Las costas de Puerto Madryn y la Península Valdés enfrentan un escenario que mantiene en vilo a la comunidad científica y ambiental mundial debido a que en lo que va de la temporada de este año, se ha registrado oficialmente el deceso de 71 ejemplares de ballena franca austral en la región del Golfo Nuevo. A esto hay que sumarle que la situación se tornó por demás crítica en los últimos días tras el hallazgo masivo de al menos 29 ballenatos sin vida, lo que encendió de inmediato las alarmas de las autoridades locales.
El fenómeno generó una rápida movilización del Instituto de Conservación de Ballenas y de investigadores del CONICET para determinar las causas biológicas de esos decesos. Según explicaron los especialistas, la principal hipótesis apunta a un brote de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, un patógeno que provoca la enfermedad de la erisipela y que afecta severamente a los cetáceos. Sin embargo, los expertos no descartan la influencia de toxinas naturales derivadas de un nuevo evento de marea roja.

Ballenas muertas: fenómeno preocupante
A pesar del impacto visual y la lógica preocupación de los habitantes, los especialistas pidieron mantener la calma respecto al futuro de la especie. El último censo poblacional realizado en la zona registró un número histórico de 1.375 ballenas individuales, incluyendo unas 400 crías nacidas en lo que va de 2026. Por ese motivo, los científicos aclararon que las muertes detectadas se encuentran dentro de los márgenes de fluctuación natural de la población.
Por su parte, las autoridades provinciales de Chubut aprovecharon la oportunidad para solicitarles formalmente a los turistas y residentes que eviten acercarse a los restos de los animales ya que el contacto directo con los ejemplares varados representa un riesgo sanitario latente debido a las posibles bacterias y los gases de la descomposición. "Se recomienda dar aviso inmediato a la Red de Fauna Costera ante cualquier nuevo avistamiento para activar los protocolos de seguridad correspondientes", señalaron desde el gobierno chubutense.

Además anunciaron que el monitoreo de las playas continuará de manera intensiva durante las próximas semanas mientras se esperan los resultados definitivos de los laboratorios. Mientras toda la comunidad de Puerto Madryn sigue de cerca cada reporte, esperando que la temporada turística pueda convivir con el cuidado de su fauna, este caso vuelve a poner el foco internacional sobre la importancia de proteger los santuarios marinos frente a los cambios ambientales globales.
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