(BUENOS AIRES).- “Quiero que la gente que lo rodea lo cuide porque se le van a acercar de todos lados”, dijo Rodolfo Arruabarrena. El entrenador de Boca Juniors se ilusiona con Aranda, el mediocampista juvenil al que ya le exigen descansos para blindarlo de la exposición y la sobrecarga.
“A Aranda lo obligamos a tener 2-3 días libres”, reveló el DT. La decisión del cuerpo técnico busca preservarlo tanto en lo físico como en lo mental, en un momento en que los jóvenes empiezan a ganar protagonismo en el Xeneize.
El Vasco destacó la personalidad del futbolista: “Me demuestra tener carácter”, afirmó. Una virtud que no es menor para jugar en un club donde la presión y la exigencia condicionan el desarrollo de los chicos que salen de inferiores.
Arruabarrena subrayó además una de sus principales cualidades: la capacidad para generar juego. En un equipo que por momentos necesita creatividad en el mediocampo, el perfil de Aranda aparece como una alternativa concreta de recambio.
El blindaje del entorno
El entrenador también le habló directamente al círculo íntimo del jugador. Pidió que lo cuiden, porque apenas un juvenil empieza a destacarse, enseguida se acercan representantes y sondeos de todo tipo. La advertencia de Arruabarrena refleja una realidad habitual en el fútbol moderno: los intereses externos se activan rápido cuando hay talento en formación.
A pesar de ese contexto, el DT se mostró tranquilo: “Él lo tiene claro”, aseguró, y remarcó que el propio Aranda mantiene los pies sobre la tierra y está enfocado en su crecimiento dentro de Boca. Para Arruabarrena, esa madurez del pibe es tan valiosa como lo que muestra dentro de la cancha.
Con el respaldo explícito del cuerpo técnico, el juvenil se perfila como una de las apuestas más firmes del plantel. Las condiciones técnicas y el carácter que le ve Arruabarrena lo posicionan como uno de los nombres a seguir en un Boca que busca renovación y variantes. El camino recién empieza, pero en el club ya mueven fichas para cuidar a una de sus joyas más prometedoras.