Argentina podría duplicar su capacidad instalada de producción de carbonato de litio equivalente (LCE) para la próxima década, según una proyección presentada por el secretario de Minería de la Nación, Luis Lucero. El funcionario estimó que el país pasará de unas 275.000 toneladas anuales en 2026 a alrededor de 550.000 toneladas en 2030, mientras que para 2035 proyectó un rango cercano a las 650.000 toneladas.

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Las cifras fueron expuestas durante el Seminario Litio en Sudamérica de Panorama Minero, realizado en Jujuy, donde Lucero repasó la evolución de la capacidad productiva y las perspectivas para los próximos años.

Para 2026, el salto previsto hasta las 275.000 toneladas estaría explicado por la incorporación de las operaciones Sal de Vida y Hombre Muerto Oeste, junto con ampliaciones en Fénix y Sal de Oro.

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El potencial global del noroeste argentino


De concretarse las inversiones previstas, Jujuy, Salta y Catamarca podrían consolidarse como uno de los principales polos mundiales de producción de litio, afirmó Lucero. También planteó que las tres provincias podrían convertirse en el tercer polo productor global, detrás de China y Australia, si se alcanzan las metas proyectadas.

El crecimiento de la capacidad también se refleja en las exportaciones. Según los datos presentados por la Secretaría de Minería, las ventas externas de litio pasaron de US$645 millones en 2024 a US$1.467 millones entre enero y agosto de 2026. Para 2031, la expectativa oficial apunta a alcanzar casi US$10.000 millones anuales en exportaciones de carbonato de litio equivalente.

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Lucero vinculó esta expansión proyectada con tres factores: el liderazgo político de las provincias, el liderazgo y la confianza empresarial y una macroeconomía que permita mantener las reglas de juego.

En particular, destacó el papel del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta para generar previsibilidad en proyectos que requieren grandes desembolsos y tienen horizontes de recuperación de largo plazo.

El secretario sostuvo que la continuidad de las condiciones actuales será determinante para que las compañías mantengan sus planes de inversión. La industria del litio, señaló, requiere decisiones que se proyectan durante muchos años y que por lo tanto requieren de estabilidad.

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