Obviando la dimisión de la portavoz del PSOE por la polémica de los "30 pisos" de su pareja, Pedro Sánchez ha vuelto a insistir en su intención "poner pie en pared a los de los aticazos y los fondos buitres", en referencia implícita a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso pero también a quienes, como el compañero sentimental de Montse Mínguez, hacen negocios inmobiliarios. "Lo que queremos es unir a los pequeños propietarios y a los inquilinos y luchar contra los de arriba", ha recalcado en un mitin en Valladolid, el cuarto mitin de precampaña consecutivo en el el presidente del Gobierno ha vuelto a referirse a Maricarmen Abascal, cuyo desalojo de la casa en la que había residido toda la vida acabó precipitando el adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre.

"La fuerza de la gente y la causa de esa gente, la que se moviliza en las plazas y calles de nuestros pueblos y de nuestras ciudades, hoy lleva el nombre de una mujer de 81 años que murió desahuciada y que nos dijo que lo que ella había sufrido no lo sufriera nadie más. Y yo quiero honrar su memoria y decir, como hicieron nuestros abuelos y abuelas, que lucharon por la democracia, de sus padres y madres, que lucharon por el estado de bienestar, que nuestra generación, las que estamos aquí presentes, también lucharemos por la acción a la vivienda de nuestros jóvenes y no tan jóvenes. Y lo vamos a hacer como se ganan todas las batallas, todas estas luchas, por la fuerza de la gente", ha recalcado ante el auditorio de unas 2.800 personas congregado en la Cúpula del Milenio.

Sin apelar directamente a la concentración del voto en su partido, Sánchez sí ha advertido de que hay "muchas siglas, pero dos modelos, uno que protege y otro deja a la intemperie". "Están en juego cuatro años más de avances o retroceder cuatro décadas de golpe", ha recalcado. "Así que todo al rojo para tener el mejor resultado, la mayoría parlamentaria".

Por su parte, Óscar Puente ha incidido en la importancia del "voto útil" a pesar de que ha reconocido que él fue alcalde ocho años en coalición con otros partidos de izquierdas a los que ha mostrado su respeto. "En Valladolid solo hay una fuerza que puede obtener representación: si lo que quieres es que la derecha no arrase con tus derechos vota al PSOE", ha recalcado el ministro de Transportes tras una intervención que ha centrado en comparar los "recortes" de Javier Milei -que este martes visita España- con los "avances sociales" del Gobierno de Sánchez, como "el 40% de bajada del Salario Mínimo en Argentina" frene a la subida del 66% en España.

El "azote de las extremas derechas", como ha sido introducido también ha acusado al PP y a Vox de "pretender resolver problemas muy complejos", como el de la vivienda, "con decisiones absolutamente testosterónicas y tomadas de cintura para abajo, no de cuello para arriba": "Dicen que quieren hacer un millón de viviendas. ¿Pero con qué mano de obra? ¿Si queréis expulsar a los inmigrantes? Y solo el 50% de la mano de obra se consigue en este país. ¿Cómo vais a hacerlo?".

Además, Puente ha pedido a sus paisanos que aprenda "del error de las municipales de hace cuatro años", cuando él perdió la Alcaldía pese a que el PSOE fue la fuerza más votada", poniendo como ejemplo que según "una encuesta" la suciedad es lo que más preocupa a los residentes a diferencia de en su época, aunque la limpieza fuera mejorable. "Hoy las pensiones no son un problema, pero si ellos gobiernan lo convertirán en un grave problema para este país (...). Las pensiones no son un gasto, son una conquista, no se ceden", ha agregado poniendo al auditorio en pie.

A su vez, la ministra de Igualdad, la también vallisoletana Ana Redondo, ha dado las gracias a Sánchez "por defender a la gente frente a los poderosos, al pueblo de Gaza frente al genocidio de Netanyahu, a Ucrania frente a Putin, a Europa frente a Trump...". "¡No a la guerra!", ha añadido logrando que el auditorio se pusiera a corear la frase que ya fue el leit motiv del PSOE en la campaña autonómica de Castilla y León del pasado mes de marzo, un argumento con el que Sánchez también ha logrado levantar de las sillas a los alrededor de 2.800 asistentes.

Ausencia notable

El mitin de este lunes se ha celebrado en la Cúpula del Milenio de Valladolid, lugar talismán para Sánchez ya acogió uno de los actos determinantes de su victoria en las primarias de 2017 por el liderazgo del partido frente a Susana Díaz. La última vez que había su escenario fue en el cierre de campaña de los comicios de Castilla y León del pasado mes de febrero, acompañado del ahora ausente José Luis Rodríguez Zapatero, que ya no asistió tampoco la semana pasada a otro acto en la localidad leonesa de Ponferrada.

Aunque en Ferraz cuentan con que el ex presidente participe en campaña "si él quiere", pese a su imputación por presunto tráfico de influencias y blanqueo de capitales en el rescate de Plus Ultra y el escándalo de las joyas halladas en la caja fuerte de su despacho, dentro del partido ya no hay un sentir mayoritario de seguir considerándolo "un referente".

Zapatero ha desempeñado el papel de valedor incondicional de Sánchez en el sentido más literal del término durante los últimos. La intervención del ex secretario general del PSOE no sólo fue determinante en el vuelco de las encuestas que en 2023 anticipaban irremediablemente un fin de ciclo político: también ha sido el principal defensor de todas y cada una de las decisiones del hoy presidente del Gobierno -incluso los controvertidos indultos y la amnistía a los encausados por el 1-O- y ha sido uno de sus interlocutores directos con Carles Puigdemont para amarrar los votos de Junts, despojado, además, de las pretensiones sucesorias que se pudieran inferir de otros integrantes de su reducida guardia pretoriana.

En su libro Tierra firme, el propio presidente cuenta cómo el ex dirigente leonés lo llamó para ofrecerle su colaboración en las generales de 2023 cuando casi todo hacía presagiar que tendría que dejar La Moncloa. "Me dijo que quería salir a la palestra, participar en los medios y en los mítines, tener un papel activo en la campaña para contribuir a una victoria del Partido Socialista, que juzgaba necesaria para España y merecida por el Gobierno. Me pareció un gran gesto por su parte. No coordinamos los mensajes ni las apariciones, pero su papel fue decisivo", escribió. Previsiblemente ya no volverán a hacer tándem para el 29-N.