(BUENOS AIRES).- «Nunca le dijimos que venga a nuestro club», dijo Juan Román Riquelme al negar que le hubiera pedido a Thiago Almada que se sumara a Boca. El presidente respondió así a las versiones que ubicaban al mediocampista entre los posibles refuerzos del próximo mercado.
Riquelme habló con Flavio Azzaro en AZZ Stream y describió una relación que, según explicó, existe desde que Almada era chico. «Lo conozco de chiquito, venía a comer a casa. Manda amigos a la cancha de Boca. Tengo relación con él», dijo. La anécdota situó el vínculo entre ambos bastante antes de los rumores sobre una posible transferencia.
Almada también se refirió en distintas oportunidades a su admiración por Riquelme, a quien considera una referencia futbolística, y contó que mantienen contacto. Esa cercanía ayuda a entender por qué la relación entre ambos se leyó en clave de una posible llegada a Boca. Una buena relación con el presidente no significa que Almada tenga decidido continuar su carrera en el fútbol argentino. Riquelme buscó separar el trato personal de cualquier ofrecimiento formal para que el jugador se incorporara al club.
La aclaración resultó relevante porque el nombre de Almada había sido relacionado con Boca durante los últimos meses. En junio, distintas versiones periodísticas señalaron que Juan Román Riquelme estaba interesado en el mediocampista y que Boca podía intentar acercarse si se abría una posibilidad de negociación. La posibilidad quedó planteada como una eventual gestión de mercado, no como un acuerdo concreto. La expectativa alrededor de Almada también estaba ligada a su trayectoria en la Selección Argentina, su condición de campeón del mundo y su paso por Vélez.
Qué aclaró Riquelme sobre una posible llegada a Boca
El alcance de la respuesta fue concreto: Riquelme negó haberle pedido a Almada que se sumara a Boca, pero sus palabras no confirmaron una negociación ni permiten asegurar que el club vaya a presentarle una oferta. Una eventual operación dependería de decisiones deportivas, de la situación contractual de Almada y de las condiciones del mercado.
Riquelme sumó una declaración de afecto al hablar del jugador: «Deseo que esté bien y que disfrute. Lo quiero mucho«, expresó. La frase puso el acento en su deseo de que Almada esté bien, más allá del club en el que juegue. El presidente no presentó ese deseo como una gestión para llevarlo a Boca.
En Boca, la planificación para 2027 empezó a ganar espacio en la agenda de la dirigencia, mientras el equipo se concentra en el cierre de la temporada y en el Superclásico ante River. El futuro de Almada, por ahora, continúa abierto.