Nicole Andrea Vargas
Bogotá, 10 oct (EFE).- Vestidos en su mayoría de negro y con los rostros pintados, centenares de personas llegaron este sábado al parque Simón Bolívar de Bogotá para celebrar los 30 años de Rock al Parque, el festival gratuito de rock más grande de América Latina, que abrió sus puertas para tres días de música.
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Karen Montaño y John Rodríguez recuerdan con una mezcla de nostalgia y alegría cómo se conocieron en la primera edición de este mismo festival, al que no dejaron de venir las siguientes tres décadas y que ha marcado la historia de su matrimonio.
"Es una hermandad muy linda. Nosotros llevamos 30 años desde que empezó el festival. Nos emociona, es un bebé de la ciudad. La cultura persiste. Aquí nadie se critica, nos admiramos como hermanos", contó Montaño a EFE, vestida de negro con dibujos de estrellas en el rostro.
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Desde hoy y hasta el lunes, el parque Simón Bolívar reúne a artistas de diferentes países de América Latina, Europa, Norteamérica y Asia junto a bandas colombianas, que presentan en cuatro escenarios sus propuestas musicales.
El primer día del festival está dedicado a bandas de metal, punk y hardcore -como la banda Apocalyptica que cierra la jornada-, algo que, según varios asistentes, representa la esencia del Rock al Parque, que abrió espacio a nuevos géneros los últimos años.
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Fabio Barragán, quien también asistió a la primera edición del festival, cuenta a EFE que 'atesoran' el cartel de bandas de este sábado porque, con los años, la mezcla de géneros ha cambiado la idea original del evento.
"Hubo cierto periodo donde el festival se dañó un poco porque comenzaron a sacar el rock y empezaron a meter muchas cosas que a los roqueros no nos llaman mucho la atención", afirmó.
Sin embargo, Barragán sostiene que durante estas tres décadas el festival permitió la democratización del espacio público a través de la música.
"Lo más importante de Rock al Parque es que le da la ventana a las bandas de Colombia para que se presenten y se hagan conocer. Y también da la oportunidad a las personas que no tendrían cómo ver bandas internacionales", dijo.
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El evento se ha convertido, además, en un espacio en el que las tribus urbanas explotan su creatividad con atuendos llamativos en los que el color negro, las cadenas y el cuero predominan.
Freddy Ovalle es uno de ellos. Con una máscara del personaje Espantapájaros, relata que asiste al festival hace 20 años y que, contrario a lo que se pueda creer, es un espacio en el que predomina el amor.
"Rock al Parque es paz. A pesar de que la gente lo vea como violencia, un 'pogo' es paz, un 'pogo' es amor. No es índice de violencia, sino es un descargue de energía emocional", indicó Ovalle.
El festival continúa este domingo con las presentaciones de Mon Laferte, Bandalos Chinos, Gondwana, Tokyo Ska Paradise Orchestra y Serú Girán. EFE
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