“Las reglas justas, las instituciones públicas y el orden multilateral sirven para que ningún ejército sea más fuerte que el derecho internacional, para que ningún monopolio sea más fuerte que el mercado, para que ningún algoritmo sea más fuerte que nuestras democracias, y para que ninguna crisis deje sola a una familia frente a fuerzas contra las que jamás podría valerse por sí misma”. Este es el orden global que, frente a los abanderados del “desorden internacional”, ha defendido Pedro Sánchez este jueves en la inauguración de la octava edición del Foro La Toja-Vínculo Atlántico, que ha presidido Felipe VI en la Illa da Toxa (Pontevedra), en presencia de los ex presidentes Felipe González y Mariano Rajoy, o el presidente de la Xunta de Galicia, Alfonso Rueda.
“Un mundo en desorden” es, precisamente, el lema de esta nueva edición del foro de reflexión geopolítico. Y Sánchez ha empezado por advertir que “el desorden no es neutral”. “Cuando el derecho internacional pierde fuerza, quien gana es quien tiene más armas. Cuando los mercados renuncian a las reglas y se abren las puertas a la desregulación, quien gana es quien más poder tiene para imponer sus condiciones. Cuando se debilitan los derechos laborales, quien gana es aquel que tiene las mejores cartas para negociar. Y cuando la tecnología avanza sin límites, como está sucediendo con la IA, quien gana es quien controla los algoritmos”, ha alertado el presidente del Gobierno. Y ha recalcado que “el desorden tiene sus beneficiarios, y casi nunca son quienes más necesitan esa protección”.
Sánchez ha denunciado así “la quiebra interesada del orden internacional”, y el afán por “destruir el orden multilateral” ante las guerras de Ucrania y de Irán, o ante el “genocidio” en Gaza. Y, en plena crisis migratoria en Ceuta, ha advertido de que “ningún muro o barrera, por alta e infranqueable que sea, podrá contener la desesperación de la gente por tener una vida mejor”.
También ha lamentado que “estamos pagando las consecuencias de las guerras injustas, injustificadas e ilegales a las que España se ha opuesto con voz firme”, frente al ruso Vladimir Putin o el israelí Beniamin Netanyahu. Y ha tachado de “inmenso error” la guerra de Irán impulsada por Donald Trump. “Alzamos la voz porque guardar silencio nos hubiera convertido en cómplices”, ha subrayado.
El jefe del Ejecutivo ha reivindicado así el escudo social que acaba de prorrogar el Consejo de Ministros para tratar de contener la espiral inflacionista que ha provocado la guerra de Irán, por valor de más de 12.000 millones de euros. “No a la guerra, sí a los escudos sociales”, ha defendido. Y ha apostado por la transición energética y las energías limpias. “Frente a Ormuz, sol, agua y viento”, ha resumido su apuesta estratégica ante la emergencia climática.
Sánchez ha abordado igualmente las oportunidades pero también las amenazas de la IA, y ha defendido la regulación europea y española para poner límites a la tecnología con los valores del humanismo, sin miedo pero con responsabilidad “por parte de las autoridades democráticas”. En este sentido, ha criticado que Trump haya trasladado a los tecnooligarcas que se tienen que autorregular ellos mismos. “Es un error poner en manos del zorro el cuidado del gallinero”, ha advertido.
Y ha demandado que estos tecnooligarcas asuman “responsabilidades, incluso penales” en caso de que utilicen sus algoritmos para tratar de interferir en las elecciones o los sistemas democráticos. “El progreso nunca ha renunciado a las reglas”, ha defendido, “frente a las fuerzas del desorden”, con “marcos regulatorios sólidos”.

Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997