(BUENOS AIRES).- “Hay jugadores y dirigentes que le soltaron la mano a Coudet”. La frase de Leo Uranga expone que Eduardo Coudet perdió el respaldo de buena parte del plantel y de la dirigencia de River. La derrota ante Belgrano en la final del Torneo Apertura y la escandalosa salida de Juan Fernando Quintero dejaron al DT en una posición de extrema fragilidad.

Uranga sostuvo que la comunicación en la que Quintero explicitó su mala relación con el entrenador no fue espontánea. “Influyeron en la comunicación de Juan Fernando Quintero del otro día cuando habló de la mala relación con el técnico”, dijo el periodista en Picado TV, y dejó entrever una maniobra dirigencial que debilitó aún más a Coudet en las oficinas del Monumental.

El quiebre con los futbolistas, sin embargo, fue más profundo. Uranga detalló que Coudet les prometió continuidad a varios jugadores pero omitió un dato clave: “Coudet les habría dicho que se iban a quedar en River, pero no aclaró que sería apartados en Cantilo y eso repercutió muy mal en parte del plantel”. La falta de transparencia terminó de dinamitar la confianza de referentes del vestuario.

La presión dirigencial y el rol de Longoria

“Hay dirigentes que empezaron a hablar tirándole la culpa a Coudet con respecto al campo de juego, hablando del resembrado”, explicó Uranga. La dirigencia, lejos de respaldarlo, sumó otro frente de conflicto interno al atribuirle responsabilidad por el estado del césped.

El periodista aseguró que varios integrantes del oficialismo que conduce el club desde 2014, incluido Enzo Francescoli, ya le soltaron la mano al entrenador. La mención directa a Francescoli agrava el escenario para Coudet, que ve cómo se desmorona su capital político dentro del club.

En ese contexto, Uranga apuntó contra el manager Pablo Longoria. Reveló que el español “está en el punto de mira de Stefano Di Carlo” y remarcó que su función no se está cumpliendo: “Es un empleado de River, no es dirigente”. Según el periodista, Longoria fue traído para vender o prestar jugadores y no cumplió con esa tarea.

El malestar con Longoria no es nuevo dentro del club. Uranga señaló que su llegada generó expectativas en la dirigencia que nunca se concretaron, y que su figura quedó debilitada ante los ojos de quienes lo convocaron. La falta de resultados en el mercado de pases profundizó las críticas hacia un área que, en plena crisis de resultados, no mostró capacidad de reacción.

Pese a la clasificación a octavos de final de la Copa Sudamericana tras vencer a Blooming en el Más Monumental, el crédito de Coudet se consume rápido. “Hoy está muy mal parado con muchos dirigentes y con varios jugadores”, cerró Uranga, en un panorama que condiciona la pretemporada que el plantel realizará en Alicante.