(BUENOS AIRES).- “Ella es mi mujer, pero decir eso se queda corto: es mi entrenadora, mi estilista y la persona que me enseñó a concentrarme y disfrutar del tenis. Atravesamos muros juntos”, dijo Roger Federer durante la ceremonia en la que fue formalmente incluido al Salón de la Fama del Tenis. El ex número uno del mundo ofreció un discurso de casi media hora y repasó su recorrido desde la infancia hasta la cima del deporte mientras atravesaba varios pasajes al borde de las lágrimas.
La ceremonia se desarrolló frente a una multitud y el discurso de Roger Federer recorrió su camino desde la infancia hasta la cima del deporte. En sus primeras palabras, recordó que a los 13 años era recogepelotas en Basilea: “A los 13 años no jugaba, era recogepelotas. Nunca olvidaré cómo veía a los jugadores luchar ante las adversidades. Les doy las gracias a todos los recogepelotas, yo fui como ustedes”. La ovación del público acompañó ese recuerdo.
El homenaje a su esposa Mirka ocupó el momento más conmovedor de la intervención. Federer la definió como su pilar absoluto en la vida y en el circuito. Severin Lüthi, su entrenador durante 18 años, recibió otro reconocimiento: “Fue el técnico que tuve más tiempo; me mantuvo motivado cuando lo necesitaba y me protegió cuando tenía que ser protegido”, expresó Federer.
Las rivalidades y el legado en el circuito ATP
Martina Navratilova y Martina Hingis fueron mencionadas como fuentes de inspiración. Federer también repasó las generaciones y rivalidades que atravesó durante su carrera. “Estoy orgulloso de haber pasado por generaciones, desde Sampras hasta las rivalidades épicas con Andy Murray, Novak Djokovic y Rafa Nadal”, subrayó. La frase reunió nombres de distintas etapas de su trayectoria competitiva.
El vestuario y la camaradería entre competidores ocuparon otro tramo central del mensaje. Federer aseguró que esos lazos fueron de lo mejor que le dejó el circuito ATP. “Fuera de la cancha, algunos rivales se volvieron amigos de por vida. Mi tiempo en el tenis terminó, pero el deporte siempre estará en el centro de mi vida”, dijo. La declaración conectó el recuerdo de los rivales con el vínculo que Federer describió como uno de los legados del circuito.
El cierre de la ceremonia quedó marcado por un mensaje dirigido a los jugadores que vienen. Federer pidió que mantengan la camaradería, sean fieles a su identidad, tomen riesgos y sigan mejorando el tenis: “Nosotros dejamos la pista, pero el deporte sigue. Espero que los jugadores mantengan esa camaradería, sean fieles a su identidad, tomen riesgos y sigan mejorando el tenis”, concluyó. La despedida combinó la emoción del ingreso con una mirada hacia el futuro del circuito.
La trayectoria de Roger Federer incluye 20 títulos de Grand Slam y el número uno del mundo. La incorporación formal al Salón de la Fama del Tenis se produjo después de un discurso de casi media hora, atravesado por recuerdos, agradecimientos y emoción. El acto terminó con su pedido de mantener la camaradería, tomar riesgos y seguir mejorando el tenis.