El faro de Point Reyes. (National Park Service)

El faro de Point Reyes. (National Park Service)

Trabajar en el faro de Point Reyes, en la costa de California, no es sencillo: exige pasar el invierno entre viento, humedad y niebla, además de bajar y subir los 313 escalones que conectan el lugar con su entorno. Por ello, el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos ofrece una habitación gratis dentro del histórico complejo a quien quiera trabajar allí.

La convocatoria busca personas que puedan ser guías durante la temporada invernal, desde el 6 de noviembre de 2026 hasta el 1 de febrero de 2027. El alojamiento forma parte de la propuesta, aunque los postulantes deben contar con vehículo propio y aceptar una estancia aislada a poco más de una hora al norte de San Francisco.

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El programa ofrece una experiencia de residencia temporal en el faro de Point Reyes a cambio de 30 horas semanales de atención a los visitantes. Los voluntarios deberán explicar la historia del sitio, orientar a los turistas y brindar información sobre la fauna y el paisaje, bajo condiciones meteorológicas propias de la costa californiana en invierno.

El edificio dejó de funcionar como faro en 1975, cuando una luz automatizada cercana tomó su lugar. Desde entonces, el conjunto conserva su valor patrimonial y recibe visitantes interesados en la historia marítima y el Parque Nacional Costero de Point Reyes. El puesto requiere cuatro turnos semanales de 7,5 horas. Quienes sean seleccionados deberán recibir al público, responder consultas y ofrecer charlas sobre el antiguo faro, el océano y las especies que habitan la zona.

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La vivienda dispone de cocina, salón, comedor y electrodomésticos básicos. El Servicio de Parques Nacionales también cubre los servicios de agua, gas e internet. La propuesta incluye lavandería y estacionamiento, dos condiciones relevantes para una estadía que demanda autonomía en un área de difícil acceso. No se admiten mascotas en las instalaciones. Los organizadores también advierten que pueden entrar ratones a los edificios, una de las particularidades de residir en una construcción histórica expuesta a la intemperie.

El faro se encendió por primera vez el 1 de diciembre de 1870. Su función era advertir a los barcos que navegaban frente a una costa donde la visibilidad quedaba reducida por las frecuentes brumas del Pacífico. Durante más de un siglo, los fareros mantuvieron activo el sistema de señalización, equipado con una lente de Fresnel. El edificio conserva esa memoria pese a que ya no cumple la tarea para la que fue creado.

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El entorno reúne playas de oleaje fuerte, acantilados, colinas boscosas y llanuras abiertas. El parque también alberga más de 1.000 especies de fauna y flora. Entre los animales que pueden observarse figuran el ciervo californiano, el elefante marino del Norte y la ballena gris. El área atrae además a visitantes que recorren senderos y buscan observar aves. La convocatoria no presenta la estadía como unas vacaciones. El trabajo exige constancia, capacidad para hablar ante grupos y disposición para convivir con el frío y la niebla en una de las zonas costeras más expuestas del norte de California.