Lejos del revuelo político que generó la reunión del Presidente José Antonio Kast en el Palacio de Cerro Castillo con parlamentarios, la cita fue completamente distendida.
“Se habló con bastante franqueza respecto de la agenda de seguridad. Él está con una disposición distinta al diálogo”, dijo el presidente de la Comisión de Constitución, el senador Pedro Araya (PPD), quien junto a sus pares Andrés Longton (RN) y Arturo Squella (republicano) está ad portas de presentar una reforma constitucional alternativa al texto que ingresó semanas atrás el Ejecutivo.
En la reunión se le vio conversando con el ministro Arrau. ¿Hicieron las paces después de esta denuncia, de años atrás, de las supuestas cuentas bancarias en paraísos fiscales?
No, no hemos hecho las paces. Pero yo lo dije desde el día uno. No me pierdo que él tiene un rol como ministro y yo soy presidente de la Comisión de Constitución.
¿Y el Presidente hizo una autocrítica por esta reforma constitucional de seguridad?
Señaló que entendía que esta reforma no tenía respaldo político, por lo que resultaba muy difícil continuar con su tramitación. Entendía que había un fuerte cuestionamiento técnico y por eso prefería no perseverar en una iniciativa que, más que solucionar los problemas, estaba generando problemas.
¿Y le llama la atención que el gobierno, que hace una semana atrás emplazaba a la oposición, tenga un tono distinto?
Nadie puede quedar indiferente al homicidio del carabinero. Esto tiene que ser un punto de inflexión para el gobierno y la oposición. El crimen organizado está desatado. Con emplazamientos más, emplazamientos menos, se gana uno o dos puntos en las encuestas, pero no se soluciona el problema de fondo.
Ahora, la propuesta que están trabajando ustedes, tengo entendido, tendrá tres ejes, ¿no? Crimen organizado, segregación carcelaria y los ajustes al estado de excepción de emergencia.
Así es. Independientemente de los dime y diretes, en la Comisión de Constitución veníamos conversando y estábamos contestes (de acuerdo) en que la propuesta del gobierno no flotaba y que era importante dar una señal pública. Se conversó y se había acordado que la nueva reforma iba a ser una reforma bastante minimalista para hacerse cargo de esos tres ejes.
En el tema del crimen organizado, ¿la idea es equipararlo al terrorismo, que ya no es lo mismo que se legisló en los 80?
El crimen organizado, al igual que el terrorismo, es contrario a las bases de la institucionalidad, a la convivencia democrática y a los derechos humanos. La idea es darle al crimen organizado el mismo tratamiento que al terrorismo respecto de mayores restricciones a la hora de poder solicitar un indulto, y de que los condenados no puedan ocupar cargos de elección popular. El mejor ejemplo de esto es Pablo Escobar que no practicaba terrorismo político. Era un terrorismo asociado al crimen organizado. Esto es lo que le hemos transmitido a todos los senadores. La sociedad evoluciona y la Constitución no puede quedar petrificada.
En materia de segregación carcelaria, hay un proyecto de los senadores Castro y Vodanovic. ¿No debiera haber discrepancias?
No tendría que ser un punto de discordia. No creo que el senador Castro, que tanto ha criticado este acuerdo, o la senadora Vodanovic vayan a votar en contra de algo que ellos mismos propusieron. Esto fue parte de la conversación que tuvimos los integrantes de la Comisión de Constitución. Coincidimos en que había que recoger el tema carcelario. Todos los días vemos cómo resoluciones de tribunales modifican la situación de reos de alta peligrosidad.
¿Y en materia de estados de excepción?
Son ajustes muy menores. No se modifica ninguna de las atribuciones que ya tiene el Presidente y tampoco se conculcan derechos adicionales de los que ya permite hoy día el estado de emergencia.
O sea, ¿no cambian los plazos?
Exactamente. No cambian los plazos. Además, adicionamos que tiene que informarle al Congreso por escrito cada 15 días y se le da una atribución al Congreso, que en cualquier minuto puede solicitar la revocación del estado de excepción.
¿Tampoco más medidas intrusivas? ¿Interceptación de comunicaciones?
No, no se toca nada. Todo eso quedó fuera.
¿Por lo que cuenta, no parece ser un proyecto que vaya a generar desagrado en la oposición?
Por eso. Creo que llegó la hora de terminar esta pelea que hay al interior de la centroizquierda. Llamo a todos los senadores y senadoras de la centroizquierda a leer el proyecto y a votarlo en su mérito. Este proyecto está muy lejos de ser lo que era el pésimo proyecto que ingresó el gobierno. Es un proyecto que es bastante más centrado.
¿Su relación con la senadora Vodanovic está quebrada?
No, no está quebrada.
Pero ¿ella fue informada del acuerdo?
Quiero cerrar el capítulo de una polémica que es absolutamente artificial. La senadora Vodanovic conoció todas y cada una de las reuniones que existieron. Hubo conversaciones bilaterales entre todos los senadores de la comisión. Los famosos textos que ella alega que recibió a última hora los recibimos los cinco integrantes de la comisión por WhatsApp a la misma hora. Estuvo presente en la reunión con el ministro de Justicia, donde se nos comunica formalmente que se va a retirar la reforma. Ella no se enteró por la prensa. En esto, diferencio la actitud de la senadora Pascual, que siempre nos dijo: yo no quiero participar de la reforma, pero estaba disponible a escuchar y quería saber de la propuesta, aunque no la iba a firmar.
¿Le extrañó la reacción de los otros senadores PPD? ¿Ud. les comentó lo que estaba haciendo?
Me extrañó lo del senador Celis porque estaba en el conocimiento del tema. De hecho, había sido conversado la semana pasada en el almuerzo de bancada.
Su permanencia en el PPD no está en duda. ¿Sigue cómodo en el partido?
No, por este tema no está en duda. Por lo menos, lo que a mí me ha transmitido el presidente del PPD y otros altos dirigentes es que el PPD está por avanzar en una agenda de seguridad.