
La Vanguardia
Barcelona
05/10/2026 13:43 Actualizado 05/10/2026 14:50
El episodio de lluvias intensas vivido hoy en Catalunya no se corresponde con un minihuracán, aunque sí con un fenómeno meteorológico que puede presentar algunos efectos similares por su intensidad y organización: un sistema convectivo de mesoescala (SCM). Aunque desde el sábado se habla de un minihuracán como amenaza sobre Catalunya, el fenómeno vivido este lunes no responde a esa definición.
Un SMC es una gran estructura organizada de tormentas, capaz de generar lluvias torrenciales, fuerte aparato eléctrico, rachas intensas de viento y fenómenos adversos durante varias horas, pero cuya formación y dinámica son distintas de las de un ciclón tropical.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha explicado a través de su cuenta divulgativa en X, @AEMET_Divulga, qué condiciones favorecen la formación de un sistema convectivo de mesoescala (SCM), una estructura organizada de tormentas capaz de extenderse sobre amplias zonas y mantenerse activa durante varias horas.
Un Sistema Convectivo de Mesoescala (SCM) es similar a un huracán, pero con una dinámica distinta a la de un ciclón tropical
Según AEMET Divulga, los ingredientes esenciales para que se forme y persista una tormenta son una superficie cálida, un aporte suficiente de humedad y una elevada cizalladura del viento. Este último factor se produce cuando la velocidad o la dirección del viento cambian con la altura y contribuye a organizar las tormentas y a favorecer la aparición de estructuras convectivas más complejas.
Cuanto mayor es la cizalladura —el cambio de la velocidad o de la dirección del viento con la altura—, mayor puede ser también la organización del sistema tormentoso. Ese cambio del viento con la altura genera vorticidad en cizalla, es decir, una tendencia del aire a girar, un elemento característico de los sistemas convectivos de mesoescala y que contribuye a mantener separadas y organizadas las distintas corrientes dentro de la tormenta.

Otro elemento determinante es el calentamiento diurno, que favorece la convección. El aire próximo a la superficie puede ascender en una atmósfera inestable y acumular energía a medida que gana altura. AEMET Divulga añade que las cadenas montañosas pueden facilitar este proceso al obligar a las masas de aire a elevarse, lo que incrementa las posibilidades de que se desarrollen tormentas.
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Cuando la masa de aire ascendente alcanza el nivel de condensación puede formarse una nube que evolucione hasta convertirse en un cumulonimbo. Si además existe una fuerte cizalladura y concurren otros factores atmosféricos a mayor escala, esas tormentas pueden organizarse hasta formar un sistema convectivo de mesoescala. AEMET subraya que la situación sinóptica, es decir, la configuración general de la atmósfera sobre áreas extensas, aporta también algunos de los ingredientes necesarios para que estos sistemas se desarrollen y se mantengan.