
La República Dominicana anunció que retirará su embajada de Nicaragua mientras persistan las condiciones que, según el Gobierno dominicano, vulneran las libertades y los principios democráticos en ese país centroamericano.
El canciller Víctor “Ito” Bisonó hizo pública la medida durante la Trigésima Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), celebrada en Washington.
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“Hago pública, en la presente Consulta de Cancilleres, la decisión dominicana de retirar nuestra embajada del hermano país de Nicaragua hasta tanto persistan las condiciones que aquí hemos denunciado”, declaró Bisonó ante los representantes de los Estados miembros.
La decisión dominicana no surge de manera aislada. El 9 de septiembre, la Cancillería dominicana ya había informado que Nicaragua tomó la determinación de cerrar su propia embajada en Santo Domingo.
Ese episodio se produjo después de que, el 22 de julio, el Gobierno de Luis Abinader llamara a consultas a su embajadora acreditada en Managua.
El motivo: las declaraciones de las autoridades nicaragüenses sobre la anulación de futuros procesos electorales libres en el país, consideradas por Santo Domingo contrarias a los principios democráticos y a las obligaciones asumidas en el marco del sistema interamericano.
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El Gobierno dominicano sostiene que las autoridades nicaragüenses adoptaron medidas que afectan el ejercicio de las libertades civiles y los principios democráticos, entre ellas declaraciones sobre la eliminación de elecciones libres.
Santo Domingo considera que la respuesta regional debe traducirse en acciones concretas y no solo en pronunciamientos.

En su intervención, el jefe de la diplomacia dominicana recordó que su país sufrió treinta y un años bajo la tiranía de Rafael Trujillo. Según explicó, esa experiencia explica la reacción inmediata de Santo Domingo cuando otro país de la región ve amenazada su institucionalidad.
Bisonó evocó además un precedente histórico: la Sexta Reunión de Consulta de Cancilleres de la OEA, celebrada en San José, Costa Rica, en agosto de 1960. En aquella ocasión, los cancilleres de la región aprobaron medidas que debilitaron de manera decisiva al régimen de Trujillo y contribuyeron a su posterior derrocamiento.
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El canciller sostuvo que la reunión actual debe producir resultados similares. “Defender la democracia pierde en gran medida su sentido cuando se limita a pronunciamientos que, por solemnes que sean, no inciden en el cambio de las circunstancias que motiva esa defensa”, afirmó ante el plenario.
Bisonó enmarcó la decisión dentro de los lineamientos de política exterior fijados por el presidente Luis Abinader, quien ubica la promoción de la democracia y los derechos humanos entre los pilares centrales de su gestión.
El canciller recordó que, durante su segunda juramentación, el 16 de agosto de 2024, Abinader expresó: “Estaremos siempre del lado de la democracia, donde sea, cuando sea y ante quien sea”. Según Bisonó, ese compromiso se mantiene invariable y explica la presencia dominicana en el foro.
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Bisonó añadió que República Dominicana está dispuesta a respaldar “de manera proactiva y constructiva” todos los esfuerzos que permitan a la OEA cumplir el mandato que sus miembros le han otorgado.
Bisonó insistió en que la Carta Democrática Interamericana, adoptada en 2001, no constituye una pieza ornamental. Se trata, según el canciller, de la expresión de una voluntad política asumida por los Estados americanos para responder cuando la institucionalidad corre peligro.
El canciller también mencionó la figura de Rubén Darío como ejemplo de la contribución nicaragüense a la cultura hispanoamericana, antes de advertir que la situación actual en el país “se ha vuelto insostenible” y requiere acciones concretas.
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La medida se suma a los esfuerzos de la OEA, que durante la reunión de Washington buscó un llamamiento conjunto para que Nicaragua restablezca las libertades civiles en el país.

La postura dominicana se inscribe en un deterioro más amplio de las relaciones entre Nicaragua y buena parte del hemisferio. El Gobierno de Daniel Ortega ha enfrentado críticas crecientes por restricciones a la oposición y por señales de que no habrá procesos electorales competitivos en el corto plazo.
El cruce diplomático entre Santo Domingo y Managua, que incluyó el cierre recíproco de representaciones, refleja esa tensión. Bisonó insistió en que la medida dominicana no busca “dar lecciones” ni “intervenir en asuntos ajenos”, sino ejercer lo que calificó como una responsabilidad compartida en la defensa de las libertades en la región.
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