El 12 de septiembre de 2026, un mes y dos días después del terremoto de 7,2 grados que afectó al Occidente de Colombia, el Servicio Geológico Colombiano reportó un nuevo movimiento en el departamento del Chocó.
El primer reporte se entregó a las 6:16 a. m. (hora de Colombia) en el cual se registró un sismo de 4,4 de magnitud, y profundidad superficial; minutos después, la entidad actualizó la medición a magnitud 4,6, con una profundidad de 43 kilómetros.
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Los boletines publicados no corresponden a dos temblores distintos, corresponden a una actualización técnica del mismo evento sísmico. El organismo pidió a la población que haya percibido el movimiento que reporte su experiencia a través de su plataforma Sismo Sentido.
Hasta el momento, en los reportes adjuntos no se informó sobre daños materiales, personas heridas ni una relación entre ambos eventos.

El 11 de septiembre de 2026, el director ejecutivo de la Cruz Roja, Francisco Moreno, reveló que la etapa de rescate dio paso a un proceso de atención de mayor duración, después de una emergencia que dejó 331 muertos, más de 466.000 personas afectadas y daños en viviendas, hospitales, escuelas e infraestructura vial.
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El sismo del 10 de agosto tuvo epicentro en San José del Palmar, Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, a las 7:34 a. m. (hora de Colombia), y se extendió por 16 departamentos y 498 municipios, y el Servicio Geológico Colombiano lo calificó como el peor terremoto registrado en el país durante el siglo XXI y el tercero más fuerte de su historia.
Después del movimiento principal se registraron 297 réplicas, incluida una de magnitud 4,8, la más alta de ese conjunto. Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas y Quindío concentran las mayores afectaciones, de acuerdo con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
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El balance de la Ungrd, con corte al 9 de septiembre de 2026 a las 6:30 a. m. reportó 331 personas fallecidas, 4.505 heridas y 111 desaparecidas. La cifra de afectados asciende a 466.709 personas pertenecientes a 296.738 familias.
Los daños habitacionales incluyen 202.002 viviendas averiadas y 36.326 destruidas. También resultaron afectados 6.005 inmuebles, mientras que 743 colapsaron.
La emergencia alcanzó 400 centros de salud, 4.313 establecimientos educativos y 6.033 espacios comunitarios. En el país hay 13.700 colegios, por lo que parte de las instituciones recurrió a clases virtuales durante la atención de la emergencia.
La modalidad remota enfrentó obstáculos en zonas rurales, donde algunos estudiantes no cuentan con dispositivos para conectarse y persisten dificultades de acceso a internet. Las afectaciones también incluyen 521 vías, cinco aeropuertos, 141 acueductos, 102 puentes vehiculares y 13 puentes peatonales.
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Las labores posteriores al terremoto registraron 3.277 animales afectados y 3.003 rescatados. Miles de familias permanecen en hoteles, alojamientos temporales o viviendas de parientes mientras avanzan los censos, los trámites, las reclamaciones y las solicitudes de soluciones habitacionales.
Cali registró 154 muertes, según la Alcaldía de Cali. El alcalde Alejandro Eder estimó ante la agencia EFE que la reconstrucción de la ciudad podría costar 10 billones de pesos y anunció un homenaje a las víctimas: durante 90 segundos, las emisoras guardarán silencio y las campanas de las iglesias sonarán en los barrios.
Pereira reportó 99 fallecidos, 132 desaparecidos, 259 heridos y 35.263 viviendas afectadas. La ciudad contabilizó 66 colapsos totales, según El Heraldo.
Para Risaralda, el presidente Abelardo de la Espriella anunció 908 mejoramientos de vivienda, de los cuales 261 se destinaron a Pereira con una inversión de 30.000 millones de pesos. El mandatario afirmó: “La vivienda es un lugar donde se hace la vida cotidiana. Se cayeron las casas, pero el lugar sigue intacto, así que lo vamos a rescatar. Contamos con materiales, maquinaria, disposición del Gobierno y ganas de reconstruir este pueblo”.
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El Gobierno declaró la emergencia económica, social y ecológica tras el terremoto y calculó inicialmente que la reconstrucción costaría cerca de 30 billones de pesos. La recuperación habitacional, por sí sola, podría requerir 16 billones de pesos debido al daño registrado en las viviendas.
La administración nacional creó el Fondo Milagro, dirigido por el empresario Jaime Uribe, para canalizar recursos nacionales e internacionales. La iniciativa tomó como referencia el Forec, creado después del terremoto de Armenia de 1999.
La hoja de ruta estatal contempla un diagnóstico durante septiembre, el inicio de la recuperación de viviendas entre octubre de 2026 y marzo de 2027 y una reconstrucción estructural de entre dos y cuatro años. La Cruz Roja plantea un ciclo compuesto por tres meses de respuesta, hasta seis meses de estabilización y la etapa posterior de recuperación.
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