Quito no siempre necesita ladrillos, cemento ni maquinaria para volver a construirse. A veces, basta una pantalla, una idea y cientos de bloques digitales.
En Minecraft, el videojuego en el que millones de personas construyen mundos pieza por pieza, Mateo Quinllín, un arquitecto quiteño de 28 años, asumió un desafío un poco convencional: recrear el corazón colonial de la capital ecuatoriana y proyectarlo hacia el futuro.
Todo nació en 2023, casi como un pasatiempo. Sin horarios fijos ni largas jornadas frente al computador, Mateo comenzó a levantar, bloque a bloque, una ciudad que conoce, habita y admira.
Publicidad
Lo que empezó como una iniciativa personal fue tomando forma hasta convertirse en una manera distinta de redescubrir Quito: esta vez, desde un universo digital en el que la memoria de sus calles y edificios puede convivir con nuevas posibilidades.
Para hacerlo, recurrió a planos de Quito de la época colonial y se enfrentó a un desafío que no aparece en los libros de arquitectura: trasladar las proporciones, las fachadas, las plazas y las calles de una ciudad real a un universo de figuras cuadradas.
Lo que para otros podría parecer una limitación del juego, para él se convirtió en un ejercicio de diseño, paciencia e imaginación.
Publicidad
Publicidad
Las señales del páramo que inquietan: ¿está en riesgo el abastecimiento de agua de Quito?
“Este proyecto nace como una manera de representar esta ciudad en este videojuego, ya que he visto que hay bastantes representaciones en otras partes del mundo. El modelado lo hacía mediante maquetas o plataformas que se usan en arquitectura, pero decidí hacerlo en Minecraft porque se lo puede compartir con otras personas”, cuenta Mateo.
En la primera etapa ya aparecen espacios emblemáticos, como la plaza Grande, la plaza de San Francisco y el pasaje Amador, junto con otros rincones del centro histórico.
Pero el proyecto no consiste únicamente en reproducir edificios. Mateo quiere recuperar, también, una parte de la vida cotidiana del Quito colonial: cómo eran sus casas, cómo se trabajaba y cómo se desenvolvían sus habitantes. Por eso, incluso los aldeanos de Minecraft están pensados para integrarse a ese paisaje histórico.
“No tengo un horario definido para avanzar en el proyecto, pero creo que Quito tiene cosas espectaculares; le falta ser descubierta. Y creo que este videojuego es una forma de invitar a la gente. Hay muchas montañas, nevados, iglesias... Es un conjunto de elementos que la hacen hermosa”, asegura.
El Quito del futuro a través de los bloques
Su idea va más allá de mirar al pasado. El arquitecto, graduado de la universidad UTE, proyecta desarrollar la ciudad en tres etapas, con la meta de completar el conjunto en 2027. Después del Quito colonial, vendrá el desafío de construir el Quito contemporáneo y llevarlo hacia el futuro, con la participación de los propios jugadores.
En ese mundo digital, los aldeanos y quienes accedan a la plataforma podrán convertirse en protagonistas de una transformación urbana que todavía está por escribirse.
Publicidad
“Este mapa lo hice en cuadrícula y la ciudad no es así. Si uno ve el mapa de Quito, las áreas no son cuadradas, sino que son trapecios. Ahí me di cuenta de que no iban cuadrando algunas cosas, pero lo más complicado ha sido adaptar la naturaleza de cubos de este videojuego a la irregularidad de las manzanas y las casas de la ciudad”, manifestó.
De perfil introvertido, como él mismo se describe, Mateo encontró en la tecnología otra forma de expresar su fascinación por el arte de diseñar. Su oficio lo ha acercado a distintas obras arquitectónicas; Minecraft, en cambio, le ofrece una ciudad sin los límites habituales de la construcción física.
Su apuesta parte de una convicción personal: Quito tiene una de las arquitecturas más bellas del mundo y merece ser descubierta también por nuevas generaciones, desde otros lenguajes y otras pantallas.
“En el mapa se pueden observar lugares como la plaza Grande, todo el contorno, la Catedral Metropolitana, el Palacio Arzobispal, el Palacio Municipal, el convento de San Agustín, San Francisco, el pasaje Amador, Tobar, la extensión hacia la calle Olmedo. Y pretendo incorporar nuevas estructuras, como el Carmen Alto”, indicó el joven arquitecto.
Un proyecto digital con proyección comercial
Sus hermanas fueron quienes lo incentivaron a presentar el proyecto y hacerlo público. De este modo, Mateo afirmó que en el futuro la idea será comercializarlo, pero en primera instancia confía en culminar las tres etapas del videojuego para luego sentarse a conversar con los interesados.
“Yo tenía a futuro pensado que siga como pasatiempo, pero desde que lo publiqué veo que hay mucha gente interesada en probarlo. Entonces, lo más probable es que sí, que se abra un servidor para que la gente pueda relacionarse entre ella”, anticipó.
Lo que comenzó como un proyecto personal podría convertirse, más adelante, en una plataforma comercial. Pero antes de pensar en ese salto, Mateo tiene una tarea pendiente: completar su ciudad y lograr que el pasado colonial dialogue con la metrópoli contemporánea.
El ecuatoriano que ayuda a traer astronautas de vuelta a casa: José Granda, el quiteño detrás de las misiones de la NASA
Bloque a bloque, su proyecto plantea una pregunta sobre qué ocurriría si, en lugar de limitarnos a recorrer Quito, pudiéramos reconstruirlo, habitarlo y decidir cómo será mañana en una plataforma digital que combina arquitectura y tecnología. (I)