Las claves

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Sanidad recomienda permanecer en casa y evitar actividades al aire libre debido a la alta contaminación causada por los incendios forestales en la Comunidad de Madrid.

Las partículas PM2,5 presentes en el humo superan los valores recomendados por la OMS y pueden penetrar profundamente en los pulmones, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y cardiovasculares.

Las autoridades aconsejan usar mascarilla FFP2/95 si es necesario salir, proteger los ojos, mantenerse hidratado y prestar especial atención a niños, mayores y personas con enfermedades crónicas.

El humo de los incendios es una mezcla tóxica que puede incrementar la mortalidad y agravar patologías crónicas; las visitas a urgencias y hospitalizaciones aumentan en estos episodios.

La mala calidad del aire provocada por los incendios forestales que afectan a la Comunidad de Madrid ha llevado a las autoridades sanitarias a lanzar un llamamiento para que la población extreme las precauciones y reduzca al máximo la exposición al humo.

La ministra de Sanidad, Mónica García, ha advertido a través de una publicación en la red social X de que los niveles de contaminación atmosférica son especialmente elevados debido a las partículas generadas por los incendios que permanecen activos.

Según ha explicado, las concentraciones de PM2,5, partículas contaminantes con un diámetro inferior a 2,5 micras, se sitúan muy por encima de los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estas diminutas partículas pueden penetrar profundamente en los pulmones y afectar a la salud. Ante esta situación, la ministra ha recomendado evitar permanecer al aire libre siempre que sea posible y suspender cualquier actividad física en exteriores.

En caso de tener que salir de casa, aconseja utilizar mascarillas FFP2/95 y proteger los ojos con gafas. Mónica García también ha insistido en la importancia de acudir a un centro sanitario si aparecen síntomas como dificultad para respirar, dolor en el pecho o sensación de falta de aire, especialmente entre personas con enfermedades respiratorias previas o mayor vulnerabilidad.

Vista de la humareda causada por el incendio forestal en Cenicientos, Madrid, este viernes. Los fuegos originados en Almorox (Toledo) y San Martín de Valdeiglesias (Madrid) se han fusionado en un solo frente que ha obligado a desalojar otros tres municipios del suroeste madrileño y que avanza sin control con unas condiciones climáticas muy desfavorables.

Además, ha pedido prestar una atención especial a niños, personas mayores y ciudadanos con patologías crónicas, al tiempo que anima a mantenerse informado únicamente mediante los canales oficiales y seguir en todo momento las indicaciones de los servicios de emergencia.

La Delegación del Gobierno en la Comunidad de Madrid también ha difundido una batería de recomendaciones para minimizar los riesgos derivados del humo. Entre ellas figura permanecer en el interior de los edificios con puertas y ventanas cerradas para impedir la entrada de partículas contaminantes.

Las autoridades aconsejan igualmente mantenerse bien hidratado, beber agua con frecuencia y reducir los desplazamientos que no sean imprescindibles. En el domicilio también recomiendan mantener un ambiente fresco y evitar barrer o sacudir el polvo para no volver a poner partículas en suspensión.

Tal y como explicaba Carmen Casal, vicepresidenta del grupo de Enfermería de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES), en este artículo de EL ESPAÑOL, el humo procedente de un incendio forestal no se compone únicamente de ceniza de madera y otros materiales quemados.

Un humo muy peligroso

En realidad, se trata de "una mezcla tóxica de partículas muy pequeñas extremadamente peligrosas para nuestro organismo". Entre los gases se encuentran el benceno, un cancerígeno, y el monóxido de carbono, que desplaza las moléculas de oxígeno y puede causar asfixia.

Las citadas partículas PM2,5 son tan pequeñas que las mucosas no son capaces de filtrarlas y pueden llegar a depositarse en pulmones, alveolos e, incluso, en el torrente sanguíneo. Cuando hay viento todos estos componentes pueden viajar realmente lejos.

La situación óptima es que lloviera en las próximas horas para que el agua empuje todos estos componentes al suelo, pero si hace calor y viento "pueden quedar suspendidas durante semanas".

Un estudio de The Lancet Planetary Health sostiene que estas partículas finas de los incendios forestales suponen un mayor riesgo de mortalidad que las que proceden de otros fenómenos ambientales.

Imagen de archivo de varios bomberos trabajan en la extinción de un incendio en Chiclana de la Frontera (Cádiz).

"Por cada incremento de un microgramo por metro cúbico en la concentración de PM2,5, la mortalidad por todas las causas aumentó un 0,7%, la respiratoria un 1% y la cardiovascular un 0,9%", explica este artículo de EL ESPAÑOL sobre el estudio.

Cuando estas partículas se encuentran en el ambiente, las visitas a los servicios de Urgencias se incrementan, así como los ingresos hospitalarios, según Casal. Tal y como adelantaba la ministra los primeros síntomas suelen ser la tos, la dificultad para respirar, el dolor en el pecho, en la garganta o la irritación ocular.

La enfermera señala que a largo plazo la exposición a este humo puede agravar enfermedades crónicas como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, el asma o, incluso, patologías cardíacas. También puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón.

Como señalaba García, Casal confirma que los grupos principales de riesgo son los niños y los ancianos. "Los primeros porque todavía tienen los pulmones en desarrollo y su respiración es más rápida, por lo que inhalan una cantidad mayor de contaminantes", señala EL ESPAÑOL.

Las personas mayores, por su parte, se ven más afectadas porque los contaminantes de los incendios pueden provocar en ellos deterioro cognitivo. Asimismo, suelen padecer patologías respiratorias o cardiovasculares previas y son más susceptibles a sufrir complicaciones.