López Bedoya cumplía una condena de seis años y cuatro meses de prisión por delitos vinculados a la banda criminal La Inmaculada - crédito REUTERS

López Bedoya cumplía una condena de seis años y cuatro meses de prisión por delitos vinculados a la banda criminal La Inmaculada - crédito REUTERS

La muerte de Andrés Felipe López Bedoya, “Chester”, permanece bajo investigación porque el dictamen forense aún no estableció qué causó su deterioro físico ni su fallecimiento dentro del Centro de Reflexión Carcelaria de La Estrella, en Antioquia. El recluso murió el 7 de septiembre de 2026, mientras cumplía una condena en esa prisión municipal.

El Instituto Nacional de Medicina Legal todavía no había enviado a la Fiscalía el informe final de necropsia. Por ese motivo, no existe una conclusión científica sobre las circunstancias del caso.

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El joven tenía 23 años y había pertenecido a la banda La Inmaculada, una estructura señalada por narcotráfico, extorsión y sicariato en La Estrella y Caldas, municipios del sur del Valle de Aburrá.

López Bedoya llevaba siete meses recluido en un establecimiento de mínima seguridad. La pena que cumplía era de seis años y cuatro meses por tráfico de estupefacientes, destinación ilícita de inmuebles, porte ilegal de armas y falsedad marcaria.

Andrés Felipe López Bedoya murió en el Centro de Reflexión Carcelaria de La Estrella sin una causa establecida por las autoridades - crédito Redes sociales
Andrés Felipe López Bedoya murió en el Centro de Reflexión Carcelaria de La Estrella sin una causa establecida por las autoridades - crédito Redes sociales

El guardián Héctor Mauricio Botero relató a El Colombiano que recibió una alerta a las 12:40 a. m. Varios internos del patio 3 le avisaron que Chester estaba convulsionando dentro de su camarote.

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Botero acudió a la celda y encontró al preso pálido y en un estado de salud que consideró grave. Entonces solicitó la presencia de un paramédico del Cuerpo de Bomberos.

El profesional llegó a la 1:50 a. m. Para entonces, López Bedoya ya no tenía signos vitales, de acuerdo con el relato recogido por el diario regional.

El compañero de celda del fallecido, Joan Alexánder Ossa Duarte, aseguró ante los investigadores que el deterioro físico de López Bedoya no comenzó esa noche. Según su versión, el interno padecía vómitos, desmayos recurrentes y una marcada pérdida de peso desde agosto.

Pies con una etiqueta de identificación, un cuerpo cubierto por una sábana blanca, velas encendidas, un mapa y la fachada de una cárcel.
El compañero de celda aseguró que el recluso conservaba un audio donde una mujer le atribuía un supuesto trabajo de brujería - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Ossa Duarte, condenado a 25 años de prisión por secuestro, tortura y asesinato, describió los episodios que presenció en la celda: “Él no soportaba recibir la comida, vomitaba a cada rato y se desmayaba. Como yo dormía al lado, iba y lo zarandeaba, él despertaba y se volvía a desmayar”.

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El testigo sostuvo ante el medio que el cuerpo de su compañero cambió durante las semanas previas al deceso. “En el último mes y medio, el cuerpo de él se fue secando. Eso parecía brujería”, declaró Ossa Duarte ante el medio mencionado.

Horas antes de morir, Chester le mostró a su compañero un archivo de audio guardado en su teléfono celular. El contenido, según el relato, estaba relacionado con una mujer que supuestamente había perdido a su esposo en un homicidio atribuido al joven.

Ossa Duarte explicó que en la grabación se escuchaba a esa mujer hablar de una fotografía de López Bedoya. “Le decía que ella había agarrado la foto de ‘Chester’ y se la había amarrado al pie del cadáver del marido, antes de enterrarlo”, relató.

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El interno añadió que la mujer habría sostenido que, mientras el cuerpo de su esposo se descompusiera, el de López Bedoya padecería el mismo proceso. El testigo no identificó a la presunta autora del ritual.

Tras el trágico asesinato del director de La Modelo en Bogotá, surge la pregunta sobre las responsabilidades que conlleva dirigir una prisión en Colombia - crédito Canva
El padre del detenido declaró que su hijo perdió 30 kilos en el último mes de reclusión por una enfermedad sin diagnóstico - crédito Canva

También describió el instante final de su compañero de celda. “Yo estuve presente cuando él murió. Hizo un ruido muy raro, se chupó, como si se hubiera terminado de secar”, afirmó Ossa Duarte ante el diario.

Las afirmaciones sobre una brujería forman parte de un testimonio recogido durante la investigación, pero no sustituyen el dictamen médico que debe establecer la causa de muerte. La Fiscalía aún no contaba con una conclusión científica sobre lo ocurrido en el establecimiento carcelario.

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Darío López, padre del fallecido, declaró a los investigadores que su hijo perdió 30 kilos de peso durante el último mes de vida. Según su relato, los médicos no lograron diagnosticar la enfermedad que causó el deterioro.

El padre señaló que a López Bedoya le recetaron reflufin, un antiácido destinado a proteger la mucosa gástrica, y metropolol, indicado para la hipertensión arterial y las arritmias cardíacas. Los tratamientos no detuvieron su deterioro físico.

Dos fotografías tomadas por otros internos antes de la inspección judicial mostraron al joven con extrema delgadez. En las imágenes se observaban las costillas marcadas en el tórax y una reducción pronunciada de la masa corporal en sus extremidades.

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Antes de su muerte, las autoridades investigaban a Chester por tres casos de homicidio. Uno de ellos correspondía al asesinato de Juan Pablo Cano Villa, de 27 años, ocurrido el 8 de diciembre de 2025 en un establecimiento público de La Estrella durante una discusión.

También figuraba en la investigación por el doble homicidio de Mateo Cárdenas Arboleda, de 18 años, y Estiven Alberto López Villa, de 32. Ambos fueron asesinados a tiros en la Variante a Caldas el 20 de enero de 2026.

Uno de los dos hombres señaló a Chester como responsable del ataque antes de morir. Los investigadores presumían que el móvil estuvo ligado a la cercanía de las víctimas con Cano Villa.

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De acuerdo con esa hipótesis, los dos hombres habrían seguido a familiares de López Bedoya cuando se preparaban para mudarse del vecindario. Los investigadores creían que el joven detectó ese seguimiento y ordenó o ejecutó el ataque.