11 de octubre, 2026 - 06h00

¿Estado pequeño de presupuesto manejable, o grande y que brinde muchos servicios? Ambas posiciones son válidas; lo crucial es que sea eficiente.

Hace 12.000 años se inició el proceso de crear una sociedad más compleja para que preste servicios de seguridad ciudadana y alimentaria; del Estado moderno se espera además salud, educación e infraestructura; tiene que haber inversión estatal o privada que genere riqueza que permita sostener los servicios; y una administración para este sistema. La administración pública es el eslabón frágil, por su predisposición a desviar los recursos para su beneficio a expensas de los servicios sociales y de la inversión.

¿Dónde se encasilla Ecuador? El Fondo Monetario lo lista entre los países de más elevado gasto público de América Latina (en relación con el tamaño de la economía) junto a Brasil y Bolivia. En el rango intermedio-alto están Colombia, Uruguay y Argentina; en el intermedio-moderado están México, Chile, Perú y Paraguay. Ecuador debería tener servicios públicos entre los mejores de la región y un alto nivel de inversión pública. ¿Es así? Veamos:

-Seguridad: Ecuador califica en puesto 135 en el mundo en el índice global de paz, a la zaga de la región, aunque peor están México y Colombia. Es prioridad del Gobierno de Noboa restaurar la seguridad.

-Salud: Los hospitales públicos son un desastre, no hay medicinas ni suministros; mejor dicho, los hay, pero emigran a farmacias clandestinas.

-Educación: En las pruebas PISA, Ecuador es penúltimo entre los sudamericanos, solo supera a Paraguay

En conclusión, los servicios son pésimos. ¿Y la inversión?

-Petróleo: En los años 70 Ecuador y Noruega iniciaron la explotación de hidrocarburos con inversión pública y privada. En 2026 en Ecuador hay monopolio estatal, no hay inversión para refinar el petróleo ni para encontrar nuevas reservas petroleras; tiene una deuda pública externa difícil de servir, una seguridad social al borde del colapso. En cambio, Noruega acumuló el fondo soberano más grande del mundo: $ 2,3 millones de millones, equivalente a $ 400.000 por habitante.

-Energía eléctrica: Mejor no hablar. Monopolio estatal de los apagones.

-Administración de la inversión privada: El Ministerio de la Producción (hoy viceministerio) ofrece beneficios tributarios a los inversionistas, en particular no cobrarles impuestos por importar la maquinaria para montar una fábrica (impuesto que no hay en países que compiten con Ecuador por atraer la inversión). Pero el Ministerio de Finanzas (hoy viceministerio) no lo aprueba por considerarlo gasto tributario. Cabe que haya lineamientos claros de a qué proyecto se le otorga el permiso (un proceso industrial que no existe en el país) y a cuál no (otra fábrica de galletas). Pero el Estado opta por la indefinición y el inversionista se lleva su proyecto a otra parte.

El dinero que el Estado toma de los contribuyentes tiene que ir a servicios o inversión, no a crear trámites para justificar mantener empleo parasitario. Debe mantenerse a los empleados públicos que se necesitan según los servicios que se brindan, reconocerles un sueldo digno, estabilidad y ofrecer capacitación, pero salir del resto. Tarea compleja, pero indispensable para superar el estancamiento. (O)