La influencer española Rocío López Bueno, conocida en redes sociales como Roro, volvió a convertirse en tendencia luego de que resurgiera una antigua conversación en la red social X (antes Twitter). La polémica estalló cuando cientos de usuarios compartieron una captura de pantalla en la que la creadora de contenido respondía de forma tajante a una consulta sobre su nacionalidad. La imagen comenzó a viralizarse mientras la joven recibía una gran exposición mediática tras su participación en La Velada del Año, organizada por el streamer Ibai Llanos.

La controversia surgió a partir de una antigua publicación en la que un usuario le preguntó directamente si tenía nacionalidad peruana. La respuesta de Roro fue simplemente “Nunca”, acompañada de un emoji de náuseas. Aunque el mensaje fue escrito años atrás, volvió a difundirse masivamente y muchos internautas interpretaron el comentario como ofensivo hacia los peruanos, lo que desató acusaciones de xenofobia en distintas plataformas digitales.

Las críticas no tardaron en multiplicarse en X, TikTok e Instagram. Mientras algunos usuarios cuestionaron el tono de la respuesta y pidieron explicaciones, otros señalaron que el mensaje correspondía a una etapa anterior de la vida de la influencer y consideraron que debía analizarse dentro de su contexto. El debate trascendió las redes sociales y fue comentado por varios creadores de contenido de habla hispana.

Ante la magnitud de la controversia, Roro utilizó sus historias de Instagram para pronunciarse públicamente. La creadora de contenido explicó que el comentario fue escrito cuando era adolescente y reconoció que se trató de un error. En su mensaje aseguró que en aquel momento era “una niña ignorante” y expresó sus disculpas a todas las personas que se sintieron ofendidas, especialmente a la comunidad peruana. También afirmó que hoy piensa de manera diferente y lamentó que esa publicación haya causado malestar.

La influencer añadió que durante los días en que estalló la polémica se encontraba de vacaciones y no había visto el alcance que había tomado el tema en internet. Una vez que conoció la dimensión del debate, decidió explicar lo ocurrido y asumir la responsabilidad por sus palabras, insistiendo en que no reflejan sus valores actuales.

Roro, cuyo nombre completo es Roro Bueno , es una influencer española que se hizo conocida por sus videos de cocina y estilo de vida, especialmente aquellos en los que prepara recetas “desde cero” para su novio Pablo, acumulando millones de seguidores en TikTok y otras plataformas. Su estilo, basado en una mezcla de humor, cuidado estético y cercanía con la audiencia, le permitió expandir su presencia hasta eventos masivos como La Velada del Año 5 , organizado por Ibai Llanos, donde participó como boxeadora.

Sin embargo, la difusión del comentario sobre Perú ha tenido un efecto contrario: muchos usuarios cuestionan ahora la coherencia entre la imagen de “chica cercana y amorosa” que proyecta en sus videos y las actitudes que habrían mostrado en publicaciones antiguas, donde, según se denuncia, habría recurrido a mensajes ofensivos para sentirse superior a otros. Esta tensión entre personaje público y mensajes pasados ​​alimenta la discusión sobre hasta qué punto los creadores de contenido deben hacerse cargo de lo que escribieron años atrás y cómo eso impacta en su reputación actual.

Las disculpas de Roro no pusieron fin a la discusión. Mientras algunos usuarios aceptaron su explicación y destacaron que las personas pueden cambiar con el tiempo, otros consideraron que el mensaje original evidenciaba un prejuicio que no debía minimizarse. Incluso otros creadores de contenido, como AuronPlay, comentaron la controversia y señalaron que muchos peruanos reaccionaron con humor, aunque reconocieron que el episodio generó un amplio debate en la comunidad digital.

El caso volvió a demostrar cómo publicaciones realizadas años atrás pueden reaparecer y tener un fuerte impacto en la reputación de figuras públicas. En un contexto donde las redes sociales amplifican cualquier contenido viral, las declaraciones del pasado continúan siendo objeto de escrutinio y pueden desencadenar conversaciones sobre respeto, discriminación y responsabilidad en el entorno digital.