Todos soñamos con mantener nuestra autonomía para disfrutar de la jubilación, pero sobre todo, para poder seguir viviendo en nuestra propia casa. Pero seguir en nuestro hogar a los 80, a los 90 o pasados los 100 no depende solo de que no haya una enfermedad grave de por medio.  Pesan mucho más las cosas pequeñas: levantarse de la cama sin ayuda, subir y bajar una escalera, levantarse del sofá sin que sea un problema... 

Son pequeños detalles de nuestra vida cotidiana que se van perdiendo poco a poco. Y cuando comienzan a dar problemas, cambia todo. Por eso, para mantener nuestra independencia, y retrasar ese momento todo lo posible, moverse a diario es fundamental. El problema es seguir moviéndose cuando estamos siempre cansados, o cuando el cuerpo comienza a no responder. Y ahí, la constancia es clave para tener una rutina adecuada durante años. 

El británico que tiene 103 años y sigue viviendo en su propia casa

Ron Letheren, un británico centenario, es el ejemplo perfecto de que la constancia es clave para mantenerse en forma. Con 103 años recién cumplidos, Letheren vive en su propia casa de Ellingham, en la frontera entre Norfolk y Suffolk, cerca de Bungay. Se instaló allí hace unos 40 años con su difunta esposa, tras una carrera en el mundo de la educación que le hizo recorrer todo Essex. Fue profesor en escuelas de Pilgrims Hatch, Stifford Clays y Tilbury, director de dos centros, inspector de primaria en Hackney, inspector de distrito en Islington y, al final, inspector jefe de educación en la Autoridad Educativa del Interior de Londres. Y además, también sirvió como oficial en la Segunda Guerra Mundial.

Ya en Norfolk presidió el consejo escolar de la primaria de Ellingham, cantó en el coro de la iglesia local y, hasta hace poco, seguía dando clases allí. Él atribuye su independencia y poder seguir viviendo en su propia casa a sus hábitos y a la disciplina, y así se lo contó a la BBC: "Superarlo exige disciplina personal; es algo doloroso, pero se puede lograr si uno está lo suficientemente decidido".

20 minutos de actividad nada más despertar

La rutina que lleva a cabo este centenario es sencilla, asequible y no necesita gimnasio. Cada mañana, nada más abrir los ojos, dedica unos 20 minutos a estirar y a fortalecer. "Realizo movimientos físicos bastante bruscos y fortalezco mis piernas con una de estas bandas elásticas, y las bombeo", explicó. Hace 60 repeticiones de cada ejercicio, entre ellos mover los dedos de los pies y levantar los pies de la cama tumbado boca arriba.

Dice que no se salta la sesión "independientemente de cómo me sienta". Las escaleras de casa forman parte del plan, y bromea con que subirlas cuesta más que bajarlas. El hábito arrancó cuando vivía en Londres, ya "mi esposa me animó a empezar a hacer ejercicio, y todavía lo hago a diario".

Además de la parte física, Letheren tampoco se ha olvidado del trabajo mental. Por eso, cada día resuelve rompecabezas "complicados" en internet, y dice sentir un "gran orgullo" por completarlos. Para él la agilidad mental pesa tanto como la física: "El cerebro es como cualquier otra parte del cuerpo: necesita usarse para sobrevivir".

Fotografías | Captura de Instagram de Eadt24

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