El registrador nacional del Estado Civil, Hernán Penagos, encabezará la misión internacional de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore), que tendrá como responsabilidad la observancia de las elecciones generales de Brasil del 4 de octubre: un proceso que pondrá bajo seguimiento regional a un censo de cerca de 160 millones de ciudadanos y a la elección de más de 1.650 cargos, entre ellos el del presidente.
La Uniore es una entidad que reúne a organismos electorales de 20 países de América Latina y el Caribe, y contó también con la invitación del Tribunal Superior Electoral de Brasil para que desempeñe esta labor de veeduría de los comicios. El acuerdo de entendimiento para desplegar la observación ya fue suscrito por Penagos y el presidente de ese tribunal, el ministro Kassio Nunes Marques, en la jornada del 1 de septiembre.
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Como jefe de misión, el titular del órgano electoral colombiano, que viene de sortear con éxito las contiendas legislativa y presidencial, en la que resultó ganador Abelardo de la Espriella, lidera la primera avanzada del organismo en territorio brasileño. Durante esa visita, también tendrá reuniones con otros actores para conocer los preparativos de la contienda que definirá el futuro político del gigante sudamericano.

Penagos atribuyó su nombramiento a la experiencia y capacidad técnica de Colombia en materia electoral. “Agradezco la invitación para acompañar este importante proceso democrático en América Latina. Con todos los miembros de la misión, vamos a trabajar con absoluta determinación por la integridad y transparencia del sistema democrático brasileño y para el fortalecimiento de la democracia en la región”, dijo.
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Es oportuno remarcar que la Registraduría, entidad que lidera Penagos, ha sido destacada por sus buenas prácticas en este tipo de jornadas, un conocimiento que espera aplicar el titular de la entidad en su labor de vigilancia. “Las elecciones presidenciales de Brasil son muy importantes para la estabilidad democrática de la región y por eso la observación es determinante, para hacer recomendaciones y garantizar la transparencia”.
La misión que conducirá Penagos observará una elección de gran escala institucional. En Brasil se renovarán la presidencia y la vicepresidencia, además de gobernaciones, vicegobernaciones, escaños del Senado y bancas de diputados federales, distritales y estatales; en una jornada en la que se disputarán el poder el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el ultraderechista Flávio Bolsonaro, hijo de Jair Bolsonaro.
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Mientras Lula busca la reelección por el Partido de los Trabajadores, Bolsonaro, que actualmente se desempeña como senador, encabeza la candidatura del Partido Liberal tras la condena de su padre, expresidente que fue conminado a pagar 28 años de prisión domiciliaria. Este último ha intentado presentarse como una versión moderada del movimiento que lideró el exmandatario, para así captar nuevos votantes.
El joven congresista propone endurecer las políticas de seguridad y declarar terroristas a las principales bandas criminales; también ha cuestionado al hoy mandatario por el endeudamiento que afecta a gran parte de los hogares brasileños. A sus 45 años, quiere convertirse en el nuevo presidente de los brasileños por los próximos cuatro años, en una arriesgada apuesta política frente al oficialismo, que resiste con la izquierda.
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Entretanto, Lula ha hecho énfasis en la campaña como una defensa de la democracia y de la estabilidad institucional, pues ha acusado a la extrema derecha de representar una amenaza para el sistema político. Además, señaló la falta de experiencia de Flávio y sus posiciones sobre el cambio climático, en una estrategia que buscaría asegurar el respaldo de los sectores políticos que rechazan el regreso del bolsonarismo al poder.
Es válido precisar que la relación con Estados Unidos se convirtió en otro punto de confrontación entre los candidatos. Bolsonaro Jr. ha puesto su lupa en la política exterior de Lula da Silva y sus efectos en el comercio bilateral; y también ha utilizado su vínculo con el presidente norteamericano Donald Trump como parte de su proyección internacional; a diferencia de su contendor, que ha denunciado presiones externas.
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En síntesis, los dos candidatos intentan esquivar a su modo acusaciones que alimentan la campaña de desprestigio mutuo. La oposición acusa a Lula por investigaciones que involucran a su hijo, Fábio Luís da Silva; en tanto que el Partido de los Trabajadores ha vinculado a Flávio Bolsonaro con milicias y financiamiento irregular, en lo que se prevé una contienda ajustada con una probable segunda vuelta, según los sondeos.