El secretario de Defensa británico, Wes Streeting, afirmó este viernes que las Islas Malvinas “son británicas” y aseguró que el compromiso del Reino Unido con el archipiélago es “absoluto e inquebrantable”, en respuesta al nuevo reclamo de soberanía del presidente argentino, Javier Milei, quien sostuvo que existen “vientos de cambio” favorables a la posición de Argentina.
“La declaración de Milei durante la noche nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas”, afirmó Streeting en redes sociales. “Las Malvinas son británicas porque los habitantes de las Malvinas eligen ser británicos”, remarcó el funcionario, en respuesta al discurso que el presidente argentino pronunció el jueves por cadena nacional, en el que volvió a cuestionar la soberanía británica sobre el archipiélago del Atlántico sur.
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En tanto, esta mañana, el canciller Ed Miliband reforzó la posición del Reino Unido con los mismos argumentos y con un agregado sobre la autodeterminación de los isleños : “La postura del Reino Unido con respecto a las Islas Malvinas es inquebrantable. Las islas son británicas y seguirán siéndolo, porque esa es la opinión abrumadora de sus habitantes. Su derecho a la autodeterminación es primordial, se basa en el derecho internacional y lo defenderemos con firmeza”.
En la misma línea defensiva se expresó la administración británica en Malvinas, que recordó el resultado del referéndum sobre la soberanía que se realizó en las islas hace 13 años. “Aunque el derecho a la autodeterminación está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas, los isleños de las Malvinas a menudo han tenido que luchar por este derecho”, señalaron a modo de introducción.
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“La elección de nuestros isleños en 2013 fue clara: el 99.8% de los votantes eligió permanecer como Territorio Británico de Ultramar. Nuestro referéndum fue observado internacionalmente y considerado libre y justo, otorgando a los isleños el derecho a decidir su propio futuro”, cierra el mensaje que la oficina británica posteó en las redes sociales.
La reacción británica también incluyó una filosa sentencia del parlamentario laborista James MacCleary, que apuntó de lleno contras la figura del presidente argentino: “Debemos permanecer unidos para rechazar estas amenazas imprudentes y peligrosas de Milei. No es más que un tigre de papel que intenta desviar la atención de sus propios fracasos internos y no nos asusta. Las Islas Malvinas son territorio soberano británico y así seguirá siendo”.
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El presidente de la Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas, Jack Ford, le restó importancia a las declaraciones de Milei. “La reacción de la mayoría de la gente en las Malvinas es que esto no es nada nuevo. Son palabras que hemos escuchado salir de Argentina durante muchos años”, afirmó Ford, quien también desestimó el impacto de las amenazas de Buenos Aires de sancionar a las empresas que operan en el yacimiento petrolero Sea Lion. Según el funcionario, esas compañías “están muy acostumbradas” a ese tipo de presiones y continuarán prosperando a pesar de los desafíos, como ocurrió en años anteriores.
Consultado por Sky News sobre los comentarios recientes de Donald Trump en torno al conflicto de soberanía, Ford remitió a la posición oficial de Washington. Recordó que, tras la filtración de un correo del Pentágono meses atrás, el Departamento de Estado confirmó en varias oportunidades que Estados Unidos mantiene una postura de neutralidad sobre el estatus de las islas.
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En tanto, el representante del Gobierno de las Islas Malvinas ante el Reino Unido y Europa, Richard Hyslop, también se pronunció a través de su cuenta oficial en X. “Contrario a la opinión de algunas personas, los habitantes de las Malvinas tienen derecho a la autodeterminación, un derecho fundamental consagrado en el artículo uno de la Carta de la ONU. Las únicas personas que pueden decidir el futuro de las Malvinas son los propios isleños”, indicó.
El jueves por la noche, Javier Milei sostuvo que el escenario internacional ofrece nuevas condiciones para el reclamo argentino y vinculó su posición con las declaraciones recientes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien esta semana afirmó que no descarta “revisar” la tradicional posición de neutralidad de Washington frente a la disputa entre Argentina y el Reino Unido.
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“En el mundo corren vientos de cambio favorables a nuestro reclamo”, afirmó el mandatario argentino durante su mensaje.
Milei también anunció que su Gobierno endurecerá las sanciones y penas contra las compañías vinculadas a operaciones no autorizadas en las islas, en particular frente a proyectos de explotación petrolera que Argentina considera contrarios a sus intereses.
“Esta amenaza no es inocua”, sostuvo el Presidente al referirse al proyecto Sea Lion, impulsado por la compañía británica Rockhopper y la israelí Navitas en aguas situadas a unos 220 kilómetros al norte de las Malvinas.
El mandatario argentino afirmó que su Gobierno debe actuar “con firmeza” frente a iniciativas que, según sostuvo, “representan una amenaza para los intereses estratégicos de la Argentina”.
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En ese marco, Milei también anunció la creación de una base naval en la provincia de Tierra del Fuego, en el extremo sur del país, y volvió a rechazar que los habitantes de las islas puedan invocar el principio de autodeterminación.
Según el Presidente, los isleños constituyen “una población implantada en un territorio usurpado” y, por esa razón, “no tienen un derecho legítimo a la autodeterminación”.
La disputa entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Malvinas cuenta con un marco específico dentro de Naciones Unidas. Una resolución aprobada por la ONU en 1965 insta a ambos países a resolver el diferendo por la vía diplomática y a evitar decisiones unilaterales que alteren la situación.
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Milei sostuvo que “el Reino Unido ha incumplido sistemáticamente este llamado” y planteó que Argentina debe reforzar su respuesta ante las actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales en el archipiélago.
La posición de Estados Unidos constituye otro elemento de la disputa diplomática. Washington reconoce que el Reino Unido administra de facto las islas, pero mantiene una posición de neutralidad respecto de la soberanía, al igual que otros países occidentales.
Buenos Aires y Londres mantienen el reclamo de soberanía sobre las islas desde hace décadas. La disputa derivó en la guerra de 1982, que terminó después de 74 días con la rendición del Gobierno dictatorial argentino. El conflicto dejó 649 argentinos y 255 británicos muertos.
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Más de cuatro décadas después, la cuestión Malvinas conserva un lugar central dentro de la agenda política argentina. El tema también apareció durante el Mundial 2026, cuando jugadores de la selección argentina exhibieron una pancarta con la frase “Las Malvinas son argentinas” después de la victoria por 2-1 ante Inglaterra en las semifinales.