En una entrevista para el podcast Dish, Simon Pegg recordó su paso por el set de Star Wars: El despertar de la fuerza, donde dijo que lo apodaron “Star Wars squatter” porque se quedaba a mirar a sus ídolos de infancia.
También contó que Carrie Fisher fue su amor platónico de niño, al tiempo que repasó cómo llegó a Misión: Imposible, una saga en la que, según relató, llegó a recibir nueve páginas de diálogo la misma mañana del rodaje.
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En esa entrevista, Pegg explicó que su experiencia en Star Wars lo marcó menos por el tamaño de su papel que por convivir con figuras a las que admiraba desde niño. Narró su encuentro con Fisher, la confesión que le hizo en el set y varios detalles de su trabajo en las películas de Misión: Imposible, desde la llamada de J.J. Abrams hasta el largo proceso de las dos entregas más recientes.
Pegg situó ese recuerdo dentro de la “Nerd Trifecta”, integrada por Doctor Who, Star Trek y Star Wars. Sobre la primera de esas grandes franquicias, dijo: “Star Trek fue increíble porque interpretábamos personajes que había visto cuando crecía”.
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Al pasar a Star Wars, explicó que su papel en El despertar de la fuerza fue mínimo. “Para mí, estar en el set de El despertar de la fuerza, en la que aparezco como una especie de pez globo durante cinco minutos... casi no salgo”.
El actor contó que la experiencia lo absorbió por completo. “Porque Carrie Fisher y Harrison Ford y Mark Hamill, la gente a la que idolatraba de niño, caminaban por allí con el vestuario puesto”.
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También mencionó a Chewbacca y a los droides, y añadió que solía bajar al set para quedarse allí. “Iba y me quedaba por ahí”. Añadió que se sentaba a observar todo lo que ocurría a su alrededor: “Literalmente iba, me sentaba y lo miraba todo”.
Cuando la conversación pasó a Fisher, Pegg dijo que quiso hablar con ella de inmediato. “Obviamente, enseguida quise acercarme a Carrie y hablar con ella”. Recordó a Gary Fisher, el pequeño perro que la acompañaba. Según contó, era “como un bulldog francés” y la actriz lo llevaba con ella a todas partes.
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Pegg relató que en una ocasión caminaron del brazo por la base de la Resistencia. “Para mí era como: ‘Ah, qué sueño’”.
Después describió a la actriz como “muy inteligente” y con mucho sentido del humor. Añadió que, en medio de esa charla, se quedó mirando sus ojos y pensó que eran “los mismos ojos” que había visto “cientos de veces” cuando era niño.
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Ese momento terminó en una confesión directa. “Le dije: ‘Mira, sabes que siempre te quise, ¿verdad?’”. La respuesta de Fisher, tal como la reprodujo Pegg, llegó al mirar su anillo de casado. “Me agarró de la mano, miró mi alianza y dijo: ‘[beep]’”.
Al hablar de Misión: Imposible, Pegg contó que todo empezó con una llamada de J.J. Abrams. “Me llamó y me dijo: ‘¿Quieres venir a estar en Misión Imposible III?’”.
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Explicó que antes ya había hecho una prueba para otra versión de esa misma película, dirigida por Joe Carnahan, y que no consiguió el papel. Después, dijo, Abrams volvió a contactarlo y él aceptó de inmediato.
Pegg recordó que al principio creyó que haría apenas una aparición breve, “algo así como un cameo”. Pero luego, según relató, llegaron las siguientes películas: “La cuatro, la cinco, la seis, la siete y la ocho”.
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Habló del tiempo que ocuparon las dos entregas más recientes. Contó que se rodaron casi seguidas y que la pandemia y una huelga de actores retrasaron el proceso, de modo que ambos filmes terminaron ocupando cinco años.
Sobre el trabajo cotidiano en el set, dejó uno de los detalles más concretos de la charla. “En Misión, te dan nueve páginas de diálogo por la mañana y tienes que rodarlas”.
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Cuando le preguntaron qué hace durante las esperas entre escenas, respondió que suele jugar en el teléfono: “Eso me ayuda a concentrarme”.
Pegg también habló de Tom Cruise y de los gestos que tiene con él y su familia. Dijo que le enviaba un pastel por su cumpleaños y una casa de jengibre en Navidad.