La pretemporada del Barça terminó con la victoria en el Gamper (2-1) ante el Al-Ahly, campeón egipcio, un rival con poco cartel y con menos fútbol. Quizá el nombre del fundador del Barça requeriría más ambición que no un sparring que, esta misma semana, también perdió por 2-1 contra el Europa, el histórico club del barrio de Gràcia. Pero debates al margen, el Gamper sirve a la afición culé para darse cuenta de cómo llega el equipo al inicio de la Liga. Y, visto el entretenido encuentro de anoche en el Camp Nou, se evidencia lo que contó Flick que pasaría: que hay un Barça a muchas velocidades distintas. Hay jugadores en plena forma, que han hecho una pretemporada larga y concienzuda, y otros que se han incorporado más tarde y que están en una fase donde falta velocidad en las piernas y falta toque en el pie. 

La Festa del Gamper. FC Barcelona-Al Ahly. Raphinha premio Estrella Damm mejor jugador.
Raphinha acabó como MVP del partido y recibió el premio Estrella DammPep Morata / Propias

Para buscar el vaso medio lleno, hay siete jugadores que están en el punto óptimo de energía. Son Raphinha, Fermín, Espart, Gordon, Adeyemi, Gerard Martín y Christensen. Y por encima de todos, el capitán Raphinha, predicando con el ejemplo. Nadie presiona más que él, nadie más juega un amistoso como si le fuese la vida en cada jugada, también en el sacrificio defensivo. Y además colaboró en la pared con Balde para el primer gol, y provocó el penalti del segundo que él mismo transformó. Fue, por méritos propios, el MVP del Gamper

El brasileño provocó y transformó un penalti, participó en el primer gol y destacó también por su esfuerzo defensivo ante el Al-Ahly.
El brasileño provocó y transformó un penalti, participó en el primer gol y destacó también por su esfuerzo defensivo ante el Al-Ahly.

Y, además, como capitán accidental por obra y gracia de Flick para proteger a De Jong de no tener que hablar delante del público, las palabras del brasileño fueron ilusionantes para la afición.

Por suerte, la oferta árabe por Raphinha ha quedado en un cajón. Hasta hoy y a diez noches para el cierre del mercado, no parece que haya que temer por el futuro del brasileño, que ayer escuchó como la grada cantaba ‘Rapinha, capitán’.