Una imagen de satélite muestra las entradas a los túneles de la montaña Pickaxe, en las instalaciones nucleares de Natanz, cerca de Natanz (Irán), el 30 de junio de 2026 (Vantor/Imagen cedida a través de REUTER)

Una imagen de satélite muestra las entradas a los túneles de la montaña Pickaxe, en las instalaciones nucleares de Natanz, cerca de Natanz (Irán), el 30 de junio de 2026 (Vantor/Imagen cedida a través de REUTER)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, destacó la posibilidad de que las fuerzas estadounidenses bombardeen el sitio nuclear iraní en construcción conocido como Kuh-e Kolang Gaz La o “montaña Pickaxe”, en el marco de la escalada de ataques entre Washington y Teherán por el control del estrecho de Ormuz, entre otros ejes.

La instalación, ubicada junto al complejo de Natanz, a unos 225 kilómetros al sur de Teherán, permanece fuera del alcance de la Agencia Internacional de Energía Atómica (ONU), que nunca logró acceder al lugar. Según especialistas citados por la prensa internacional, Irán podría haber trasladado centrifugadoras avanzadas y uranio enriquecido a profundidades que desafían incluso a las bombas más potentes del arsenal estadounidense.

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Las centrífugas, dispositivos tubulares alineados en grandes cascadas de decenas de máquinas, permiten girar a alta velocidad el gas de uranio para lograr su enriquecimiento. La instalación de cascadas adicionales facilitaría que Irán acelere el proceso de enriquecimiento bajo la protección que ofrece la estructura subterránea de la montaña.

Por este motivo, el mandatario norteamericano declaró el martes pasado en la Casa Blanca: “Vamos a golpear esa zona… probablemente muy pronto. Y no hay nada que puedan hacer al respecto”.

El sitio de Pickaxe Mountain comenzó a construirse tras reiterados bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes, incluido la ofensiva estadounidense a Natanz durante la “Operación Midnight Hammer” en la guerra de 2025 entre Irán e Israel. Según expertos del James Martin Center for Nonproliferation Studies, la nueva instalación se ubicaría entre 80 y 100 metros bajo tierra, aunque algunos análisis sugieren que su profundidad podría ser aún mayor.

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Una imagen de satélite muestra vehículos en una de las entradas a los túneles de Pickaxe Mountain, pertenecientes a la instalación nuclear de Natanz, cerca de Natanz (Irán), el 21 de junio de 2026 (Vantor/Imagen cedida a través de REUTERS)
Una imagen de satélite muestra vehículos en una de las entradas a los túneles de Pickaxe Mountain, pertenecientes a la instalación nuclear de Natanz, cerca de Natanz (Irán), el 21 de junio de 2026 (Vantor/Imagen cedida a través de REUTERS)

El complejo está protegido por baterías antiaéreas, cercas y miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Cuenta con múltiples accesos reconocibles desde imágenes satelitales y ocupa una superficie de 2,7 kilómetros cuadrados. Especialistas consideran que su tamaño permitiría a Irán enriquecer uranio y fabricar nuevas centrifugadoras bajo tierra, lo que facilitaría un avance rápido del programa nuclear del régimen.

La bomba GBU-57 desarrollada por Estados Unidos puede atravesar hasta 60 metros de tierra antes de detonar. Funcionarios estadounidenses analizaron el uso sucesivo de dos bombas para destruir instalaciones subterráneas, aunque no está claro si esta táctica sería eficaz en la montaña Pickaxe.

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Durante la comparecencia junto al presidente libanés Joseph Aoun, Trump también aludió al stock oculto de uranio enriquecido iraní. Según el mandatario, “seguimos la pista del material, ahí es donde está la acción”, aludiendo a que Teherán habría detenido la producción tras los ataques de 2025, aunque existen dudas sobre el verdadero estado actual del programa nuclear. “Si creyera que pueden hacer algo al respecto, jamás lo diría, pero pronto intervendremos en esa zona. Y con mucha fuerza”, agregó.

Las autoridades del régimen de Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos, mientras que tanto Estados Unidos como Israel buscan impedir que el país desarrolle armamento nuclear. En 2025, fuerzas estadounidenses bombardearon las instalaciones de Fordo, Isfahan y Natanz, todas empleadas para el enriquecimiento de uranio.

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Una imagen de satélite muestra una vista general del complejo de túneles de la montaña Pickaxe en Natanz, Irán, el 7 de marzo de 2026, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán (Vantor/Imagen cedida a través de REUTERS)
Una imagen de satélite muestra una vista general del complejo de túneles de la montaña Pickaxe en Natanz, Irán, el 7 de marzo de 2026, en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán (Vantor/Imagen cedida a través de REUTERS)

La muerte del ex líder supremo Ali Khamenei al inicio de la guerra abrió interrogantes sobre la postura del nuevo jefe religioso, Mojtaba Khamenei, respecto a las armas nucleares. El desarrollo de un arma requeriría elevar la pureza del uranio al 90%, fabricar la bomba y lograr su miniaturización para instalarla en un misil balístico, un proceso que podría extenderse por meses o años y estaría sujeto a vigilancia internacional.

El experto en relaciones internacionales Mohammad Hassan Najmi indicó que, tras los bombardeos a la instalación subterránea de Fordo el año pasado, las autoridades iraníes decidieron construir nuevas instalaciones a mayor profundidad bajo la montaña Pickaxe.

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En una nota publicada el 14 de julio, el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional (ISIS) señaló que, según imágenes satelitales, la nueva instalación, ubicada al menos a 100 metros bajo la montaña, permanece fuera de operación y continúa en construcción. De acuerdo con la organización, el espacio excavado bajo Kolang podría albergar una planta de enriquecimiento por centrifugación con capacidad para producir uranio apto para armas nucleares.

(Con información de Associated Press y AFP)