
El 28 de julio, el presidente electo, Keiko Fujimori, iniciará oficialmente su mandato en una jornada marcada por un riguroso protocolo y una agenda institucional definida por las Fiestas Patrias en Lima. Este día, considerado uno de los más relevantes del calendario político peruano, concentra los actos de transmisión de mando y la presentación formal ante las principales autoridades del país. Desde las primeras horas de la mañana, la capital se convierte en escenario de ceremonias que simbolizan la continuidad democrática y la renovación del liderazgo nacional.
A las 7:50, el presidente electo recibe el saludo protocolar de los miembros del Consejo de Ministros en el Palacio de Gobierno. Este acto representa la despedida formal del mandatario saliente y la bienvenida al nuevo jefe del Ejecutivo. Poco después, a las 8:10, el mandatario se traslada a la Basílica Catedral de Lima para asistir a la tradicional Misa Solemne y el Te Deum, un oficio religioso que reúne a autoridades civiles, diplomáticas y militares en conmemoración del aniversario de la independencia nacional.
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Tras la ceremonia religiosa, el presidente electo se dirige en vehículo oficial hacia el Congreso de la República. Durante este trayecto, el centro histórico de Lima refuerza su seguridad y las calles son resguardadas para asegurar la llegada del mandatario. La escolta militar y la presencia de autoridades locales subrayan la importancia del recorrido, que simboliza la unión entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.

En el Congreso, una comisión oficial recibe al presidente electo en la entrada principal. El acceso al edificio se da bajo estrictas medidas de seguridad, con honores militares y la entonación del himno nacional. Una vez dentro, el mandatario es conducido al hemiciclo, donde se instala el pleno legislativo para dar inicio a la Sesión Solemne de transmisión de mando.
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El momento de la investidura: Juramento solemne y recepción de la banda oficial
A las 10:30, comienza la Sesión Solemne en el Congreso. Se presenta el acta de proclamación de las autoridades electas, emitida por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). El presidente electo se ubica en el estrado principal, donde presta juramento ante el pleno parlamentario. Esta ceremonia, cargada de simbolismo, marca el inicio formal del nuevo periodo presidencial y reafirma el compromiso con la Constitución.
Al concluir el juramento, el presidente electo recibe la banda presidencial, máximo símbolo del poder Ejecutivo en Perú. La presidenta del Congreso realiza la entrega oficial, mientras los asistentes observan en silencio y las cámaras transmiten el momento a todo el país. El protocolo exige una fórmula tradicional de juramento, que ha mantenido su esencia a lo largo de la historia republicana.
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Finalizada la investidura, el nuevo presidente pronuncia su primer Mensaje a la Nación desde el hemiciclo parlamentario. Este discurso es uno de los momentos más esperados de la jornada, ya que establece las prioridades y los lineamientos de la gestión que inicia. El mensaje aborda temas de política interna y externa, desarrollo económico, inclusión social, seguridad y derechos humanos, además de recalcar la importancia de la gobernabilidad y el respeto al Estado de derecho.
La duración del mensaje varía según la agenda y las circunstancias, pero suele superar la hora. El presidente utiliza este espacio para presentar los principales compromisos asumidos, anunciar medidas urgentes y convocar a la unidad nacional. La ciudadanía y los analistas políticos siguen con atención cada anuncio, dado que el discurso marca la hoja de ruta del nuevo gobierno.
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Luego del mensaje en el Congreso, el presidente sale acompañado por una escolta de honor y se dirige de regreso a Palacio de Gobierno. El ingreso a la sede del Ejecutivo se realiza entre aplausos y bajo la atenta vigilancia de las fuerzas de seguridad. En el Salón Dorado, el mandatario recibe el saludo de los jefes de misión diplomática, representantes de organismos internacionales y altas autoridades del Estado, consolidando la legitimidad institucional de la nueva administración.
En las horas siguientes, el presidente toma juramento a los miembros del Gabinete Ministerial. Cada ministro promete cumplir con las responsabilidades de su cargo y ejecutar las políticas delineadas en el primer Mensaje a la Nación. La ceremonia de juramentación, transmitida en directo, completa el proceso de transición y presenta oficialmente al equipo encargado de la gestión estatal.
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El 28 de julio concluye con reuniones protocolares y saludos oficiales entre el presidente, los ministros y las delegaciones extranjeras. El día deja establecida la estructura del nuevo gobierno y marca el inicio de una nueva etapa en la vida política del país.