“Esto es más que una lotería”, define Manuel (nombre ficticio) con tono entusiasta en una conversación telefónica. Manuel es el receptor del primer trasplante de órgano entre dos personas con VIH practicado en España, en virtud de una modificación realizada hace un año en la orden de 1987 que prohibía la donación de órganos entre personas seropositivas.

Manuel, afectado por una glomerunefritis (inflamación de los filtros de los riñones) crónica sin relación con el virus de inmunodeficiencia humana, estaba abocado a un tratamiento de diálisis, una posibilidad por la que sentía un enorme rechazo, y a ingresar a una lista de espera de años para un trasplante renal.

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Pero la solidaridad entre seropositivos cambió el rumbo de los acontecimientos. Al enterarse de su situación a través de una persona conocida de ambos, otro hombre con VIH se ofreció a donarle un riñón.

“Animo a la gente como nosotros [seropositivos] a que se ayuden, que no tengan miedo, que no pasa nada”, exhorta Manuel. “Esta enfermedad que tenemos está más controlada que un resfriado. Yo siempre he sido indetectable”, agrega. Permanecer al menso durante un año con el VIH indetectable es condición indispensable para poder someterse a un trasplante.

Esta enfermedad que tenemos [VIH] está más controlada que un resfriado”

Manuel

Receptor del trasplante

La intervención, un trasplante renal de donante vivo mediante cirugía robótica, tuvo lugar en el Vall d’Hebron, casualmente el hospital que en 1981 diagnóstico el primer paciente con VIH en España. “Hace 30 años hubiera sido una barbaridad intentar un trasplante de estas característica”, explica a La Vanguardia Josep Moreso, jefe de sección de la unidad de trasplante renal del centro.

“Pero entonces no teníamos tratamientos, y ahora la terapia antirretroviral combinada ha transformado la infección por VIH en una enfermedad crónica”, precisa.

Desde el punto de vista técnico, esta cirugía no presenta diferencias respecto a las realizadas en los pacientes sin la infección. La única tarea adicional consiste en que hay que revisar todo el historial de la infección del donante.

Francesc Josep Moreso, cirujano del Vall d'Hebron 

Francesc Josep Moreso, cirujano del Vall d'Hebron ACN

Hace unos años, el doctor Moreso barajó la posibilidad de un trasplante entre seropositivos y no pudo ser. De forma previa a la intervención, el donante vivo debe comparecer ante un juez que verifica que todo el proceso se adapta a la normativa. Y no fue hasta el 7 de julio del 2025 que el BOE publicó la orden por la que se derogaba la norma de 1987 –en pleno auge del sida- que impedía a los portadores donar sus órganos a personas con la infección que precisaran un trasplante.

Según datos del Programa de garantía de calidad en el proceso de donación de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), en la última década 65 personas seropositivas fallecidas podrían haber donado sus órganos, con la posibilidad de realizar hasta 165 trasplantes a receptores con VHI en lista de espera.

Cada año unos 50 seropositivos esperan el trasplante de un órgano en España, la mayoría de riñón

Cada año, unos 50 pacientes seropositivos esperan el trasplante de un órgano en España (30 de riñón, 15 de hígado y 5 de corazón, pulmón y páncreas), según Albert Sandiumenge, coordinador de programas de donación y trasplantes del Vall d’Hebron. Hasta el momento se trasplantaban de donantes sin la infección; a partir de la intervención pionera del hospital barcelonés verán reducidos sus tiempos de espera.

“El hito más importante es que por fin permitimos que la gente infectada por el virus pueda incorporarse a las donaciones. Es un derecho que tenían frenado, el de ser doantes tanto en vivo como cadáver, cuando ya no había motivo”, apunta Moreso.

Sin embargo, se mantiene la imposibilidad de donación de persona seropositiva a seronegativa y, según el cirujano, “va para largo”. En este caso, el receptor podría adquirir el VIH, para el que dedería tratarse de por vida, además de recibir terapia inmunosupresora para evitar el rechazo del órgano.

Equipo médico del Vall d'Hebron que ha llevado a cabo la pionera cirugía  

Equipo médico del Vall d'Hebron que ha llevado a cabo la pionera cirugía  HUVH

El primer trasplante entre dos personas infectadas, también de riñón, se llevó a cabo en Sudáfrica, uno de los países con mayor incidencia de sida, en el 2008. Debido a los buenos resultados en cuanto a supervivencia, EE.UU.  autorizó estas intervenciones en el 2013 en el marco de estudios clínicos y forman parte de la práctica clínica habitual desde el 2024.

En Europa, el trasplante de órganos entre personas seropositivas está permitido en seis países, prohibido en 11 y no regulado en 18. Para el doctor Sandiumenge, la intervención del Vall d'Hebron constituye “un paso más para desestigmatizar el VIH y a las personas que tienen esta enfermedad”. “Los pacientes no han querido salir públicamente por una decisión propia que es indicativa del estigma que afecta a la enfermedad” destaca.

Desde su anonimato, Manuel sigue tomando la pastilla diaria que mantiene a raya el VIH y se muestra encantado con el trasplante. “Me encuentro muy bien. Ayer (por el pasado miércoles) me hicieron una analítica y una ecografía y hoy me han llamado diciendo que todo está perfecto. Estuve ocho días ingresado después de la operación y salí de coña”, celebra.

Antonio López Tovar