Publicado 31/07/2026 - 12:00 CEST•última actualización 12:03

La reciente ola de calor extremo ha provocado miles de muertes adicionales (fuente en inglés) en toda Europa. Con el cambio climático llamado a hacer que las olas de calor sean más frecuentes y más intensas, el comité, que coordina la preparación y la respuesta ante amenazas graves para la salud que afectan a varios países, ha formulado recomendaciones destinadas a reforzar la resiliencia de Europa.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

El mensaje es claro, Europa, el continente que se calienta más rápido del mundo, no está adecuadamente preparada.

Los sistemas de salud pública de muchos países de la UE siguen "insuficientemente preparados" para hacer frente a periodos prolongados de calor extremo, según (fuente en inglés) el dictamen del comité, aprobado el 30 de julio. En él se sostiene que para abordar una amenaza creciente se requiere "un enfoque intersectorial, de todo el gobierno y de toda la sociedad", que combine medidas a corto, medio y largo plazo.

Los efectos sobre la salud van mucho más allá de los golpes de calor. Los periodos prolongados de altas temperaturas aumentan la mortalidad, agravan enfermedades ya existentes y añaden presión a los sistemas sanitarios. También afectan a la salud de plantas y animales, con repercusiones en los medios de vida y en el bienestar mental.

El calor extremo incrementa además el riesgo de incendios forestales, con nuevas consecuencias para la salud pública por el deterioro de la calidad del aire, los daños a infraestructuras críticas y la degradación del medio ambiente.

Las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades crónicas, los trabajadores al aire libre y otros colectivos vulnerables figuran entre los más expuestos.

El comité insta a los Estados miembros a reforzar la coordinación entre los distintos departamentos gubernamentales y autoridades públicas, garantizar que los Planes de Acción frente al Calor y la Salud se actualicen con regularidad y se elaboren de forma conjunta por los organismos de salud pública y protección civil, y mejorar el intercambio de información a través del Sistema de Alerta Temprana y Respuesta de la UE. También pide medidas basadas en la evidencia para proteger mejor a los niños, a los trabajadores expuestos a altas temperaturas y a quienes acuden a grandes eventos públicos.

El dictamen subraya asimismo la necesidad de dotar mejor a los profesionales sanitarios mediante formación específica para identificar y tratar las enfermedades relacionadas con el calor, al tiempo que pide mejorar la comunicación dirigida al público con recomendaciones multilingües orientadas a turistas y a trabajadores estacionales, transfronterizos y del transporte. Paralelamente, reclama esfuerzos para cerrar las persistentes lagunas de datos y construir una base de evidencia más sólida sobre los efectos de las olas de calor en la salud a través del Observatorio Europeo de Clima y Salud.

Las recomendaciones llegan mientras la Comisión Europea prepara un Marco Europeo Integrado para la Resiliencia Climática, que debería estar listo antes de finales de 2026 y que se espera que refuerce la capacidad del bloque para hacer frente a los riesgos vinculados al clima, incluido el calor extremo.