2008, el 10% de los hogares con mayores ingresos en Estados Unidos había recuperado en 2016 todo lo perdido y acumulaba un 11% más de riqueza que en 2007. Mientras, el resto de grupos seguía por debajo de los niveles anteriores a la crisis.

¿Qué permite que quienes más tienen salgan mejor parados de las recuperaciones? La respuesta tiene que ver con el tipo de activos que poseen, su capacidad para mantener las inversiones cuando llegan las pérdidas y, también, con cómo reaccionan ante las caídas.

Los ricos también pierden dinero cuando llega una crisis

Tener más patrimonio no protege frente a una caída de los mercados. De hecho, quienes más dinero tienen invertido pueden sufrir pérdidas muy elevadas cuando bajan las acciones, los fondos o el valor de sus empresas. La diferencia es que una pérdida patrimonial no siempre obliga a cambiar de estrategia.

La crisis de 2008 es un buen ejemplo. Según la Reserva Federal, entre 2007 y 2010 la riqueza media del 10% de los hogares estadounidenses con mayores ingresos cayó de 3,7 a 3,2 millones de dólares, un 14%. También perdió el resto: la caída fue del 40% para el 30% intermedio y del 22% para el siguiente 30%.

Algo parecido ocurrió al comienzo de la pandemia. En el primer trimestre de 2020, el patrimonio del 1% más rico cayó un 9%, más que el del resto de grupos, precisamente por su mayor exposición a la bolsa. En resumen, tener más dinero no evita las pérdidas ni significa que estas vayan a ser siempre menores. El impacto de una crisis también depende de cómo esté repartido el patrimonio y del peso que tengan la deuda y cada tipo de activo.

El tipo de patrimonio también determina cuánto pierdes

La composición del patrimonio ayuda a explicar por qué una misma crisis puede afectar de forma muy distinta a cada hogar. En 2007, antes de la crisis financiera, la vivienda habitual representaba el 41% de la riqueza de los hogares estadounidenses situados entre los percentiles 31 y 60 de renta, frente al 15% del 10% con mayores ingresos, según la Reserva Federal. Además, un 22% de los propietarios del primer grupo tenía una hipoteca superior al 80% del valor de la vivienda, frente al 6% entre los hogares de mayores ingresos.

Cuando el precio de la vivienda cayó un 23% entre 2007 y 2010, esa combinación de concentración y deuda amplificó las pérdidas de muchas familias. Las grandes fortunas, en cambio, suelen repartir su patrimonio entre más tipos de activos y cuentan con más margen para gestionar el riesgo.

Eso no significa que inviertan siempre de forma conservadora. El último informe de UBS sobre family offices, elaborado a partir de 307 patrimonios familiares con una riqueza media de 2.700 millones de dólares, muestra que priorizan la resiliencia y la diversificación entre activos, divisas y regiones. Un 60% tenía previsto modificar su distribución estratégica de activos en los siguientes doce meses. Su objetivo sigue siendo crecer, pero con una gestión profesional que también busca preservar el patrimonio y reducir el impacto de una caída fuerte.

Poder esperar marca la diferencia durante las caídas

Los ricos también sufren en las caídas, pero disponer de liquidez y no depender de ese dinero invertido para cubrir gastos permite hacer algo sencillo sobre el papel: esperar en lugar de vender en el peor momento. Un hogar con poco margen de ahorro y un colchón de emergencias limitado  puede verse obligado a dejar de invertir e incluso tener que vender activos cuando han bajado de precio. Mientras, quienes cuentan con más margen financiero tienen más posibilidades de mantener la cartera hasta que llegue la recuperación.

También influye la experiencia con los mercados. Un estudio sobre 2.484 estadounidenses con al menos un millón de dólares en activos invertibles descubrió que sus decisiones estaban menos condicionadas por sus decisiones estaban menos condicionadas por la preocupación ante las caídas del mercado, las restricciones financieras y los ingresos laborales que las del hogar medio. Además, entre los factores que más pesaban en su exposición a bolsa figuraban el asesoramiento profesional y las experiencias personales.

Ese margen de maniobra también marca la diferencia porque reduce la necesidad de vender en plena caída y permite mantener la inversión e incluso aprovechar los precios más bajos para comprar.

Cuando los mercados caen, los más ricos pueden comprar más

Tener liquidez también permite aprovechar los descensos para comprar. Un estudio de Xavier Gabaix, Ralph Koijen, Federico Mainardi, Sangmin Oh y Motohiro Yogo siguió la evolución de las carteras de hogares estadounidenses incluidos más de 400 multimillonarios. Los autores encontraron que, cuando cae el mercado, los hogares menos ricos tienden a vender acciones estadounidenses, mientras que los ultrarricos tienden a comprar.

El comportamiento es más acusado entre quienes reajustan su cartera con mayor frecuencia. Comprar después de una caída permite adquirir más participaciones con el mismo dinero y aumenta la exposición a una recuperación posterior. Por ejemplo, durante la crisis del Covid el S&P 500 llegó a caer cerca de un 34%. Imagina que la participación de un fondo sobre el índice costaba 100. Después pasaría a valer unos 66 euros. Con 10.000 euros podrías comprar unas 151 participaciones en lugar de 100. Si el mercado recuperase posteriormente su nivel anterior, esa inversión pasaría a valer unos 15.100 euros.

Y eso no implica saber cuándo se ha tocado fondo: pueden seguir comprando aunque el mercado continúe cayendo porque disponen de más capital y de un horizonte de inversión más largo.

La recuperación es cuando aumenta la diferencia de patrimonio

Las diferencias entre ricos y el resto se hacen más visibles cuando los activos vuelven a subir. Antes de la crisis de 2008, el 10% de los hogares estadounidenses con mayores ingresos tenía 17 veces más riqueza que el 30% intermedio y 45 veces más que el 30% inferior. En 2016, después de la recuperación, esas diferencias habían aumentado hasta 30 y 72 veces, respectivamente, según la Reserva Federal.

La recuperación tras la pandemia ofrece otro ejemplo. Entre el primer trimestre de 2020 y el primero de 2021, casi el 90% del aumento de riqueza del 1% más rico procedió de las acciones, que habían recuperado rápidamente las pérdidas. Su participación en la riqueza total pasó del 31% al 32,1%.

Eso ocurrió aunque la mitad con menos patrimonio también mejoró. Su riqueza creció un 30%, pero partía de cantidades mucho menores y solo recibió el 3,3% de todo el aumento de riqueza registrado durante la pandemia.

La realidad es que las crisis no convierten automáticamente a los ricos en más ricos. También pierden patrimonio y, según qué activos caigan, pueden hacerlo de forma importante. La diferencia es cómo están preparados para atravesar esas pérdidas: suelen tener patrimonios más diversificados, más liquidez, menos necesidad de vender y más experiencia para mantener la inversión o seguir comprando cuando los precios bajan. Cuando llega la recuperación, todo ese capital permanece invertido y puede beneficiarse de la subida, ampliando de nuevo la distancia respecto a quienes tuvieron menos margen para esperar.