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Cuando llega el calor y empiezan los desplazamientos largos, el aire acondicionado se convierte en uno de los primeros elementos del coche que se pone a prueba. Es entonces cuando algunos conductores descubren que el sistema ya no enfría como antes, que tarda más en alcanzar la temperatura deseada o que algo que parecía funcionar con normalidad ha perdido eficacia.
En el taller de Luis Miguel García, en Alcalá de Henares, muchos de esos coches llegan con la misma duda: por qué el aire acondicionado ha dejado de responder justo cuando más falta hace. Para este mecánico, la respuesta suele estar en pequeños avisos que fueron apareciendo antes, pero que pasaron desapercibidos.
Que el aire acondicionado siga enfriando no significa que funcione correctamente
Luis Miguel García
Mecánico
García empezó a trabajar con 16 años reparando maquinaria de obras públicas y minas para compañías como Komatsu o Volvo. En 1995 abrió, junto a su mujer, el taller familiar en el que continúa trabajando hoy. A diario le llegan vehículos con problemas que empezaron mucho antes de que el conductor decidiera pedir una revisión. “Que el aire acondicionado siga enfriando no significa que funcione correctamente”, explica en conversación con La Vanguardia.

El problema no empieza cuando deja de enfriar
En la mayoría de los casos, el sistema no pasa de funcionar perfectamente a dejar de hacerlo de un día para otro. Lo habitual es que vaya perdiendo eficacia poco a poco, casi sin llamar la atención de quien conduce. El aire tarda algo más en enfriar el habitáculo, la temperatura ya no resulta tan agradable como el verano anterior o hace falta mantener el climatizador más tiempo para conseguir el mismo resultado. Son cambios fáciles de justificar, sobre todo cuando aparecen de forma progresiva.
“El aire acondicionado pierde rendimiento poco a poco y la mayoría acaba viéndolo como algo normal”, subraya García. Esa normalización es, precisamente, lo que retrasa la visita al taller. Cuando el conductor decide revisar el sistema, el problema suele haber evolucionado.
Una intervención sencilla puede convertirse con el tiempo en una reparación mucho más costosa
Luis Miguel García
Mecánico
Una pérdida progresiva de frío no siempre responde a la misma causa. Puede haber una fuga de gas, un filtro del habitáculo que ya no cumple su función o un componente que empieza a trabajar fuera de las condiciones adecuadas. La diferencia está en detectarlo a tiempo.

Para Luis Miguel García, también conviene prestar atención a otros indicios que suelen pasar desapercibidos. “Un olor extraño al conectar el climatizador o la sensación de que el sistema necesita más tiempo del habitual para enfriar merecen una revisión antes de que la avería vaya a más. Esperar a que el aire acondicionado deje de funcionar por completo no suele ser la mejor decisión. Una intervención sencilla puede convertirse con el tiempo en una reparación mucho más costosa”, señala.
Cuando terminan los meses de calor, el aire acondicionado suele quedar apartado hasta el siguiente verano. El coche sigue funcionando, los trayectos vuelven a ser más cortos y el climatizador deja de estar entre las prioridades del conductor. El problema llega cuando regresan las altas temperaturas y el sistema tiene que trabajar durante horas después de varios meses prácticamente parado.
Luis Miguel García recomienda no esperar a ese momento para comprobar su estado. Poner el aire acondicionado en funcionamiento de forma periódica durante el año permite detectar antes una pérdida de rendimiento o cualquier anomalía en el sistema. “Lo ideal es utilizarlo de vez en cuando, aunque no haga calor. Así puedes comprobar que todo funciona correctamente y detectar cualquier problema antes de que vaya a más”, concluye el mecánico.